El injusto antagonista

Mohamed Al-Deayea fue castigado y convertido en villano en el Mundial de 2002 por la goleada 8-0 que sufrió con Alemania. Historia del legendario arquero saudita en los mundiales.


Era el máximo culpable. Todo un país lo señaló y se burló. Su rendimiento bajo palos, la cantidad de goles recibidos por partido, las eliminaciones vergonzosas, incluso la vestimenta que llevaba. Fue castigado injustamente por todo.

Mohamed Abdullaziz Al-Deayea es un exfutbolista nacido un 2 de agosto de 1972 en Tabuk, Arabia Saudita. Su historia con el fútbol comenzó en su adolescencia, cuando era jugador de handball. Gracias a la habilidad que tenía con las manos por la práctica de ese deporte, a la influencia de Abdullah Al-Deayea, su hermano mayor, y la insistencia de Al-Ta’ee, club donde debutó como profesional en 1989, decidió seguir la carrera de arquero de fútbol.

Al inicio de su trayectoria, Mohamed tuvo una presión muy grande encima: Abdullah había sido campeón de la Copa Asiática con Arabia Saudita y fue considerado para Manchester United. El menor de los Al-Deayea también tuvo la oportunidad de convertirse en suplente del por aquel entonces arquero titular de los Red Devils, Peter Schmeichel, pero debido a que no consiguió el permiso de trabajo, no logró seguir los pasos de su hermano. Esto provocó que tuviera que asentarse en Al-Ta’ee, institución donde se convirtió en un ícono, ganando premios tales como el mejor arquero del Siglo XX de Asia. Posteriormente, ya con 27 años, fue transferido al gigante saudí Al-Hilal, club donde permaneció hasta el fin de su carrera.

Un año más tarde de su debut como profesional, fue convocado para disputar los Juegos Asiáticos de 1990 para defender los colores de su país. Con sólo 18 años, hizo su primera aparición en el torneo frente a Bangladesh. A partir de esa competición no soltó la titularidad durante mucho tiempo. Se coronó como figura de su seleccionado al ser el héroe de la victoria por penales frente a Emiratos Árabes Unidos en la Copa Asiática de 1996. Además, fue una pieza fundamental para que Arabia disputara los mundiales de 1994, 1998, 2002 y 2006, aunque lastimosamente en Corea-Japón dio inicio a su peor pesadilla…

En el partido que disputó por la fase de grupos con Alemania, el conjunto árabe perdió por 8-0, una actuación sumamente vergonzosa para el país. Al finalizar el partido, Al-Deayea señaló al cielo agradecido por poder jugar otro partido mientras le caían lágrimas de sus ojos, y por la situación que presenciaba el arquero saudí, se acercaron a felicitarlo y contenerlo Oliver Kahn y Miroslav Klose, el autor de un hat-trick en ese enfrentamiento. Para la mala fortuna del guardameta, la culpa recayó sobre él y las burlas e insultos no tardaron en llegar, incluso se reían de su vestimenta, ya que para esa época no era muy común ver a jugadores con pantalón largo como los que utilizaba él y tampoco tener la remera muy metida debajo del pantalón. 
El infierno continuó hasta el Mundial de 2006, ya que durante los años previos a la competencia jugó solamente cuatro partidos, fue totalmente relegado de su puesto. Tras la finalización de ese evento deportivo, anunció su retiro del combinado verdiblanco, después de 16 años y 178 apariciones, un récord que en 2008 lo catapultó al primer puesto de futbolistas con más partidos internacionales. Actualmente se mantiene en el séptimo puesto.

Al terminar la temporada del 2010 anunció su retiro de las canchas. En la actualidad, con un poco de justicia, el pueblo árabe le quitó culpas a lo ocurrido en el Mundial del 2002 y entendieron que la posición de arquero es la más expuesta que existe. Al Deayea, una leyenda árabe que, si bien no fue una estrella mundial, fue un futbolista que superó los estándares de sus pares en los 90.

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