Ramiro, fanático del Manchester City, nos contó su pasión por el equipo británico y las posibilidades que tiene en el Mundial de Clubes. “No tengo mucha expectativa por este torneo”, aclaró.
Ramacity, influencer conocido tanto en X como en Twitch por ser fanático y fiel seguidor del Manchester City, habló con Eter Digital sobre sus experiencias como hincha y de la actualidad del club de cara a lo que viene.
Ramiro dio su opinión sobre los hinchas argentinos que pudo conocer y dijo: “Se armó un grupo muy lindo de gente y cada tanto nos juntamos en bares a ver los partidos, sobre todo los más importantes”, y agregó: “Además hubo ocasiones en las que tuvimos la suerte de coincidir con gente de Inglaterra. Quedaron muy contentos con lo que hacemos los fanáticos desde acá”.
En lo que respecta al Mundial de Clubes, expresó: “No le tengo mucha expectativa, siento que es un torneo preparado así nomás y no hay mucha emoción. Veremos que termina pasando cuando finalmente se juegue”, pero dijo lo siguiente sobre su grupo: “Si bien el City decepcionó un poco esta temporada, creo que tiene que quedar sí o sí entre los primeros. El único rival que nos puede complicar es la Juventus, pero de todas formas tenemos que pasar de la fase de grupos”.
Al mencionar la decepción de esta temporada, agregó: “Yo creo que el bajón del equipo y del rendimiento se dio por varios factores, empezando por la lesión de Rodri, que lo hayamos perdido a él, expuso que dependíamos de un jugador. Ahora que no está, el plantel está muy mal armado”. Y añadió: “Hay puestos que reforzar, lamentablemente hay jugadores que ya cumplieron un ciclo en el club”.
En cuanto al DT dijo: “Para mí, Guardiola tiene que seguir. No se puede juzgar porque es la primera vez que tiene una temporada así de floja, pero a la vez, es una temporada que muchos otros clubes desearían tener. Me cuesta pensar en un City sin Guardiola. Si tengo que elegir otro técnico, me gustaría Arteta, Luis Enrique, Xabi Alonso o Kompany”.
También opinó sobre la salida de Kevin De Bruyne: “Yo creo que no es un mal momento para que salga. Si me dolió porque hace poco había declarado que tenía más para dar en este club y también considero que es el mejor jugador de la historia del Manchester City. Hubiese estado bueno que se quede, al menos con un sueldo menor, respetando lo que él quería”.
Con emoción, nos remontó a su primer recuerdo con este club: “Por el año 2012, el City ganó 6-1 contra el Norwich City con un hat-trick de Tévez y dos más de Agüero y alguno de ellos dos dio una asistencia. Fue un baile increíble y ese fue mi primer recuerdo con este equipo que desde ese entonces sigo”.
“Yo soy hincha de Independiente y siempre seguí la carrera del Kun. Todo lo que hizo en el City fue increíble, ganó todo lo que pudo, pero lamentablemente faltó la Champions. Todo el fanatismo que tengo por y hacía el club, se lo debo a él”, detalló al hablar sobre Agüero y explicar de dónde nace su fanatismo hacia el club inglés.
Terminó la nota recordando la primera y única Champions del club: “Fue una emoción muy grande, porque fueron muchos años donde estuvimos cerca y no se nos daba. Todo el 2023 hubo una sensación de que ese era el año y así fue. Hubo una juntada en un bar de Recoleta con mucha gente y la verdad es que fue hermoso, un muy lindo recuerdo”.
“Disfrutar de la imaginación sin censura como un estado de enamoramiento permanente. Ese vínculo con lo imaginario nació como un mecanismo de defensa en la infancia y me permitió transitar de un mundo a otro sin caer en la locura”, cuenta el reconocido director y escritor de cine de terror, Gonzalo Calzada; conocido por sus películas como “Nocturna: La noche del hombre grande” con Pepe Soriano de protagonista, “Luisa” con Leonor Manso y “La plegaria del vidente” con las actuaciones de Gustavo Garzón, Juan Minujin y Rodolfo Ranni.
El también productor y docente asegura que sus experiencias con lo fantástico en su ciudad natal (Comodoro Rivadavia, Chubut) y lo místico en su provincia por elección (Córdoba) le forjaron su personalidad. En esta conversación abre el cajón de los recuerdos para evocar escenas de su infancia y los momentos que dieron forma a su mirada sobre el cine, el miedo y el éxito. “El éxito verdadero es no traicionarte. Seguir tu búsqueda, tu estética, aunque no sea comercial”, comparte.
