LA SALUD MENTAL DE LOS ADOLESCENTES ESTÁ EN RIESGO


Creer que la depresión en niños y adolescentes no es algo real es cosa del pasado. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos mentales representan el 16% de la carga mundial de enfermedades y lesiones en personas de 10 a 19 años.

Por Pamela Flores

Micaela Coppola luce un rostro angelical y sus labios le dibujan constantemente una sonrisa. Quien la mira hoy, no imagina que un día padeció de depresión y ésta casi la lleva a la muerte. “Tenía 13 años cuando me diagnosticaron una enfermedad, en casa teníamos algunos problemas y empecé a preguntarme porqué me pasaba todo eso a mí”, recordó la joven. Entre la salud física y la depresión existe una relación muy grande, así, por ejemplo, es que el disparador que vivió Micaela a través de su enfermedad es uno de los más frecuentes según advierten los profesionales. 

Las variables sociales, entre ellas, familiares o escolares, son el factor de mayor riesgo de depresión infantojuvenil. En ocasiones, si la familia está inmersa en una situación conflictiva, no detecta las diferencias en el estado de ánimo del adolescente. Silvia Panighini, médica psiquiátrica, jefa del área infantojuvenil del hospital Fleni, reflexionó: “Hace falta mucha psicoeducación a nivel de los médicos generales y a nivel escolar, tanto primarias como secundarias. Sería muy importante hacer un trabajo de concientización sobre la salud mental”.

Como en la mayoría de los casos, los principales cambios que Micaela atravesó fueron en el ánimo y la escuela. “Lloraba todo el día, solo quería dormir, me aislé de todos y los pensamientos suicidas empezaron a rondar por mi cabeza, me cortaba y escribí notas suicidas, incluso lo intenté”, recordó. Y agregó: “A mí me gustaba estudiar y de golpe bajé las notas. Había perdido la fuerza de voluntad”.

Para Panighini, se puede entender el suicidio como el resultado de un trastorno mental, siendo la depresión un gran factor de riesgo. En el grupo etario de 15 a 29 años el suicidio es la segunda causa de muerte, luego de los accidentes, dos causas prevenibles que generan alerta.

Para contrarrestar esta cifra, un grupo de psicólogos y psiquiatras, entre ellos, Demián Rodante, del Hospital Moyano y; Federico Daray, investigador adjunto del CONICET, desarrollaron “Calma”, la primera aplicación interactiva destinada a prevenir el suicidio adolescente y que ya cuenta con más de mil descargas desde su lanzamiento. El doctor Rodante habló con FM 97.7 y dijo: “Es un tema muy grave en el país, donde las cifras se duplicaron en estos 15 años”.

Según el último informe de Unicef, las provincias de Salta, Catamarca y Jujuy tienen tasas de mortalidad autoprovocadas 10 veces más elevadas que el resto del país. Clara Sufi, es trabajadora social en Salta, especialista en drogadependencias y supervisora de un dispositivo de tratamiento en consumos problemáticos del “Programa Puente” y advierte: “Muchas veces el tóxico cumple la función de tapar otra cuestión, en algunos casos, depresión”. 

Sufi, añade que las estadísticas que se conocen en relación al suicidio en Salta están por debajo de lo real, ya que en muchos casos no se da aviso al sistema de salud. Por otra parte, los intentos de suicidio en algunos hospitales ingresan como lesiones, por lo que posteriormente no se les da seguimiento en los equipos de salud mental. 

Noemí Solis, es oriunda del partido de La Matanza, hoy encara la vida con fuerza para sacar adelante a sus hijos que le hacen brillar los ojos. Sin embargo, una serie de sucesos desafortunados en la infancia, como el abandono, la pérdida de un embarazo y un intento de abuso, provocaron su internación en el Tobar García, hospital psiquiátrico infantojuvenil y la única institución en la ciudad que se especializa en enfermedades mentales en niños y adolescentes, ubicado en el barrio porteño de Barracas. A simple vista parece más una escuela que un hospital, carteles indicadores hechos con cartulinas de colores y paredes pintadas con dibujos, reciben a familias de todo el país. 

Para Noemí, la ayuda llegó en la última instancia: “Tomé pastillas, estuve en terapia intensiva y desperté a los dos días con custodia policial”, recuerda Noemi. Esa situación afectó a toda la familia, no la dejaban sola ni siquiera para ir al baño. 

En ambos casos, tanto Micaela como Noemí, decidieron sumar a su recuperación el lado espiritual. Ambas se acercaron a buscar ayuda en iglesias (católica y evangélica). Una de las recomendaciones que hacen desde la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones (DNSMyA), acercarse a las iglesias para encontrar un espacio de contención y ayuda. 

Señales extremas, como la práctica del cutting, lesiones en el cuerpo autoprovocadas para intentar aliviar el dolor, y enfermedades como la bulimia o anorexia, son prácticas cada vez más frecuentes en los adolescentes. “A lo largo del desarrollo infantil, cuando un chico tiene algún tipo de dificultad de salud mental hay que sospechar que haya otra, es raro que se den solas. Hay que tener la capacidad de observar e investigar otras áreas y no quedarse con el síntoma manifiesto”, advierte la psiquiátra Panighini. 

Detectar la depresión, es el reto. En los más chicos a veces se manifiesta con ánimo negativo, irritabilidad y rebeldía. Los profesionales y la sociedad no deben tomarlo con una mirada minimizadora, entender que no es originada por una sola causa, y sí, el resultado de uno o más factores. La probabilidad de padecer depresión aumenta con la edad, entre los tres y cinco años la prevalencia es de 0,5%; entre los seis y los 11 años, 1,4% y entre los 12 y 18 años, 3,5% al 11%, siendo en estas edades el alcohol el mayor factor de riesgo. No se le debe temer, con el apoyo comunitario necesario la recuperación es posible. 

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