“DE PIBE ME GUSTABA SER ARQUERO Y RELATAR MIS PROPIOS PARTIDOS”


Jorge Arcapalo, quien narra fútbol para AM 530 y la plataforma Relatores, revivió para ETER Digital sus inicios como narrador, su evolución y varias anécdotas de sus transmisiones.

Por Victoria Cicconi, David Caballero y Federico Taccone

El formoseño Jorge Arcapalo es un relator de radio al que hoy se lo puede encontrar en diversas emisoras. De chico narraba sus propios partidos. Aunque su sueño era jugar al fútbol, poco a poco fue entrando en el mundo de la radio. Relataba pedacitos de jugadas de algún partido en alguna emisora y Victor Hugo fue el encargado de decir que él estaba preparado para un encuentro completo de 90 minutos.

¿Cuáles fueron tus inicios como relator?

-Nunca fue mi objetivo ser relator, pero al no poder jugar profesionalmente al fútbol, de pibe me gustaba ser arquero y relataba mis propios partidos. De tanto escuchar los partidos tenía en mis oídos cómo era el relato. Era algo que hacía sin darme cuenta mientras jugaba. Mi equipo era el mejor y no me llegaban tanto, entonces tenía tiempo para contar lo que pasaba. Cuando empecé a trabajar no era mi aspiración. Después se fue dando de a poquito, despacito lo hacía cada vez más tiempo. Hasta que llegó el momento en que Victor Hugo habrá juzgado para darme un partido entero y así se produjo el primer relato. No recuerdo cuál fue el primer partido que relaté completo. Yo ya venía acostumbrado de relatar pedacitos y no me cambio en nada, entonces no sabría decirlo. Me es difícil calcular el año.

-¿Cómo te preparás antes de un partido?

-No me preparo, me sale automáticamente. No necesito pensar en nada, en lo que voy a decir, quién juega… Nunca lo hice y ahora tampoco. Nunca pensé en frases, siempre aposté a que me saliera en el momento. Lo máximo que hago es justo antes de que empiece el partido anotar los nombres de los jugadores y los apellidos de los árbitros. Siempre fui confiado en que lo iba a poder hacer.

-¿Qué debería tener una buena transmisión?

-Yo me sentiría cómodo yo solo, me la podría bancar solo relatando y comentando al mismo momento. Pero para que sea una transmisión como la que todos sabemos, mi comentarista tiene que ser el mejor, los vestuaristas tienen que tener mucha información, el locutor comercial tiene que ser una bala y no pisarme. Pero la persona que más me maravilla es el que da la información, ese tipo es imprescindible y el que saca a la gente del partido.

-¿Cuál fue el partido más difícil que te toco relatar?

-Uno de Vélez en México. Empezó muy tarde (23.45) y estaba casi disfónico. Creí que lo iba aguantar, pero era terrorífico. Nunca me gustó escucharme a mí mismo, esa noche me daba cuenta que mi voz era un desastre. Un gol de Zárate no lo relaté porque no se entendía nada. Fue lo peor y hubo 5 goles, el tercero no lo pude relatar.

-¿Cómo llevás el trabajo con la pandemia?

-El trabajo no ha variado tanto de los últimos tiempos, necesitamos la compu, el zoom y la tele, pero ya pasó a ser normal para mí. Si pasa más tiempo se me va hacer más difícil volver al estadio, ahí son tus ojos y si no agarraste lo que pasó perdiste.

-¿Tenés alguna anécdota graciosa?

-El otro día me pasó una con Guaraní y Tigre. Nombré a Marinelli cuando era Servio, pero me di cuenta yo y la salvé. Hay que estar muy atento. Varias veces me he equivocado de algún nombre, pero nada especial.

-¿Para qué radio trabajas hoy en día?

-Parte de la aplicación de Relatores sale por Radio Nacional (AM 870), por Radio Provincia Buenos Aires, partidos por la AM 530 y FM 100.5 goles de media noche de Mar del Plata.

-¿Algún referente?

-Cuando era chico escuchaba a muchos. Me gustaban tres o cuatro, pero después me di cuenta que si los tengo que comparar hoy no me gustarían tanto. De chico escuchaba a Fioravanti, a Muñoz. Después escuché por primera vez a Víctor Hugo, ya era completamente distinto, y cuando me fui a vivir a Santa Fe, a Ricardo Porta.

-¿Cómo es trabajar con Víctor Hugo?

-Para mí es muy fácil trabajar con él. Son muchos años escuchándolo y trabajando  con él. Lo más grande de él es que sabe ser jefe, sabe hacer muy bien todo sin darte órdenes. Enseña sin estar encima tuyo, sabe marcarte el error sin incomodarte. Siempre fue muy fácil trabajar con él… es muy especial. Después de tantos años yo me animo a contradecirlo, a pisarlo, a cambiarle los tiempos. Sé lo que le gusta y lo que no.

-¿Cómo te adaptaste a las nuevas tecnologías?

-No me adapté en nada. Siempre odie el teléfono, nunca me gustó. Me gusta levantar y bajar la perilla, es lo único que hago. El resto no quiero saber nada, no es lo que me gusta. Estoy mal acostumbrado, nunca necesité nada y ahora que lo necesito no quiero. Si no sale, lo lamento.

-¿Cómo uno puede esconder el fanatismo hacia su club?

-En un momento pensé que me iba a costar, pero no me cuesta en nada. Me lo tomé como algo esencial desde el principio. En el fútbol jamás se me escapó de quién era. Nadie sabe de quién soy hincha y se ve que me salió bien porque nunca lo acertaron. Si se nota de quién sos, nadie te va a creer y va a pensar que decís algo por eso. Hay algunos que se les escapa y se nota mucho, a otros no les importa.

-¿Qué consejo darías para futuros relatores?

-Primero, el tema de la voz y de la respiración: no gritar tanto más que el grito de gol. Después, conocer el juego, el reglamento de lo que vayas a relatar. Los nombres de los protagonistas y es fundamental leer mucho. Uno al leer mucho incorpora nuevas palabras. Yo voy más a lo simple, a lo básico. No es lo aconsejable. A mí me sale decir lo que veo, no me preparo para relatar, no lo pienso antes. Mientras que el que te escuche te entienda, sirve.

-¿Cómo hacés para no equivocarte con los nombres difíciles?

-Lo único que te puedo decir es leerlos. Hay que practicar leyendo o que te lo digan muchas veces para escucharlo y que se te grabe. Es la única manera.

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