–¿Cómo fue tu infancia?
–Nací en Comodoro Rivadavia en 1970. Era otro mundo. Tuve una infancia feliz, pero extrema. En lugares extremos con situaciones fuertes, pero también con una gran unión entre hermanos. Vivíamos en una zona muy desértica, muy ventosa, fría y cruda; al mismo tiempo, salvaje. Eso, definitivamente, te va formando.
–¿Qué recordás de ella?
–Cualquier cosa que llegara a Comodoro Rivadavia era un evento. Era un lugar perdido en el viento. Una ciudad chica, pero grande para lo que era la Patagonia. Un centro petrolífero del país, una ciudad industrializada. Íbamos a la playa que era rocosa y el mar estaba siempre empetrolado con un olor muy fuerte. El petróleo se te pegaba en la piel, en la ropa, y no te salía por días. Todo eso, combinado con el viento y el frío, lo transformaba en un espectáculo natural que se te queda en la memoria.
Como decía mi vieja: “El viento puede volverte loco”. Ella era docente y, a veces, por necesidad de que entrara más plata, daba clases en internados de niños en el sur. Nos llevaba con ella, y nos encontrábamos conviviendo en pabellones con chicos en situación de vulnerabilidad, muy de novela de Dickens.
–¿Cómo eras de niño?
–Era muy observador y, desde muy chico, sentí que tenía el don de crear una otredad, un alter mundus en el territorio de la fantasía. La disociación se volvió un recurso: si no me gustaba la realidad en la que estaba, podía inventar una propia. Tenía ese don: escribir y contar cuentos a mis compañeros. Siempre estaba fabulando.
Me fascinaba la posibilidad de lograr que el otro, aunque fuera por un momento, también entrara en ese lapsus y su realidad quedara suspendida. Que pudiera respirar, por un instante, de aquello que lo asfixiaba.
Gonzalo Calzada con Pepe Soriano en la grabación de “Nocturna”.
–¿Recordás algún disparador o experiencia en tu infancia que anticipara a lo que terminarías dedicándote? ¿Quién era tu referente?
–Recuerdo que con mis hermanos dormíamos en una pieza que tenía una pared de chapa. Estábamos muy pegados a lo que era “el afuera”. De noche, se escuchaba mi triciclo que andaba solo, y mi hermana que dormía arriba mío me decía: “Está andando el triciclo otra vez”. Y lo único que había que hacer para saber si efectivamente lo movía el viento o un nene era subir a la ventana y observar pero nadie lo hizo. Eso era un disparador clásico del mundo del terror.
Uno de niño tiene la virtud de encontrar en el espacio que le toca un refugio, su propio lugar mágico. Mi infancia me recuerda a las películas de Hayao Miyazaki: la exploración del mundo a través de los ojos de los niños, y lo que prima ahí es el asombro. A uno siempre le preguntan: ¿Cuáles son tus referencias? Y la realidad es que, cuando vas madurando los procesos, te das cuenta de que tus verdaderas referencias son tus primeras impresiones.
–Cuando eras chico te mudaste a Córdoba. ¿Creés que el misticismo de la provincia te influyó?
–Empecé a conectarme con esa misticidad recién a los 17 años. Como me gustaba lo sobrenatural y lo fantástico, cualquier nexo que me permitiera abrir esos mundos, explorarlos y descubrir esos límites imprecisos entre la realidad y la ficción, me interesaba profundamente. Porque uno, a esa edad, está hambriento de experiencias, de conocimiento, de ir probando cosas para entender qué es real, qué no e incluso qué te estimula la imaginación.
–¿Cómo nace una idea en vos? ¿De dónde surgen tus historias?
–Creo que, desde que tengo memoria, siempre fue así: las ideas aparecen de manera constante. Algunas se dejan ir, otras quedan anotadas y después resurgen. También están las que nacen de una situación particular: meditando, viendo una película o incluso bañándome.
Me siento una persona muy rica y agradecida porque vivo este proceso como un don: disfrutar de la imaginación sin censura como un estado de enamoramiento permanente. Ese vínculo con lo imaginario nació como un mecanismo de defensa en la infancia y me permitió transitar de un mundo a otro sin caer en la locura.
Se dice que la mejor droga es el arte porque canaliza lo que de otro modo podría estallar de manera nociva. La imaginación surge, entonces, como una necesidad: vomitar lo que oprime, estallar en forma de creación, tender un puente. No existe una regla. Ningún artista debería encasillarse en normas, porque el proceso es misterioso: crece, cambia y se convierte en enigma. Así llegan las historias.
