EL MODELO ARGENTINO DE VUELTA A CLASES, EN DISCUSIÓN


La Ctera rechaza un regreso escalonado por zonas y poner una fecha. Los colegios privados advierten que la baja en la recaudación de cuotas puede derivar en problemas en el pago de salarios. Qué opinan los expertos en educación sobre el modelo de vuelta a clases propuesto por Trotta.

Por Javier Slucki

Más de 1200 millones de chicos se quedaron sin clases por culpa de la pandemia: el 70% del estudiantado a nivel mundial, según la UNESCO. Con excepción de los alumnos de China, Reino Unido, Francia, Finlandia, Corea del Sur y Uruguay, la gran mayoría de ellos todavía no volvió a las aulas.

En Argentina no hay más que un esbozo de cómo podría ser el retorno, con algunos lineamientos que aportó informalmente el ministro de Educación, Nicolás Trotta: modelo mixto virtual-presencial, regreso escalonado, suspensión de las calificaciones y los recreos. La fecha, dijo vagamente, podría ser agosto o septiembre.

¿Cuál es la opinión acerca de estos puntos de los docentes, los expertos en educación? ¿Cuál es la situación que transitan los colegios privados?

La fecha de regreso

La titular de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), Sonia Alesso, coincide en que “no se puede poner una fecha” de regreso a clases sin asegurarse de que los chicos no estén en riesgo: “La OMS y UNICEF hicieron informes sobre coronavirus e infancia y pidieron prudencia. De los niños y niñas es de quienes menos información se tiene porque son los que más cumplieron con la cuarentena”, explica.

En este sentido, expresa que siguen “con muchísima atención” los modelos de vuelta a clases en diversos países europeos y en Estados Unidos, y que antes de retomarlas deben tener “la certeza de que no hay rebrote en los países que empezaron antes con la pandemia”.

De todos modos, Alesso comparte con Trotta la idea de que “no va a haber vuelta a la escuela idéntica a la que dejamos, porque la sociedad tampoco va a ser la misma”.

La dirigente gremial es clara sobre el criterio general a tener en cuenta: “Debe ser sanitario, de salud pública y de defensa de la infancia”.

El modelo mixto presencial-virtual

Para la doctora en Educación Melina Furman, autora del reciente libro “Guía para criar hijos curiosos: Ideas para encender la chispa del aprendizaje en casa”, el modelo mixto virtual-presencial es positivo, aunque advierte por ciertas condiciones: “Para que funcione todos los chicos deben tener dispositivos para seguir las actividades desde sus casas”.

“La presencialidad sirve para ver ejercicios básicos y socializar, y la casa para las tareas o proyectos autónomos”, resume Gustavo Iaies, licenciado en Ciencias de la Educación (UBA), para quien “el secreto es que los chicos vean una o dos veces por semana a los docentes, que tengan un adulto que los guíe”.

Para Alesso, la posibilidad de llevar a cabo este modelo dual dependerá de las instituciones. “Es posible en las pequeñas, pero hay que poner el requisito de no más de 10 chicos por aula. ¿Cómo se hace con la mitad de un instituto superior de 7000 alumnos?”, se pregunta.

La dirigente docente considera que el regreso también debe estar atado a las condiciones de bioseguridad: Estas no son iguales en todas las escuelas: hay muchas con déficit en infraestructura, con falta de agua, pocos baños o aulas pequeñas que dificultan cumplir con las medidas sanitarias y de distanciamiento”, detalla y refuerza: “Hay que insistirles a los gobernadores para que se permitan obras menores en los lugares abiertos”.

La pandemia y el empleo docente en los colegios públicos

Por otra parte, Alesso descarta que la prolongación de la reanudación del ciclo lectivo repercuta negativamente en el nivel de empleo docente: “Aunque no asistamos físicamente, trabajamos incluso horas extra desde casa. Hay sobrecarga laboral porque no es lo mismo una clase presencial a 30 chicos que una atención individual”.

