MEMORIAS DE UN CAMPEÓN DEL 50


Ricardo González, capitán del primer y único campeón del mundo con la selección argentina de básquet, recuerda las épocas de gloria y reflexiona sobre el presente del equipo de Oveja Hernández. En 1955 fue censurado junto a sus compañeros por su relación con el presidente Perón, pero en la memoria de los fanáticos del deporte permanece imborrable. Hoy, con 94 años de edad y a 69 del título mundial, aún se junta con sus excompañeros.

Por Nicolás Maldonado y Leandro Guerra

-¿Qué recuerda de aquella final contra Estados Unidos en 1950?

-Son muchas sensaciones lindas. El Luna Park repleto, la gente festejando… Cuando finalizó el partido el público entró a la cancha. Fuimos campeones en nuestra tierra. Además jugamos con la pelota que querían ellos, que era la de gajos, muy distinta a la nuestra, y les ganamos igual.

-Siendo parte del primer equipo campeón de básquet, ¿cómo vivió el último subcampeonato de Argentina?

-A la selección la vi muy bien. Que haya perdido contra España no significa mucho. Yo le tenía mucha fe. Los españoles marcaron muy bien; tienen una marca rígida y además ligaron rebotes.

-¿Qué diferencia ve con el juego de su época?

-La diferencia de los años 50 es que no se marcaba como se marca ahora y no había jugadores tan altos. Nosotros no teníamos ningún jugador de dos metros.

A Ricardo González le tiembla la voz cada vez que habla sobre su pasado deportivo. Seguramente siente una mezcla de melancolía y felicidad de los años 50.

-Después de la consagración fueron recibidos por el presidente Juan Domingo Perón. ¿Qué recuerda de ese día?

-Me acuerdo de todas las reuniones con Perón. En ese momento los periodistas preguntaban a “¿a quién le dedica el triunfo?”, yo respondía “al pueblo”, porque creo que el triunfo no es solo de un presidente, sino que es de la gente.

-¿El presidente le pidió que le dedicaran un triunfo?

-En una reunión en la que estábamos todos los campeones me preguntó: “Ricardo, ¿cuándo me va a dedicar un triunfo?”. Como capitán del equipo respondí que yo se los dedico al pueblo.

-¿Qué piensa de la relación entre la política y el deporte?

-Con Perón tuve una buena relación, no de amistad, pero sí buena. Después, en el año 1951 organizamos una gira con el club Palermo por Estados Unidos. Cuando teníamos todo listo, los pasajes y la ropa comprada, no nos permitían viajar. A raíz de eso conseguimos una entrevista con Eva Perón y nos solucionó el problema. Nos dijo que si hacíamos una buena performance nos iba a invitar siete días a París. En la gira le ganamos a varias selecciones. A la española, la italiana, la francesa y la suiza, que eran potencias. Ganamos 14 de 15 partidos.

Luego de las épocas de gloria, cinco años después del campeonato mundial, la Argentina atravesó la Revolución Libertadora de 1955. Jugadores relacionados con el presidente Juan Domingo Perón fueron perseguidos, como lo fue el maratonista Delfo Cabrera, la tenista Mary Terán de Weiss y el boxeador José María Gatica. La selección de básquet fue acusada de haber recibido dinero de parte del presidente, por lo que se les aplicó una sanción ya que sus integrantes eran considerados amateurs y no podían cobrar como profesionales.

-¿Después del golpe de la “Revolución Libertadora” de 1955 fueron imposibilitados de seguir jugando al básquet?

-En el 56 nos mandaron citaciones. Yo no le di mucha importancia, pero después eran casi interrogatorios. Los que se fueron a jugar al exterior zafaron. Nosotros acá no podíamos jugar más. A mí no me interesaba la política. Yo no soy peronista, estaban confundidos.

-¿Cómo lograron superar ese momento?

-Fue difícil. Muchos vendieron el auto, otros vendieron la casa, y con eso se arreglaron. Pero lo que más dolió fue lo que sufrió nuestro deporte, que después de esto hayamos tardado cincuenta años en volver a tener una generación dorada.

-¿Sigue viendo a sus compañeros de selección?

-Sí. Quedamos cinco vivos: Ignacio Poletti, Ruben Menini, Juan Carlos Uder y Pedro Andrés Bustos. Con ellos nos juntamos el otro día a ver el partido de la Selección en el club Palermo.

AQUEL TÍTULO INOLVIDABLE

La primera edición del torneo mundial de básquet se realizó en Argentina, con en el Luna Park como escenario principal. Participaron diez selecciones: seis de América y cuatro de Europa. La competencia se dividió en dos fases clasificatorias hasta la ronda final con los mejores seis equipos. La Selección Argentina dirigida por Jorge Hugo Canavesi derrotó en el partido final a Estados Unidos por 64-50 y consiguió su primer título internacional. Ricardo González y Oscar Furlong fueron incluidos en el quinteto ideal. Además, este último fue elegido MVP del campeonato. Como dato curioso, Argentina fue la única selección que superó los 60 puntos en tres partidos. Del plantel campeón fueron parte los jugadores: Pedro Andrés Bustos, Hugo del Vecchio, Leopoldo Contarbio, Raúl Pérez, Vito Liva, Furlong, Roberto Viau, Rubén Menini, Juan Carlos Uder, Omar Monza, Alberto López, Raúl Pérez Varela, Alberto Lozano, Ignacio Poletti, José Ventura y  Jorge Nuré.

INTERVENCIÓN Y SUSPENSIÓN DE POR VIDA

Luego del campeonato mundial obtenido en 1950, la Selección Argentina de Básquet afrontaba las nuevas competencias con resultados más que gratificantes, como la medalla de plata en los primeros Panamericanos y el cuarto puesto en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952. Tras el Golpe de Estado conocido como “Revolución Libertadora”, el básquet argentino sufrió consecuencias por la suspensión de 35 jugadores que integraban el plantel de aquel entonces. Fueron acusados por haber recibido dinero y bienes en un contexto en que el deporte no era profesional. La única regalía que recibió aquel equipo fue el permiso de importación de un automóvil. La suspensión se preveía que fuera hasta el fin del régimen dictatorial, pero se prolongó hasta 1967 para 23 de los 35 sancionados. El veto a esa camada insidió en el rendimiento de la Selección, que quedó mermada en el plano internacional. Luego llegaron León Najnudel, la Liga Nacional y Generación Dorada.

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