–El terror viene del miedo, la primera emoción. Es la que nos ayuda a sobrevivir. Está en nuestro ADN: uno nace llorando, no riendo. Las primeras sensaciones son confusión, vértigo, miedo. Como decía Howard Phillips Lovecraft: “El miedo es la emoción más antigua”.
El miedo también se transforma en un juego: el tren fantasma y la adrenalina. Sabés que no te va a pasar a vos, pero necesitás verlo. El cine de terror es catártico: libera tensiones, nos recuerda que vamos a morir, nos alerta. Siempre genera atracción o rechazo, pero nunca indiferencia. Por eso hay tantos festivales de terror.
–De tus películas, ¿cuál tiene un lugar especial en tu corazón?
–Todas. Uno atraviesa lapsos de vida muy fuertes grabándolas, no se trata solo de la película en sí. A todas las quiero, tocan lugares distintos en mí. Sin embargo, soy muy crítico de las mías.
Siento que las películas tienen un problema: envejecen demasiado rápido y, en el caso del cine de terror, esto se acentúa. Los trucos y los efectos terminan por notarse, y si no fueron hechas con cierta poesía y pasión, lo que queda es una cáscara fría, sin vida. De todas maneras, no creo que eso ocurra con las mías, cada película fue muy trabajada y cuidada. Tienen cuerpo y alma.
–Filmaste bastante en el norte del país. ¿Hay algo cautivador para vos ahí?
–Mi conexión con el norte tiene raíces en mi niñez. Encontré en la Puna y en el Norte mi segunda Patagonia. Ahí, revivo el desierto.
–¿Conocés el ciclo de terror que se está creando en Tucumán?
–Creo que está bueno porque este crecimiento del terror viene de una maduración de viejos directores, en los cuales me incluyo, que al principio seguíamos las modas norteamericanas pero con el tiempo cada uno fue encontrando elementos propios.
No es que uno abandone sus gustos, sino que empieza a encontrar una voz autoral. Y esto también se traslada a lo que la tierra tiene para contar en cada región. No quiere decir que para hacer cine auténtico tengas que narrar un mito regional: podés contar algo universal. Pero, si estás en Tucumán y contás una historia de hombres lobo, quizás te perdés del mito del familiar, que está a la vuelta de la esquina.
–¿Cuál es tu definición de éxito? ¿La taquilla, los comentarios o la repercusión? –Para mí el éxito es que lo que hayas querido hacer, estéticamente, no te haya traicionado. Que en el producto final se vea la esencia de lo que querías transmitir. El resto es azaroso.
No creo que el éxito sea tener espectadores: eso es cantidad, no calidad. La cantidad no significa nada. El éxito verdadero es no traicionarte. Seguir tu búsqueda, tu estética, aunque no sea comercial. Si fluye naturalmente y además atrae, ¡fantástico! Si no, no importa. Hacer algo por especulación nunca es éxito.
–Estás a full con “La trenza”, tu última obra. ¿Cuándo será el estreno? ¿Qué podés contarme de ella?
–Probablemente en 2026 o 2027. Ya hay un primer corte, pero falta el proceso técnico que es caro. Ahora estamos en la etapa de festivales.
La película habla de los miedos infantiles que tienen distintas máscaras. El miedo macabro, por ejemplo, vinculado al cuerpo en descomposición. El miedo a lo siniestro, como lo definía SigmundFreud: “Lo familiar que de golpe se vuelve extraño”. La infancia y la pubertad son momentos clave para descubrir que tus padres no son lo que creías… Sobre eso va el relato de “La trenza”.
*Estudiante de la carrera de Periodismo y Producción de contenidos a distancia.
Por José Ciordia, Mariano Sequeira y Francisco Mendiburu
En el atractivo Grupo F del Mundial de Clubes, que se disputa en Estados Unidos, se enfrentan Fluminense, Borussia Dortmund, Mamelodi Sundowns y Ulsan HD: todos cuentan con figuras claves. Las presentamos.
Germán Cano es el goleador argentino que sigue haciendo historia en Brasil. A sus 37 años, continúa consolidándose como uno de los delanteros más letales del fútbol sudamericano. Tras una temporada 2024 marcada por lesiones y una baja en su rendimiento, el argentino ha resurgido en 2025 con una notable recuperación física y una racha goleadora impresionante. En los primeros meses del año, ha anotado 10 goles en 11 partidos, incluyendo un doblete en la Copa do Brasil que lo llevó a alcanzar los 101 goles con la camiseta de Fluminense.
