CÓMO AFECTA A LA SALUD EL AISLAMIENTO OBLIGATORIO


El coronavirus tomó por sorpresa al mundo, su crecimiento exponencial sólo logró ser contenido por el confinamiento preventivo, pero ¿de qué forma afecta la cuarentena nuestra salud física y emocional? ¿Cómo nos impacta esta ruptura de nuestra cotidianeidad según nuestras circunstancias y edades?

Por Samanta Soraire y Oliver Quiroz Salazar | Foto: Nacho Yuchark

El 20 de marzo de 2020, el Gobierno Nacional instauró el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio, como medida inédita ante la pandemia global de Coronavirus. Con el fin de evitar el contagio masivo y de ganar tiempo para preparar al sistema de salud ordenó a toda la población permanecer en los hogares, abstenerse de concurrir a los lugares de trabajo y evitar la circulación por la vía pública, con excepción de actividades esenciales. El período de cuarentena que empezó siendo de 15 días lleva ya más de 60, con el resultado del enlentecimiento de la curva de contagio, pero cómo afecta a la salud el aislamiento social?

 El confinamiento obligatorio generó una crisis para muchos; el temor al contagio, pero también la incertidumbre de quienes desarrollan sus tareas laborales en la informalidad, sufren precarización o disminución de sus ingresos. Desconocer cuándo o cómo será la salida y la infoxicación de los medios no colaboran con el estado de ánimo general.

“Las personas sufren la ruptura de la cotidianeidad de las tareas y actividades diarias, este hecho acompañado por la falta de contacto social genera montos de angustia, de ansiedad, mucha frustración, estrés, sentimientos de soledad y desamparo. Y puede asociarse a una sintomatología física, como la modificación en el umbral de dolor”, explica la psicóloga Vilma Acosta.                                     

Miedo, agobio, enojo, tristeza y culpa, son algunas de las sensaciones más referidas en estas circunstancias extraordinarias, así como problemas de atención y concentración, dificultad para realizar tareas automáticas, olvidos, embotamiento, “rumiación” de ideas (dar vueltas sobre el mismo tema), preocupación excesiva por uno mismo y por los demás. Los síntomas físicos más comunes son dolor de cabeza, insomnio, fotofobia, hiperventilación, alergias, falta de energía y sensibilidad frente a los ruidos.

Según el Ministerio de Salud de la Nación, 1 de cada 3 personas presenta un problema de salud mental a partir de los 20 años. Las problemáticas más frecuentes son los trastornos de ansiedad, el estado de ánimo y los problemas por consumo de sustancias. 

Cómo repercute en los pacientes en  tratamiento de salud mental el aislamiento social? “Recrudecen mucho más los síntomas, refieren sentirse desprotegidos, no contenidos. A los profesionales se nos dificulta mucho más el seguimiento de los pacientes, si bien nos valemos de llamados telefónicos o videollamadas, igual no es la modalidad que veníamos trabajando. Vemos un aumento de los trastornos que pueden ir desde no poder organizarse a una sensación de agotamiento mental, pasando por indecisión y enojo”, comenta la licenciada Acosta. Los consultorios privados y públicos continúan cerrados, sin embargo se van implementando algunas herramientas: “Han surgido muchas propuestas para quienes están transitando este aislamiento de forma conflictiva. Algunos 0800, que están funcionando en los distintos municipios, que permite llamar, hacer una consulta, ser evaluado y tener un seguimiento, también posterior a la reclusión. Forma parte de un rearmado de la salud mental”, explica Acosta. 

El aislamiento obligado dejó a pacientes con menos vías de comunicación: “Estar alejada de mi analista y mi psiquiatra fue llevadero al principio pero hace unos días empezó a preocuparme, mi hijo pasó por momentos de mucha angustia lo que me angustió a mí también. Sentí que necesitaba la mirada de mi psicóloga y su contención, además de su opinión especializada hacia la situación de mi niño. La comunicación con los profesionales se complicó, con la obra social como intermediaria aún no consigo comunicarme con mi terapeuta, y con el psiquiatra el intercambio es directamente por mail, me extendió las recetas pero no hubo una charla. No me siento desbordada, pero tampoco me gustaría estarlo”, cuenta Rocío Peralta, paciente en tratamiento por trastornos de ansiedad.

El 21 de abril la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) dió a conocer un documento titulado “Enfermedad Cardiovascular en tiempos de COVID-19”, en la que expresa que, si bien el aislamiento preventivo redujo la propagación del Coronavirus también provocó la disminución de la cantidad de consultas cardiológicas y de procedimientos cardiovasculares, y el incremento de la mortalidad total debido a otras enfermedades. 

En nuestro país las enfermedades cardiovasculares provocan la muerte de 100.000 personas por año, 280 por día, la Sociedad científica alertó sobre un futuro crecimiento en la mortalidad debido al mal control clínico, a la postergación y la no realización de procedimientos, debido a la concentración de recursos en el tratamiento del COVID-19 y el confinamiento obligatorio. En diálogo con Infobae, el director médico del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires, Alberto Alves de Lima, comentó: “La atención en guardia disminuyó un 30% en marzo y un 50% en abril. Nos preocupa que los pacientes no concurran ante una emergencia o lo hagan de una forma tardía, aún sintiendo dolor o malestar”. El panorama es claro, las enfermedades continúan existiendo pero no están siendo diagnosticadas, estudiadas o seguidas, y la falta de tratamiento en agudo pueden empeorar los pronósticos. 

“Con respecto a la enfermedad cardiovascular en Argentina, hay un cálculo que podrían ocurrir entre 6000 y 9000 muertes evitables, pero es sólo una estimación teórica –explica el Dr. Osvaldo Masoli, cardiólogo y ex presidente de la SAC–. Yo pienso que fue un error cerrar los hospitales de la Ciudad y, supongo, que los del resto del sistema público, si se actuó igual con respecto a la atención ambulatoria. Existen publicaciones en otros países como Italia, España, Reino Unido, Estados Unidos, donde hablan de un exceso de muertes en este período, restando los muertes por COVID-19. Sin embargo no se conocerán números reales hasta que finalice la pandemia y se puedan analizar”.

No se conoce el impacto que la cuarentena ha tenido en el tratamiento de enfermedades preexistentes al brote de Coronavirus: “Hay muchos relatos individuales, en España hay personas con cáncer que vieron interrumpidos sus tratamientos. También algún caso de Argentina de alguna patología rara en niños a los que se les paralizó el seguimiento. Estas experiencias hacen pensar que un gran número puede estar en esa situación, sólo que no tuvieron la oportunidad de manifestarlo. Por suerte nuestro país no está ni cerca de lo que ocurrió en otros y ojalá siga esta tendencia”, concluyó el cardiólogo. 

Las medidas sanitarias tomadas por el gobierno argentino han resultado exitosas en frenar el contagio masivo del Coronavirus, con el aislamiento preventivo como mascarón de proa. Sin embargo será fundamental contemplar el impacto que tendrá dicho confinamiento en la salud psicofísica de la población, obligada al sedentarismo y expuesta a los malos hábitos de alimentación.

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