EL GOL DE MI VIDA

Yanina Gaitán tiene un lugar de privilegio en la historia de la Selección porque convirtió el primer tanto de Argentina en una Copa del Mundo reconocida por la FIFA. Su vida siempre estuvo ligada detrás de la pelota, a pesar de los obstáculos: a los 14 años fue ovacionada en la Bombonera mientras hacía jueguitos en el entretiempo de Boca-Belgrano y después salió campeona con el “Xeneize” y en River.

Por Florencia Rincón

“Entrar a la Bombonera a los 14 años, hacer jueguito y que el estadio entero te grite ‘Maradó’, la convocatoria a la selección a los 14 años, jugar el Sudamericano de Mar del Plata 98 con 20 años y salir campeona con River y Boca fueron los momentos más lindos de mi carrera. Pero el más hermoso, que con ese cerré mi carrera, fue el haber convertido el primer gol en un Mundial. Me sentí tocada con la barita mágica. Fue en Estados Unidos 2003 contra Alemania, la selección que fue campeona. Ese es el orgullo más grande que llevo conmigo”, así resume su carrera Yanina Gaitán en diálogo con Éter. Ella quedó en la historia de la Selección, que se presentó por primera vez en una Copa del Mundo hace 17 años y más allá de las tres derrotas ante Japón, Canadá y el equipo teutón, fue un primer paso importante.

­­-¿Cómo fueron tus inicios en el fútbol?

-Comencé de muy chica. Me crié jugando con mi hermano que me lleva dos años y, toda pelota que él tenía, era mía también. De chica mí papá me llevaba a jugar al parque con mi hermano y a los torneos que jugaba. A veces me dejaban jugar. La primera vez que me llevaron a un club con equipo de mujeres fue a Sacachispas en el 89´. Iban muy pocas chicas. Luego, me llevaron a Yupanqui, que tenía equipo bien constituido, con excelentes jugadoras que me llevaban más de ocho años. Yo tenía 11 cuando fui por primera vez.

-¿Cómo era la organización de esos torneos?

-Se jugaban en canchas auxiliares. En Yupanqui hacíamos de local en la cancha del club Savio 80 de Lugano I y II. Era linda cancha y tenía algunas que eran de tierra. Pero se jugaba con mucha pasión. El torneo era todos contra todos. Yupanqui salió segundo, con un gran equipo.

Con un tono de desazón, Gaitán recuerda el primer momento donde tuvo que dejar de hacer lo que más le gusta: “Cuando tenía 14 años, con mis padres pedimos el pase para ir a jugar a un club más grande y no me lo dieron. Estuve dos años sin jugar. En Yupanqui jugué de los 11 a los 14. No me dejaban entrenar en ningún club femenino porque no tenía el pase. Tuve que entrenarme con mi hermano y mi papá. Fue perjudicial, obviamente, porque perdí continuidad en todo sentido”.

Con respecto a su trayectoria la volante contó: “River fue una gran etapa, donde estuve más de seis años. Salimos campeonas con un gran director técnico, ‘Coco’ Torres. Cuando me quise ir a Boca tuve que estar un año parada para poder conseguir el pase. En Boca jugué siete años donde ganamos varios torneos.  Con el tiempo, se me complicó ir a entrenar por la distancia y me fui a jugar a Racing que me quedaba más cerca. Estuve un año y la actividad no continuó. Así que ahí me fui a San Lorenzo los siguientes dos años. El trabajo me obligó a dejar. Volví a Boca para poder finalizar mi carrera deportiva ahí. Me retiré a mis 32 años, sin lesiones y con muchas ganas de seguir jugando. Pero vivía en Morón y trabajaba en el supermercado Jumbo de allá. Trabajé de cajera en una farmacia y en supermercados. En los clubes me daban un viático que obviamente no alcanzaba para cubrir las necesidades básicas”.

Acerca de la actualidad del fútbol femenino, la ex volante reflexionó: “De a apoco está creciendo, cosa que tendría que haber pasado antes. Tarde para las que pasamos años y dimos mucho para que esto llegara algún día. Mejor tarde que nunca”.

-¿Cuáles crees que fueron los factores que ayudaron a crecer a nuestro fútbol femenino?

-La visibilización que se dio en los medios potenció el alcance. Seguir el último Mundial (NdeR: Francia 2019) y todo lo que conlleva que las nenas vean, les guste y quieran jugar. Los torneos, las escuelitas, todo eso es un mercado y una vidriera. Hay otros aspectos que todavía no crecieron del todo para que sea una disciplina más en los colegios. Todo niño puede practicar cualquier deporte sin importar el género. Practicando juntos, se potenciarían ambos.

Gaitán, actualmente es profesora de Educación Física. Concluyó joven su carrera como futbolista, pero no se alejó del mundo de la redonda: “Fui ayudante de campo en la UAI y salimos campeonas. La experiencia fue muy buena en general. Uno tiene que dejar algo más que el fútbol en las vidas de las personas porque lo más importante es la persona, después viene la jugadora. Trabajar todo en su conjunto es mi gran objetivo”. Ese título sucedió en la temporada 2011/2012. Yanina fue asistente de Diego Guacci, pero en el carnet de la AFA, figuraba como aguatera.