Cano se convirtió en el máximo goleador de Fluminense en competiciones internacionales, superando a Fred, al llegar a 21 goles en torneos continentales. Además, en el Campeonato Carioca 2025, fue uno de los máximos anotadores con 6 goles, compartiendo el liderato con Max y el argentino Pablo Vegetti.
El delantero argentino ha renovado su contrato con Fluminense hasta diciembre de 2026, asegurando su participación en este Mundial. Con esta extensión, Cano reafirma su compromiso con el club carioca, donde se ha convertido en ídolo desde su llegada en 2022. A lo largo de su carrera, ha acumulado más de 310 goles, destacándose como un goleador constante en cada equipo que ha integrado. Su capacidad para reinventarse y mantener un alto nivel competitivo lo posiciona como una figura emblemática del fútbol sudamericano.
Lucas Ribeiro Costa es el brasileño que la rompe en Sudáfrica. Llegó como refuerzo a probar suerte y en menos de un año ya se convirtió en figura. Lucas Ribeiro Costa, brasileño nacido en Santa Helena en 1998, es uno de los jugadores más determinantes del fútbol sudafricano. Pasó por las inferiores del Pinheiros en Brasil y dio el salto a Europa. Estuvo en Francia con el Valenciennes y luego tuvo un recorrido bastante corto por Bélgica: Virton, Charleroi, RWDM, Mouscron, Beveren… En este último explotó un poco más, y metió 11 goles en una temporada.
Pero su historia empezó en julio de 2023, cuando el Mamelodi Sundowns apostó por él. En su primera temporada completa, Lucas fue el goleador del equipo y del campeonato: 16 goles en la Premier Soccer League. No solo fue importante, fue decisivo para que el Sundowns ganara su octavo título local al hilo. Pero no fue solo liga. También se cargó el equipo al hombro en la African Football League, donde fueron campeones tras ganarle la final al Wydad Casablanca. Con la 10 en la espalda, se transformó en referente. Hoy, con contrato hasta 2028, su nombre ya suena en Europa, pero él está feliz donde está. En una liga que suele exportar talento, Lucas eligió quedarse y construir algo grande. ¿Qué se puede esperar de la estrella brasileña? Nos tocará verlo el 17 de junio en el debut del Mundial de Clubes frente al Ulsan Hyundai por la primera fecha del grupo F.
Serhou Guirassy es el futbolista más destacado de este Borussia Dortmund que va a disputar el Mundial de Clubes. El guineano tuvo una carrera muy discreta y con muchos pasos por el ascenso francés hasta los 25 años, a partir de su llegada al fútbol alemán pudo explotar sus virtudes y llegar a ser hoy con 29 años el delantero sensación de Alemania.
Había tenido un breve paso por el Colonia de Alemania, pero no se había podido asentar hasta que llegó el primer buen rendimiento en Stade de Rennes y la explosión final en el Stuttgart, donde fue el máximo goleador de la Bundesliga en la temporada 2023-2024, su paso por Stuttgart fue de 44 goles en 58 partidos y el actual en Dortmund es de 34 goles en la finalizada temporada con 45 partidos disputados. Nunca jugó un Mundial de Clubes y tuvo que esperar hasta este año para debutar en Champions donde tuvo una actuación destacadísima con 13 dianas, veremos cómo se desenvuelve en el torneo intercontinental.
Erick Farías es el futbolista más destacado del Ulsan HD, el brasileño que llegó este año al fútbol de Corea del Sur ya está revolucionando las redes y emocionando a los aficionados de cara a este Mundial de Clubes. El futbolista de 28 años cuenta con 9 goles en 14 participaciones con el elenco coreano y es el máximo goleador en la presente temporada, tuvo pasos por el ascenso brasileño sin hacer mucho ruido y el único club destacado que hubo en su carrera fue el Vasco da Gama, en el que las cosas no funcionaron para él.
Es un delantero que no cuenta con mucha altura, pero que busca bien los espacios y tiene buen uno contra uno, no es un gran anotador. No obstante, en esta temporada ha mejorado sus registros y veremos si en esta primera competencia internacional que disputa tiene la misma suerte. Su valor de mercado es de un millón y medio de euros, pero recaló desde el Juventude de Brasil por una cifra menor de 600 mil euros y no se sabe cuál es la duración de su contrato en el Ulsan.
