“ES MÁS REBELDE UN ARTISTA DE TRAP QUE MUCHAS BANDAS DE ROCK”


El guitarrista y uno de los compositores de Kapanga, Miguel Maikel de Luna Campos, contó su visión del género urbano.

Por Lorenzo Actis Caporale

Miguel “Maikel” De Luna Campos es el guitarrista y compositor de Kapanga, una de las tantas bandas de rock nacional. El artista charló amablemente en el estudio Del Parral, en el barrio porteño de Chacarita, y contó sobre sus inicios, sensaciones y aspiraciones en la música. 

¿Cómo fueron tus inicios en la música?

Recuerdo de muy joven, casi seis años, que mi mamá tocaba folclore con una guitarra criolla. Sabía alguna zamba y chacarera. Además tenía un primo que tocaba la batería, y me hacía escuchar Van Halen o Led Zeppelin. Eso y los discos me acercaron a la música, y me di cuenta de que quería tocar. Luego empecé a estudiar y nació Kapanga.

Y ya que hablás de Kapanga, ¿la definirías como una gran familia?

Más que familia, para mí somos como un matrimonio, (risas), promiscuo en nuestro caso, porque somos cinco. En la familia quizá no te llevás bien con alguno y te lo tenés que fumar, en cambio si pasa algo con tu pareja podés tomar distancia. Seguimos juntos porque la pasamos bien tocando, haciendo giras y grabando, no es un negocio para nosotros.

En esas giras pisan fuerte en el interior, ¿Que sentís vos cuando suben al escenario?

Yo me siento bien, como en cualquier lado del país. Cuando arrancamos con Kapanga nos iba mejor afuera de Buenos Aires. Santa Fe, Córdoba y Mendoza nos adoptaron como si fuéramos oriundos de ahí. Nos reciben afectuosamente y está bueno ese cariño. 

Dentro de la banda cumplís varios roles, ¿Lo disfrutás o se hace difícil tantas responsabilidades?

Lo disfruto. Existe la dualidad de que a veces desde la parte artística podés ser más permisivo y desde la organizativa más autoritario. Eso es raro porque sos la misma persona y tenés dos carácteres diferentes a la hora de decidir en la banda.

Como un experto con la guitarra, ¿hay alguna influencia del rock metal cuando tocás?

Sí hay, las influencias más notorias tienen que ver sobre todo con cuando toco un poco más pesado, por encima de la música de Kapanga que es mas popular, mas fiestera. Es un mix que está bueno. 

Motormúsica, el último álbum de la banda, causó mucha repercusión. ¿Qué sentiste al grabarlo y cuándo se lanzó?

Felicidad, porque fue uno de nuestros discos más lindos, buscamos que la gente nos encuentre. Después teníamos temas más auténticos, más nuestros. El público fundamentalista te puede cuestionar pero los que componemos somos nosotros. 

Si tuvieses que elegir a un artista o banda del rock, ¿con cuál te quedás?

Tengo varias: Divididos, Babasónicos. De lo nuevo me gusta mucho el pop; de lo viejo, Pappo. Incluso del trap hay cosas que me gustan, como Wos por nombrarte alguno.

¿Y qué te parece el trap y la música urbana?

Yo siempre estoy abierto, no solo como músico sino también como productor. El rock no es tan sectario, no sé cuando se volvió así. Justamente el rock es rebeldía, y hoy es más rebelde un artista de trap que muchas bandas de rock.

¿Qué le recomendás a una banda que recién comienza?

Que se compren una heladerita, como dice el Mono, esa sería la parte graciosa. Pero hablando en serio, que intenten cumplir sus metas. Hay que ensayar, trabajar y tener disciplina, lo demás viene después.

¿Cuáles son tus aspiraciones personales y con Kapanga para el año que viene?

Mis metas son finalizar el nuevo disco con Kapanga que lo vamos a terminar de editar en el 2020. También cumplimos 25 años y vamos a hacer una gira con una fiesta grande. En sí producir, grabar y tener salud, que es lo más importante.

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