EL DOBLE VALOR DEL FÚTBOL


En Brasil se disputó el Mundial de Fútbol Callejero, una disciplina deportiva que promueve la inclusión social. Argentina tuvo su representación y Colombia salió campeón. En el mundo, más de 600 mil jóvenes practican este deporte.  

Texto: Luisina Fuentes / Edición: Nayla Díaz

Con la pelota como un imán de convocatoria, 300 jóvenes jugaron en Brasil un mundial paralelo al organizado por la FIFA: el Mundial de Fútbol Callejero. La inclusión y el desarrollo social fueron los lemas principales de este torneo que ya lleva 20 años jugándose en Argentina.

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El fútbol callejero es una modalidad que se planteó desde un principio para generar un proceso educativo a través del fútbol. Se juega en un potrero, donde la tierra vuela cuando no llueve y se hunde en profundos charcos cuando el agua copa el barrio. Las camisetas entre jóvenes y niños solo se reparten si hay para todos. El respeto es el denominador común entre la gente que se reúne para alentar. Esta iniciativa, según Fabiana Leoni –licenciada en Políticas Sociales- es un instrumento muy útil para trabajar la construcción de espacios democráticos. “La propuesta del fútbol callejero aporta herramientas para la resolución de conflictos, la aceptación de la diferencia y el trabajo en equipo, generando espacios de acción con mayor autonomía y grados de responsabilidad”, analiza la politóloga.

Las condiciones sociales a nivel mundial no están dadas como para promover el fútbol callejero de manera sencilla. No obstante, la lucha no cesa y se expande cada vez más. “Así como el futbol está tan impregnado en el ADN cultural de nuestro país y de muchos otros de América Latina, creemos que hay mucho para cambiar. Hay mucha mirada para modificar. El verdadero cambio es el cultural, el de la visión del mundo. Hay una tendencia a pensar el fútbol desde una perspectiva puramente competitiva, de alto rendimiento, de identificación de atletas, eso es lo que hay que modificar”, considera Lisa Solmirano, Directora Ejecutiva de la Fundación Fútbol para el Desarrollo (FUDE). Los resultados de esta nueva manera de ver el fútbol ya son visibles y sumamente positivos: desde el comienzo de esta iniciativa hasta el presente, cerca de 600 mil jóvenes en todo el mundo practican fútbol callejero.

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Hacer una analogía con el Mundial de Fútbol que mueve cada cuatro años millones de dólares resulta casi imposible, no sólo por las desigualdades económicas, sino por la incompatibilidad de objetivos que buscan. El Mundial de Fútbol Callejero es un evento que se hace en pos de que el resto de la sociedad mundial tome conciencia de qué cambios se pueden generar a nivel social. Del 1 al 12 de julio de este año, en estadios montados en los espacios públicos más emblemáticos de San Pablo –como la plazoleta Largo de Batata y la Plaza de la República- se disputó el campeonato mundial de Fútbol Callejero. Participaron jóvenes de entre 17 y 21 años –mujeres y hombres- provenientes de los cinco continentes. Y aunque sea sólo un detalle, Colombia se coronó campeón. Durante todo el torneo asistieron más de 6.000 espectadores que se empaparon de un tema que, mediante el boca en boca, va llegando a otros países.

 Además de jugadores, cada país lleva dos mediadores. Estos son los encargados de promover el respeto durante el juego y acompañar a los jugadores a la hora de hacer una evaluación final sobre el comportamiento dentro de la cancha. En el caso de Argentina, quienes viajan son chicos que fueron formados en distintos clubes donde se practica esta modalidad. Al igual que como se da en la convocatoria de jugadores, los mediadores aportan un hombre y una mujer.

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Para poder viajar a San Pablo, el seleccionado argentino, realizó eventos callejeros, festivales, rifas y comidas. Además, algunas empresas privadas que son sponsors de las ligas de fútbol callejero nacionales aportaron una suma de dinero. Cuando no es posible recaudar la suma necesaria, aparece en acción el Movimiento Mundial de Fútbol Callejero que se encarga de buscar alternativas para que todos los participantes puedan alcanzar el monto requerido. Fabián Ferraro, ex jugador de fútbol profesional, fundador del club Defensores del Chaco –uno de los más importantes de fútbol callejero- y actual secretario mundial de Fútbol Callejero señala: “Cada selección se da su propia modalidad de generar los recursos. Desde el Movimiento Mundial hemos tomado el caso de ocho selecciones y hemos generado un plan de recaudación a través de tarjetas de créditos de ciudadanos a nivel mundial que podían aportar, por ejemplo, para Filipinas, Sierra Leona, Ghana y Guatemala, es decir, para selecciones donde justamente la situación de su país es lo suficientemente difícil para que no puedan juntar el dinero y participar del mundial”.

Pero no todo es fútbol y solidaridad, y esto queda en evidencia frente a la falta de consideración que tuvo el gobierno de Brasil con gran parte de la población local durante la organización del Mundial de la FIFA. “Para hacer ese mundial se desplazó gente, no se construyeron hospitales y gastaron presupuesto público para construir estadios en lugares donde no se va a jugar más al fútbol. Cada una de esas cosas estuvo avalada, supervisada y acompañada por la FIFA, que también cuenta con el apoyo de organismos como UNICEF. Eso es un escándalo”, enfatizó Ferraro.

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La iniciativa del fútbol callejero no deja de expandirse. Mediante esta metodología se pudo intervenir en zonas de conflicto a nivel mundial, ya sean armados o de pobreza en sí. Seguir convocando a miles de jóvenes para que discutan la sociedad que realmente quieren es la meta que jamás cesará en cada potrero donde se juegue. La base está.

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