Del interior del portero eléctrico sale una voz cálida. “Ahí voy”, la misma voz que a través de una sonrisa indica el camino. Sobre la pared, tras la inmensa biblioteca, un gato Ramón mira desde la cómoda silla donde descansa. Su dueña es la psicoanalista y escritora Alexandra Kohan. Con una mirada crítica y un estilo libre de imposturas, presenta su último ensayo El sentido del humor, donde navega por las aguas de los fallidos, los desvíos y las risas.
¿Hay algo de la actualidad que te haya impulsado a escribir sobre el humor?
Hay algo de la actualidad que me interesa destacar en un momento particular. Cuando escribí lo del amor efectivamente había muchísima proliferación de discursos prescriptivos alrededor del amor, eso me incomodaba mucho. Lo del cuerpo surgió más por la pandemia y lo del humor, si bien es un asunto que me importa hace más de 20 años y es un tema al que vuelvo. Los últimos años se han vuelto muy solemnes y entonces me interesaba agarrar eso. Son temas que en la actualidad cobran una forma particular que me interesa discutir.
En tu libro menciónás que para vos no hay transmisión ni práctica del psicoanálisis sin risas. ¿Por qué, cómo pensás el rol de la risa en el análisis?
La risa, el humor, son una de las cosas más emancipadoras que existen en el sentido incluso de lo instantáneo. En ese instante en el que se produce la risa algo se afloja, algo se alivia y ese alivio, por más que no se pueda constatar de manera duradera, abre y produce que pasen cosas que no pasarían. Sin la risa uno está agarrado a sus ideas, a su imagen, a sus prejuicios, a sus cosas y la risa rompe ¿no? Rompe ese modo en que cada uno de nosotros está agarrado a eso que cree que uno es y me parece que la risa en el consultorio ocurre bastante.
En el capítulo “Usted me ofende” hablás sobre la ofensa como una reacción de nuestros tiempos. ¿De qué forma crees que nos limita la indignación a la hora de producir reflexiones o de generar debates a través del humor?
La ofensa y la indignación son dos formas del impedimento. Todos nos hemos indignado y nos hemos ofendido pero desde ahí no se puede hacer nada, solo queda detenernos y regocijarnos en la propia ofensa y la propia indignación. Son sentimientos bastante individuales y morales, “yo me ofendo, yo me indigno”, existen y no digo que está mal que existan, lo que digo es ¿qué hacemos con esos sentimientos que son muy morales cuando lo que el humor viene a proponer es otra cosa? Es una salida del impasse el humor, nos saca de esa paz del impedimento porque suspende la moral, no porque es amoral, sino porque la suspende.
¿Crees que ofendernos y pensar que tenemos razón nos trajo donde estamos ahora?
A lo que nos llevó “me ofendo y yo tengo razón” es primero al aislamiento y a la rotura de los lazos comunitarios, no digo que eso sea lo único obvio, ni tampoco es tan directo causa efecto. Creo que si vos te encerrás en que vos tenés razón, en tu indignación y en quién tiene razón, se vuelve una lucha uno a uno y eso no tiene nada que ver con lo colectivo. Lo colectivo es justamente lo que no segrega las diferencias, lo que admite que tengamos razón vos y yo al mismo tiempo, aunque digamos cosas contrarias, como si dijera “vos tenés tus razones, yo tengo las mías, juntémonos y pensemos qué hacemos”. Para los procesos colectivos no importa quién tiene la razón, importa cuál es la fuerza que podemos obtener para para ir en contra de aquello que nos está destruyendo.
Entendiendo al humor también como ficción ¿Por qué crees que nos empeñamos en leer la ficción como una realidad fáctica?
La crisis del humor está cerca de la crisis de la lectura en el sentido de cómo leemos, cómo nos relacionamos con eso que leemos, cómo leemos todo un acontecimiento político, una ficción, una ciudad. La posibilidad de leer implica también entregarse a lo que no se sabe y sorprenderse. Si vos vas a leer una novela y confundis al autor con el narrador y crees que todo lo que hizo es expresión de lo que piensa el autor ya estás leyendo mal porque una ficción pretende ser leída como ficción no como realidad. La ficción tiene efectos de verdad, por supuesto, pero no de realidad. Mucho menos de la realidad de lo que piensa un autor. Para mí el humor va en la misma línea de la ficción. No sabemos qué verdad se articula en ese humor. La verdad no está en lo explícito del humor, está en lo que se trafica vía el chiste, la risa.