En el mundo desperdiciamos uno de cada tres platos de comida

La pérdida de alimentos se produce en todas las fases de la cadena alimentaria, desde la producción hasta la manipulación, distribución y consumo. Tanto a nivel nacional como internacional nacieron diferentes iniciativas dirigidas a reducir el desperdicio de alimentos y construir un mundo más justo y sostenible. Y vos ¿qué hábitos cambiarías para ser un “consumidor inteligente”?


Mientras la humanidad sufre una crisis alimentaria crónica, en la que una de cada nueve personas sufre hambre a diario y  niños y adultos mueren por desnutrición, un 40% de los alimentos que se producen termina en la basura. ¿Cómo es posible? 1.300 millones de toneladas de alimentos producidos cada año se desperdician, de acuerdo a un informe de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). 

En los países industrializados, una gran parte de la pérdida de alimentos -hasta un 40%- se produce en la venta minorista y en el consumo, según detalla la FAO. La agencia de la ONU calcula que el derroche de comida propiciado por los ciudadanos procedentes de estas áreas geográficas llega a superar los 220 millones de toneladas por año, casi la misma cantidad de alimentos producidos por África subsahariana. La situación es tan alarmante que la Unión Europea decidió declarar al 2014 como el año contra el desperdicio de alimentos y programar una hoja de ruta para poner un freno a esta sangría constante de alimentos y reducirla a la mitad para 2025.

En Argentina, las cifras preocupan también -o deberían preocupar- de igual manera. Según un informe de la FAO Argentina (la unidad local de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), en el país se desperdician 16 millones de toneladas de alimentos al año, un 12,5% de la producción agroalimentaria; lo que representa aproximadamente 400 kg por persona al año.

Con el fin de despertar a la población, la FAO Argentina realizó la campaña #NoTiresComida, con resultados muy satisfactorios en 2021. “Por ejemplo, se entregaron 8.000 guías con consejos prácticos para aprovechar al máximo los alimentos dentro de 596 sucursales de Carrefour de todo el país. Más de 8 millones de consumidores pudieron comprender que el desperdicio de alimentos es un problema de todos y que cada uno, desde su lugar, puede aportar a su reducción” comenta Francisco Yofre, oficial a cargo de la FAO Argentina.

Kigui, una app que colabora

Pero no todo está perdido: especialistas recomiendan varios hábitos de consumo para pensarse como “consumidor inteligente”. Abastecernos de la agricultura agroecológica producida de base campesina, consumir verduras y frutas de estación, y cuando cocinamos utilizar todas las partes de los vegetales, incluidas las cáscaras que en muchos casos descartamos, aunque sean comestibles. La tecnología también nos ofrece servicios para no comprar comida de más o que está a punto de vencer para no desperdiciar. 

Una aplicación “Kigüi”, puede ser uno de esos cambios de hábitos. Pretende reducir los desperdicios alimentarios, incentivando a los consumidores a elegir productos en excelentes condiciones y válidos, pero con fechas de vencimiento más cercana, algunas a  30 dìas.Maximiliano Dicranian, desarrollador de la app, explica que el objetivo principal, es “ayudar a reducir el desperdicio alimentario, haciendo más accesibles productos de calidad para todo el público”. Por año, tan sólo en Argentina terminan en la basura más de 16 millones de toneladas de alimentos que estaban listos para ser consumidos, pero que se vencieron, por falta de información, en góndola o depósito. Hoy esa esa situación se puede revertir de manera fácil y rápida” 

El funcionamiento de Kigüi es muy sencillo y efectivo: cuando un consumidor encuentra en un supermercado un producto cercano a la fecha de vencimiento,  en vez de hacerlo a un lado en la góndola, lo compra y la aplicación se le devuelve hasta un 60% del valor en cashback. Tan sólo tiene que cargar una foto del empaque y del ticket. En 72hs. tiene el dinero acreditado en la cuenta bancaria o Mercado Pago que haya elegido

“Me formé trabajando en una productora de alimentos. Vi desde adentro la problemática del desperdicio: el impacto ambiental, económico y social. Kigüi busca resolver esta situación utilizando los beneficios que otorga la tecnología y el compromiso de la comunidad.” dijo Mauricio Kremer, socio fundador. Como los socios fundadores de Kigüi entienden que es un problema global, ahora también están desarrollando la aplicación para que funcione en México.

Una red de banco de alimentos en Argentina 

Es una asociación civil sin fines de lucro creada en 2003 que agrupa a 25 bancos de alimentos (BdA) en Argentina para potenciar el trabajo conjunto, acompañar su desarrollo y fomentar la creación de nuevos BdA. “El 45% de la producción de frutas, verduras y legumbres no llega a ser consumido y rescatar todo eso requiere muchísimo esfuerzo y trabajo por parte del BdA el cual no cuenta con una gran infraestructura como las que poseen las grandes empresas y se trabaja con mucha creatividad para optimizar las herramientas que tienen los distintos bancos del país.” expresó Pablo Agrain, coordinador del Banco de Alimentos donde intercambian productos entre distintas localidades del país. 

Además destacó que “en la etapa de selección de una fruta o verdura se descartan unidades que no cumplen con los estándares estéticos para ser vendidos y muchas de estas empresas empacadoras trabajan con los bancos de alimentos para el rescate de esas frutas y verduras que son desperdiciadas. En la zona del valle de Rio Negro y Neuquen es un sector que produce mucha fruta para exportacion y tiene un volumen alto de desperdicio por cuestiones de calidad y estetica en la seleccion.”

La mayoría de los bancos de alimentos del país posee camiones con cajas refrigeradas y cámaras de frío que permite también rescatar lácteos que son distribuidos a merenderos o clubes de barrio. También existen muchas empresas grandes, minoristas y  productores que trabajan  en conjunto con los bancos de alimentos. “A veces el mercado no le permite que sus productos tengan un precio competitivo o que la cosecha no conviene levantarla por el bajo precio y no tiene sentido económico cosechar, sin embargo muchas empresas se acercan a un banco de alimentos para que ese producto no se desperdicie” detallò Pablo Agrain. y agregó “sería bueno que en Argentina se pueda contar con algunas leyes que ayude a que esta situación no sea por buena voluntad del productor sino que también éste tenga un beneficio económico para incentivar a que no desperdicie productos alimentarios y que otras empresas se sumen al BdA”.