“MÁS DE UNO SE LARGÓ A LLORAR, FUE UN FUERTE CHOQUE EMOCIONAL”


Sabrina Gesualdi es parte del equipo de pediatría del Hospital Municipal de la ciudad de Trenque Lauquen (a unos 440 kilómetros de CABA) y nos cuenta desde su perspectiva cómo se enfrenta esta pandemia en el interior de la provincia.

Por Gabriel Federico

Por estas semanas, el principal tema de interés, inevitablemente, es la salud debido a la crisis mundial generada por la pandemia del coronavirus. Los más expuestos son los doctores, enfermeros y todos aquellos trabajadores del ámbito sanitario. Pero su salud no solo peligra ante una posible infección sino también a partir del pensamiento que este riesgo conlleva. Sabrina Gesualdi, quien es una profesional de la salud que ejerce en Trenque Lauquen, contó cómo son sus días en el hospital.

-¿Cómo ves el panorama actual del país ante esta pandemia?

-Se está manejando todo con otra tranquilidad, si se quiere, pero todas estas medidas preventivas se tomaron de manera bastante anticipada y fueron acertadas. Por eso se está viviendo con otra perspectiva viendo lo que pasó en el resto de los países, al no haber sido uno de los primeros afectados. No vamos a ser la excepción, no me hago la idea de que acá no va a ocurrir, pero todo esto lleva a que el pico de casos infectados no llegue tan apresuradamente como en otros lados y que la ola crezca de a poquito. Estas medidas sirven para que el equipo de salud pueda afrontar cada caso con la atención oportuna y que puedan ser atendidos de la mejor manera. Sin embargo, a pesar de creer que estas medidas son correctas, me parece que la cuarentena no va a ser sostenible mucho más tiempo, más que nada por el impacto económico que conlleva.

-¿Cambió el nivel de exigencia en el trabajo desde el inicio de la cuarentena?

-Depende cómo se tome. Porque nos exigimos entre nosotros y nos exigen desde arriba con el tema de bioseguridad todo el tiempo. Cuando Argentina todavía no tenía infectados, en el Hospital tuvimos una capacitación para ver cómo íbamos a trabajar, cómo utilizar los elementos de protección personal. Desde ese lado es fuerte la exigencia que estamos teniendo. Después, en la demanda de consultas, es muchísimo menor la gente que concurre a la guardia. Sobre eso se hace especial hincapié en que vengan únicamente cuando sea una emergencia de una magnitud que realmente lo requiera. Hay varios números de teléfono para que se puedan comunicar y no tengan que venir “de gusto”, pueden hablar con los médicos directamente.

-¿Cuentan con los insumos necesarios para afrontar la situación?

-En este momento contamos con los elementos de protección personal que son, fundamentalmente, una bata descartable, barbijos, antiparras, guantes y las máscaras. Para darte una idea, esas máscaras son como las de los soldadores, pero todas trasparentes. En este momento contamos con insumos, hay un stock. Pero todo esto depende mucho del día a día, no sabemos hasta cuándo vamos a tenerlos. Cada sector se está ocupando de eso, nosotros, en pediatría, mandamos a hacer batas impermeables, de nylon, para cuando se acaben las de tela de papel que nos provee el gobierno. Esas van a ser personales y se pueden desinfectar después de cada uso con alcohol o con una solución con hipoclorito de sodio.

-¿Cómo se lidia con la exposición que asumen los trabajadores del ámbito de la salud?

-Es muy del día a día. Hoy te hablo con otra tranquilidad, pero en un principio, en alguna guardia, cuando veíamos lo que pasaba en otros lados, más de uno se largó a llorar pensando en lo peor, en poder infectarse, afectar a la familia. Fue un fuerte choque emocional al principio. En este hospital, tenemos contención. Hay constantes charlas con los psicólogos. Pero bueno, creemos que, a fines de abril, el panorama va a ser distinto, por ahí si lo hablamos en un tiempo, la tranquilidad con la que contamos hoy más allá de todos los cuidados que estamos teniendo, no la tengamos tan presente.

-¿Por la zona se conoció algún caso que haya dado positivo?

-Acá en Trenque Lauquen hubo un solo caso sospechoso. El de una mujer de 54 años que viajó a España con su marido. Cuando volvieron se aislaron. Ella a los dos días comenzó con síntomas, tuvo fiebre, un poco de tos y una molestia en la garganta. Llamó a su médica, se activó un protocolo para recibirla en el hospital y tomarle la muestra. La prueba dio negativo. Igual hasta ese momento, la mujer estuvo internada y evolucionaba de manera favorable. No fue un caso muy grave, y solo sospechoso. Así que el único caso sospechoso que había se descartó. Eso sí, hay 200 personas asiladas que viajaron, pero ninguno, de momento, tuvo síntomas. Todavía nos vienen dando tregua por suerte.

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