LA SUPERVIVENCIA: EL DIFÍCIL CAMINO DE LA SALVACIÓN


Habían pasado casi dos décadas desde la final en 1981. Desde ese momento, el equipo argentino estuvo en el sube y baja en el Grupo Mundial (descenso en 1985, vuelta por un año en 1987 y otro período en la elite entre 1990 y 1992). Fue la temporada 2000 en la que casi se tocó fondo.
Argentina debía disputar, como en los anteriores años, el Grupo Americano I para buscar un lugar en el repechaje por el ascenso. El primer cruce sería ante Chile, en el Parque O´Higgins de Santiago. Hacia la capital trasandina partió el elenco argentino comandado por Franco Davín e integrado por Mariano Zabaleta, Hernán Gumy, Mariano Hood y Sebastián Prieto en dobles. Los locales optaron por Marcelo Ríos, Nicolás Massú y Fernando González bajo la capitanía de Patricio Cornejo. El viernes 7 de abril, tras la victoria de Ríos ante Gumy en cuatro sets, el punto de ruptura se dio en el segundo punto cuando Zabaleta derrotaba por 7-5, 2-6, 7-6 y 3-1 a Massú. La gran parte de los 12.000 asistentes comenzaron las provocaciones, gritos, desafíos hasta que las sillas empezaron a volar desde las tribunas. El tandilense debió retirarse a los vestuarios escoltado por los carabineros, mientras su padre tuvo que ser atendido con un corte en la cabeza producido por uno de los tantos objetos que se lanzaron. El árbitro dominicano Toni Hernández determinó que al día siguiente debía reanudarse el juego en el mismo escenario, pero sin público. El equipo de Argentina no se presentó, por lo que el juez dio como ganador a Chile 2-0 por walk over. Paradójicamente, la Federación Internacional de Tenis (FIT) avaló el dictamen de Hernández, pero al mismo tiempo le impuso una sanción de tres años a Chile para jugar como local, una multa de casi 50.000 dólares y la prohibición de jugar el repechaje por un sitio en el Grupo Mundial ante Marruecos.

Zabaleta huye de la lluvia de sillas en el escandaloso choque en Chile.

Zabaleta huye de la lluvia de sillas en el escandaloso choque en Chile.

Argentina debió viajar entonces a Montreal para intentar salvar su posición continental. Davín apostó por una camada de cuatro debutantes, algo que no sucedía desde la serie con Bélgica en 1948, eligiendo a Juan Ignacio Chela y Agustín Calleri en el singles y a Martín Rodríguez y Martín García en el dobles. La concluyente derrota por 4-1 puso al equipo al borde del abismo.
El siguiente paso, con el fin de no caer al Grupo 2 de la Zona Americana, fue ante Colombia, del 6 al 8 de octubre, en el Centro de Alto Rendimiento de Bogotá. En ese partido, Davín puso al mejor equipo disponible, con Franco Squillari (12° del ranking en ese momento), Mariano Puerta, Calleri y García. Por su parte, los colombianos no contaban con grandes jugadores y el mejor ubicado era Pablo González (698°). El suspenso no se extendió demasiado porque las diferencias eran enormes y Argentina firmó un 4-1 que selló la permanencia en el Grupo 1. Nunca más se viviría esa clase de zozobra.

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