ALL PUMAS


Desde la medalla obtenida en el mundial de Francia de 2007, Los Pumas están buscando reencontrar su camino. Una etapa de recambio de jugadores y de mentalidad de juego hicieron de la conducción de Santiago Phelan un momento de replanteos dentro de la estructura de la UAR. En la última temporada habían acumulado ocho caídas (Inglaterra, Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica) y un triunfo (Georgia).

Por Constanza Cejas

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Cuando en octubre de 2013 llegó Daniel Hourcade el discurso fue muy claro: “Este no es un proceso nuevo. Es la continuidad. No es un ciclo donde lo que pasó, pasó. Esto es agregar lo que se venía haciendo, corrigiendo lo que no se hacía bien”, aseguró el técnico a Eter Digital, a un año de asumir la capitanía. “El tipo de juego tiene que ser el del hemisferio sur. Además de ser el que me gusta, para jugar con estos equipos (Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica) hay que llegar al límite”, comentó el head coach de Los Pumas.
Esta idea de copiar el juego del Hemisferio Sur se tuvo siempre en las conducciones Pumas. Sin ir muy lejos, durante el último año de Phelan a cargo del equipo, el entrenador del seleccionado, Graham Henry, era neozelandés. En el equipo estaba el entrenador de los All Blacks durante los mundiales de 2007 (2º puesto) y 2011 (Campeones). Posteriormente al mundial en que se obtuvo la medalla de bronce, Los Pumas también estuvieron acompañados por alguien que conocía las raíces del mejor rugby del mundo: el preparador físico neozelandés Simon Fathers. Ambos estuvieron el día que Martin Landajo, medio scrum desde 2008, le convirtió un trie histórico a los All Blacks en el partido que ilusiónó a todo el Estadio Ciudad de La Plata en 2012.
Los Pumas saben hacia donde tienen que mirar y qué tienen que copiar. El proceso logrado por los All Blacks para llegar a ser el mejor equipo del mundo, tiene que ver con el que hace a Argentina un semillero de cracks de fútbol. Se deben generar raíces donde la elite del deporte se estructure. Esa fue una de las claves para llegar al equipo que venció a Australia en el Rugby Championship.
La elección de Hourcade, quien comandaba a los Jaguares (segunda selección nacional), no es casualidad. Se empezó a generar una estructura de jugadores menores que puedan tener el desarrollo del deporte correspondiente para llegar a nivel de selección: Jaguares, Pampas XV, Seven, M20, M18. Como sucede en Nueva Zelanda, o como sucede acá con el fútbol, el secreto está en generar bases. Uno de los ejemplos está dado en el salto que pegó Martin Landajo. Luego de varios años de jugar en el CASI dio el salto de calidad al consagrarse campeón en 2011 con los Pampas XV de la Vodacom Cup. “Cuando empezaron a citarme de los seleccionados sabía que el rigor físico iba a ser mayor. Tuve que cambiar de posición incluso”, aseguró.
Argentina marcó un salto al presentar un equipo en la liga de Sudáfrica con los Pampas XV. Allí se le dio lugar a los jugadores que quedaban limitados al Top 14 porque no formaban parte de los pocos privilegiados que son convocados para jugar en Europa.

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Estos selectivos lograron darle al rugby nacional una estructura profesional parecida al modelo All Blacks. Quizás el punto máximo llegue cuando, en 2016, la UAR presente un equipo en el Super Rugby, el torneo profesional más importante del Hemisferio Sur (el Rugby Championship de equipos).
Daniel Hourcade, en el balance de su año de gestión admitió que cuando llegó las cosas no estaban bien y que las condiciones de su llegada “no eran lindas, ni cómodas, como lo son ahora”. “Este es el juego que tenemos que intentar”, aseguró pensando en el estilo de juego del Hemisferio Sur. “Creemos que estamos en condiciones de dar un paso más adelante, ser más ofensivos, ampliar las bases de jugadores”, afirmó.

La inclusión en el Rugby Championship fue el puntapié inicial. Jugar dos partidos por año con las tres mejores selecciones del mundo hace que constantemente se esté creciendo en juego. Es por eso que el mundial del año que viene en Inglaterra será un momento bisagra para el equipo. Habrá que medirse con todas las selecciones y tener un parámetro real sobre donde están parados en el mundo. “El equipo crece, y cada año se juega mejor. Es obvio que esto va a seguir pasando. La continuidad es lo que venimos buscando”, aseguró Martín Landajo, una de las figuras del seleccionado nacional. No casualmente jugó en Los Jaguares, en Pampas XV, en la selección M-21, M-20 y M-19.

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