CARLA MILEO: “NO QUIERO SER UNA REFERENTE, PERO SÍ QUE LAS MUJERES VEAN QUE ES UN PUESTO QUE PODEMOS OCUPAR”


Carla Mileo nació en Temperley, tiene 20 años y hace 2 que está metida en el periodismo. Desde su lugar pudo romper barreras que nunca se imaginó y a los 19 se convirtió en una de las primeras mujeres que relató fútbol por radio en la Argentina. Lo hizo en “Cadena Tricolor”, un medio partidario de Brown de Adrogué.

Por Matías Trabichett, Julián Suez, Alejandro Olaechea, Miguel Álvarez y Mariano Fontanella.

Sin saberlo hizo historia para la radio. Por una casualidad de la vida le llegó la oportunidad y la aprovechó. Hoy, está fija como relatora y quiere seguir aprendiendo y mejorando. Tomando consejos de colegas, estudiando y preparando cada partido con la misma seriedad, Carla Mileo busca seguir abriéndose camino, para ella y todas las mujeres que vendrán. Relató las campañas de Brown de Adrogué y Temperley en masculino, también partidos de femenino y hasta un Baryern Munich-Chelsea de la Champions durante la pandemia.

¿Quién fue la persona y la situación que te influyó a inclinarte por el relato?

-Yo empecé trabajando en las transmisiones deportivas en 2018 en un medio que se llama “Partidarios del fútbol”. Todos y todas éramos estudiantes de Periodismo Deportivo, incluso los que manejaban el medio. Hacíamos transmisiones de todos los partidos a los que nos acreditaban. Durante 2018 y 2019 hice campo de juego y comentario. A fines del año pasado, surgió la oportunidad de conformar un medio partidario de Brown de Adrogué que se llama “Cadena Tricolor”. Estaba el relator, el comentarista y yo hacía campo de juego. Una tarde el relator avisó que al siguiente partido no iba a poder ir. Primero le ofrecieron relatar al comentarista, pero no quería saber nada, y luego me ofrecieron a mí. Todos me apoyaron en esto. Casi sobre la hora dije que sí y desde esa fecha quedé fija. Era algo que no me imaginaba, siempre hago mención que al no haber una figura femenina que ocupe el puesto de relatora se me hacía muy difícil pensarme a mí, porque es algo natural que el puesto de relator esté siempre ocupado por hombres. Soñar es volar muy alto para el relato, pero nunca me había imaginado relatando un partido, no había practicado. Más allá de algún chiste, no era algo que me había puesto como meta.

¿Cómo fue abrirte el camino? ¿Encontraste algunas trabas o rechazos?

-La primera experiencia fue muy linda. Tengo recuerdos muy buenos de ese momento en la cabina. Me han venido a saludar colegas, a felicitarme por ser una de las primeras mujeres en el relato. Se había difundido hasta en la tele la información. La noticia salió el mismo jueves del relato, y hasta el domingo tuve el celular explotado de mensajes. Por suerte, fueron mensajes buenos. Este año hice un seminario en la facultad. Al haber tenido la experiencia en este medio en el que éramos todos y todas estudiantes de Periodismo Deportivo, no pasaba esto del rechazo porque estábamos en el mismo nivel. Al ser jóvenes, no había una resistencia a la voz de la mujer. Yo había hecho campo de juego, relatado, entonces era más accesible. No tuve resistencia, ni cuando empecé, ni este año.

¿Qué opinión tenés sobre la participación de la mujer en el periodismo?

-Creo que nos cuesta un poco más llegar a participar en los medios. No porque no queramos ni estudiemos, de hecho las escuelas de Periodismo Deportivo están llenas de mujeres, sino porque hay poca decisión. Hasta hace poco era un lugar casi exclusivo para los hombres. Incluso en varios lados lo sigue siendo. Los grandes medios de periodismo deportivo tienen muy pocas mujeres trabajando, confían muy poco en nosotras. Hay una opinión instalada, que con el tiempo, por suerte, se fue borrando, como el “las mujeres no saben de fútbol”. Se nos mide cuánto sabemos para estar en el lugar que estamos. Es como una presión extra y tenemos que andar demostrando siempre lo que sabemos. Debería ser como nuestros colegas hombres, que solamente hacen su trabajo y ya. Es difícil porque lleva muchos años, pero es un trabajo que venimos haciendo todas juntas y va a traer resultados positivos, como los estamos viendo. Ya existen mujeres ganando espacios muy importantes y visibles. Es un gran avance.

Teniendo en cuenta los estereotipos que existen, ¿cuál ha sido tu motivación para no abandonar?