Además, para ella, un esquema de vuelta mitad presencial y mitad virtual debería implicar la incorporación de más docentes, tanto por la división de las aulas para garantizar el distanciamiento como por la necesidad que habrá de tutores que “ayuden a reforzar contenidos de los que menos posibilidad tienen porque no tuvieron conectividad”.

La titular de CTERA remarca precisamente que la pandemia sacó a relucir las desigualdades en la conexión a Internet que tienen los chicos y que por eso “otro tema a discutir es la vuelta de Conectar Igualdad”.

El regreso escalonado por zonas o edades                                           

Más polémica genera la cuestión de implementar un regreso a la presencialidad escalonado, que comience por zonas rurales o de baja transmisión. “Pensar localizadamente el regreso a clases y poder volver a abrir las escuelas en jurisdicciones donde no haya riesgo de contagio es una buena alternativa, siendo súper cuidadosos obviamente”, considera Furman. Iaies, experto en Política Educativa, coincide en este punto, ya que para él “cada zona tiene una realidad propia”.

En cambio, Alesso se opone a un regreso segmentado por regiones: “No compartimos la idea de escalonamientos. Una cosa es abrir una ferretería y otra cosa es miles de chicos para los que todavía no sabemos cómo está respondiendo el virus”, considera. “El regreso puede darse, como en muchos países, cuando haya determinadas condiciones generales, no es un tema por provincia o localidad”, afirma.

Por otra parte, los cientistas de la educación comparten la idea de Trotta de un regreso escalonado que favorezca en primer lugar a quienes están por egresar y a quienes recién se inician.  final de la secundaria es clave, los chicos de 17 años están solos y deben volver rápido”,sostiene Iaies, y amplía la propuesta: “Si se retorna en un esquema de algunos días podrían volver todos al mismo tiempo”.

Furman coincide: los que arrancan la primaria o secundaria también son prioritarios porque empiezan o bien la alfabetización o bien una nueva modalidad de trabajo con más profesores”. En este último punto, Alesso sí está de acuerdo: “Tiene que ser con los chicos más grandes primero”.

La suspensión de recreos y de las calificaciones

También levantó polvareda el trascendido de que el ministro evalúa suspender la instancia de recreo en los patios. Para Furman, es necesario alternar momentos de descanso, aunque puede ser mediante momentos lúdicos dentro de las aulas. Iaies recalca que el recreo “es una instancia muy importante para la socialización de los pibes” y que no se la debe perder, aunque no sea en el patio.

Por otro lado, Furman considera que es “acertada la decisión del ministerio de evaluar pero no calificar con nota” porque “las posibilidades de cada familia son muy distintas, en términos de conectividad y de ayuda que pueden tener de los padres”. Para Iaies, sin embargo, aunque “no hay que usar la nota para promocionar o no, en lo posible hay que evaluar porque los chicos tienen que saber que responde a una exigencia y que el trabajo vale la pena”.

Los colegios privados, en alerta por la baja recaudación

El vicepresidente de la Confederación Argentina de Instituciones de Enseñanza Privada (CAIEP), Rodolfo De Vincenzi, sostiene que en este contexto no hay una diferencia per sé entre colegios públicos y privados, sino que las asimetrías atraviesan a ambos y se dan a nivel de cada escuela, atendiendo a las diferencias geográficas y socioeconómicas.

Sin embargo, De Vincenzi advierte que la mayoría de los colegios privados se encuentra en “una situación complicada” por estar “en un orden del 50% de la recaudación” debido a que muchos padres no pueden hacer frente al pago total de las cuotas.

Según explica, muchos no pudieron suscribirse al ATP “por una cuestión técnica”: el  programa del Gobierno se guía no por la recaudación efectiva, que fue menor, sino por la facturación, que fue emitida normalmente. Reconoce que Trotta mostró voluntad de resolver el problema, pero la solución efectiva aún no llegó.

De todos modos, De Vincenzi sostiene que “no está en el ánimo de las patronales despedir personal, porque es difícil escindir el concepto escuela de sus docentes”, aunque admite que puede ser que “no puedan pagar todos los sueldos” si la situación se extiende en el tiempo.

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