De promesa a decepción, de decepción a leyenda

Brasília - A seleção Brasileira enfrenta a seleção do Iraque pela primeira fase do futebol olímpico, no estádio Mané Garrincha, em Brasília (Marcelo Camargo/Agência Brasil)

Gabriel Barbosa, ‘Gabigol’, a sus 24 años, es la figura indiscutida del Flamengo. ¿Cómo pasó de estar un año y medio casi sin jugar ni meter goles en Europa a ser uno de los goleadores y jugadores de más renombre del fútbol sudamericano, e integrar la lista de convocados de Brasil para Eliminatorias y Copa América?

Domingo 14 de mayo de 2017, fecha 36 de la Serie A italiana. Inter pierde 2-1 de local contra Sassuolo. Faltando 12 minutos para llegar a los 90, el director técnico Stefano Vecchi hace entrar a Gabriel Barbosa por Marco Andreolli en busca de dar vuelta el resultado adverso. Hay poco que pueda hacer el joven delantero brasileño de 20 años en ese escaso tiempo: algún que otro tiro aislado y una tarjeta amarilla al final del encuentro por protestar. Será su última oportunidad con la camiseta neroazzurra. Quedan dos fechas hasta que termine el campeonato, pero una le tocará verla desde el banco y la otra desde las gradas.

Su rendimiento en la temporada fue flojo: jugó diez partidos y marcó solo un gol, en el 1-0 sobre Bologna por la fecha 25. En el cuadro italiano su apodo pasó de ser Gabigol a Gabi-no-gol. Pero tuvo una segunda chance en Europa.

Ese mismo año es cedido al Benfica de Portugal, donde espera tener más participación. Nada más alejado de la realidad. En seis meses apenas logra sumar 165 minutos, repartidos en cinco partidos, y convierte un único gol. Empieza a ser más conocido por los problemas que tiene con sus compañeros y con el entrenador del equipo, Rui Vitoria, que por su juego.

Lejos parecen quedar aquellos logros que le dieron fama y lo hicieron ser pretendido por grandes equipos del viejo continente: los 600 goles en las Inferiores del Santos con los que se ganó el mote de Gabigol; el debut en el primer equipo del Peixe en 2013 con apenas 16 años; los dos Paulistas ganados; y la medalla dorada con Brasil en los JJOO Río 2016, en los que anotó dos veces en seis partidos y formó una temible delantera con Neymar y Gabriel Jesús. Una gran promesa que pareciera estar apagándose en el último año y medio.


En enero de 2018, siendo aún propiedad del Inter de Milán, decide volver a su tierra natal, a su club de origen, con su gente. Necesita una campaña que reviva su llama goleadora. Y no tarda más de 66 minutos, los que indica el reloj de su partido de retorno ante Ferroviária el sábado 10 de febrero, cuando marca el 2-1 parcial a favor de su equipo. Es un comienzo alentador, pero ¿podrá mantener la intensidad durante el resto de la temporada?

En efecto, durante el año, entre Brasileiro, Copa de Brasil, Paulista y Libertadores, consigue convertir 27 tantos en 53 encuentros, siendo el máximo artillero en las primeras dos competencias. Gran año para Barbosa, que recupera su cuota de goles, pero que precisa probar su suerte con otra camiseta.

En 2019, todavía a préstamo, cambia de club y de ciudad. Pasa de Santos a Flamengo, que lleva una sequía importante de títulos grandes. Lo acompaña su compañero Bruno Henrique, con quien había compartido la delantera la campaña anterior.

Si bien el primer semestre del equipo no es malo -gana el Carioca, está 3° en la liga cerca de la punta y pasa la fase de grupos en Libertadores-, el entrenador Abel Braga deja el club y ocupa su lugar el portugués Jorge Jesús. Y con él, llegan grandes jugadores de renombre como Filipe Luis, Rafinha y Gerson. Con todos estos refuerzos, Gabriel se establece como figura y goleador, y lleva al Mengao de manera arrasadora a coronarse campeón del Brasileiro, que le era esquivo hacía diez años, y a jugar la final de la máxima competencia sudamericana, la cual no alcanzaba desde que se consagrara por única vez en 1981.

Llega entonces el partido clave contra River en el Estadio Monumental de Lima, el sábado 23 de noviembre. Y él hace algo que prohíbe la ley no escrita del fútbol: toca la copa cuando los jugadores están saliendo a la cancha. Y la maldición predestinada para los que tienen ese gesto parece que se cumple: su equipo pierde 1-0 desde los 14’ y él casi ni patea al arco en todo el encuentro, bien obstruido por la defensa millonaria.


Todo parece indicar que el conjunto de Marcelo Gallardo repetirá título por segundo año consecutivo. Entonces, cuando el reloj marca el minuto 89, sucede el milagro: un error de Pratto en el mediocampo termina en una contra de Flamengo y Gabigol aparece para interceptar una asistencia de De Arrascaeta y empatar la final. Y antes de que el rival llegue a reaccionar, tres minutos después, a los 92’, vuelve a aprovechar una nueva desatención defensiva y marca el 2-1 definitivo. En apenas 188 segundos logra dar vuelta el partido y hace al Rubronegro campeón de América por segunda vez en su historia.

Al día de la fecha, mediando 2021, lleva con el cuadro de Río de Janeiro, del que ya es propiedad, 85 goles en 116 encuentros disputados (un promedio de 0,76) y siete títulos ganados. Además, es el máximo artillero de la corriente Copa Libertadores con seis gritos. Su gran presente y sus impresionantes números lo llevaron a ser anunciado por Tite este 14 de mayo entre los 23 convocados de Brasil para la doble fecha de Eliminatorias, y ser un claro candidato para jugar la Copa América. Resta esperar a ver si puede seguir demostrando su gran nivel con la camiseta verdeamarela.