-En el relato, por ejemplo, la clave fue la inocencia que tuve. Cuando me lo ofrecieron, no pensé en la difusión que tuvo y no sabía que iba a ser la primera mujer relatora. Yo acepté porque quería tener la experiencia, quería ver cómo era. Después terminé relatando un montón de partidos más. Quizás fue eso lo que me dejó hacer ese primer relato. No pensé en la resistencia que hay hacia nuestra voz. Seguramente ese día había algún hombre o mujer escuchando si le pifiaba en algo. Al momento de aceptar la propuesta, no consideré las críticas o el qué dirán. Al no tener ese peso fue una ayuda bastante grande. Si bien dudé un montón en agarrar el relato esa vez, creo que la inocencia y el no estar dimensionando lo que estaba haciendo fue lo que me terminó de empujar. También la resistencia en la carrera, que es parte de mi decisión de estudiar Periodismo hace un montón, y que es una idea y una meta que tengo en la cabeza que nadie me va a sacar. 

El número de relatoras mujeres en fútbol es bajo, casi nulo y vos siendo tan joven ya te encontrás relatando, desde partidos de fútbol hasta Esports. ¿Qué sentís que podés aportar para sumar voces femeninas?

-Yo creo que puedo aportar visibilidad desde mi trabajo. Como mencionaba, no me había imaginado nunca relatando porque no había visto una mujer haciéndolo. Entonces, capaz al estar ocupando ese lugar y que otra chica vea que hay una mujer en el relato capaz diga: “Quizás mi trabajo va por ahí, el relato me gusta”. No es que quiero ser una referente, ni quiero que digan que quieren ser como yo, pero sí que digan: “Es un puesto que podemos ocupar nosotras las mujeres”. Hubo muchos proyectos de relatoras que se quedaban a mitad de camino, que sólo quedaban como experiencia. Probablemente mi aporte es que un proyecto continuo, que sirva de ejemplo, y sostenerme en el tiempo como relatora de fútbol me parece que sería una gran contribución en este ramo, y no quedar como una más que intentó y no sonó más.

-¿Desde ese primer partido, implementaste nuevas herramientas?

-El año pasado no tenía formación alguna en relato. Lo hice escuchando a otros haciéndolo, tratando de agarrar algunas técnicas. Después, en la cancha un compañero me dio algunos consejos más que no tenía la menor idea y que me salvaron la vida esa tarde. Este año empecé a relatar para un medio partidario de Temperley y para un medio de fútbol femenino. Agarré un poco más de experiencia. En la facultad me anoté en un seminario de relato deportivo y ahora sí puedo decir que tengo la formación, la teoría como tal y mejoré. En cuarentena relaté FIFA (Fútbol virtual) y, a pesar de que la dinámica es otra y no es igual a un partido de verdad, se nota el cambio en el relato. Hay una mejora personal de aquellas primeras veces que no sabía nada. Siempre hay algo que mejorar, más allá que es una experiencia, es muy poca aún. El relato te lo va dando la práctica. Aún me queda mucho por mejorar.

¿Cómo te preparaste para relatar el partido entre Bayern Munich y Chelsea?

-Fue en simultáneo. Tuve unas salidas cortas al aire cuando el relator de la transmisión principal me daba el pie. El estelar había sido Barcelona contra Napoli. Yo hice Bayern-Chelsea. Para el encuentro tuve que buscar pronunciación a full, soy bastante quejosa en ese sentido y lo hice para no errarle al mencionarlos. Lo estudié bastante. Eran equipos muy conocidos, pero tenés que hacer un seguimiento minucioso. Cuando preparé el partido, me costó al ser equipos de otros países. Ver cómo llegan a la instancia y la manera en la que se paran en la cancha. Son esos detalles que hace al relato de mejor calidad.

¿Cómo describís tu manera de relatar y tu mayor virtud?

-Es difícil tratar de describirme. En el último tiempo fui cambiando mucho al aprender y voy a continuar modificando mi manera de relatar. Es un proceso de aprendizaje para mí misma y mis compañeros por dejarme el puesto como relatora. Algo que me puedo destacar es que me preparo un montón para que no haya errores en el vivo. Destacaría la manera en la que trabajo, lo hago con mucho esfuerzo y dedicación, pero por sobre todo: con mucho amor. Me encanta ir a las canchas, a las cabinas.

¿Qué mensaje les dejás a las chicas que quisieran estar en tu lugar?                           

-Es complejo, porque no me pongo en el lugar de referente. Sin embargo, mi mensaje es que se animen. Yo dudé bastante la primera vez que lo hice, pero me di cuenta que no era para tanto miedo. Es aceptar el paso al relato, de proponerse como relatoras y participar de las transmisiones, sumar experiencia en eso. Lo disfruto mucho cuando lo hago. Hay gente que lo ve como algo lejano, porque piensa que no le va a salir. Hay que animarse.

¿Cuál es tu sueño?

-Seguir formándome en el relato, continuar trabajando de esto que es algo que me gusta mucho. Poder llegar a transmitir otros eventos, porque la experiencia te enriquece muchísimo. También, saldría un poco de la comodidad de la B Nacional, que es lo que me encanta cubrir. Pero arranqué de cero, es un camino largo hasta que llegue a un nivel de aprendizaje que me deje conforme. Mi meta es poder sostenerme en este trabajo y hacer cosas nuevas dentro del relato deportivo.

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