Opinión pura. El rey desnudo: Argentina y los Mundiales

El Mundial de Qatar se va asomando. Pasó el tiempo y ya estamos: la locura futbolera en Argentina dice “presente”. La ilusión y las ansias son incontenibles.


El pueblo está esperanzado que, una vez más, el fútbol le brinde una alegría. La figura de Messi, la popular “Scaloneta”, el invicto, la Copa América y la Finalissima. Todo hacontribuido y alimentado el ego y la confianza de un país entero, que sueña de manera justificada. 

Pero más allá del buen presente y del merecido favoritismo obtenido, la Selección Argentina ha dejado mucha tela para cortar a lo largo de sus participaciones mundialistas.

Dicho esto, ¿es realmente Argentina uno de los pesos pesados de los mundiales?

Antes de entrar en detalles, se pueden repasar las estadísticas generales de Argentina en el torneo. Quedó en 5 oportunidades entre los 4 mejores, de las 17 ediciones en las que participó. Alemania, por ejemplo, fue podio en 13 de 19 copas del mundo. Brasil, por su parte, 11 veces en 21 participaciones. 

Pero al desmenuzar cada una de las actuaciones, Argentina vuelve a mostrar la hilacha. 

Para hacer el recorrido histórico, obviamente hay que empezar por el principio. Partido definitorio en 1930, y floja performance en el 34, donde presentó un equipo alternativo debido a la posibilidad de perder a sus mejores futbolistas. Por conflictos políticos y ciertos atenuantes, desistió de participar en Francia 1938, Brasil 1950 y Suiza 54.  

Volvió al ruedo en 1958, cuando quedó asentado un hito, negativo pero hito al fin del fútbol nacional: el desastre de Suecia. El equipo se volvió en primera ronda, al igual que en la siguiente edición en Chile, 4 años más tarde. Un polémico arbitraje frenaría al combinado albiceleste en los cuartos de final, frente al anfitrión Inglaterra, en 1966. 

México 70, otro evento histórico, recordado por ser la única Copa que Argentina no jugó por no haberse clasificado. Alemania 74 y España 82, totalmente olvidables, con eliminaciones en segunda ronda. Argentina 78 y México 86, para la eternidad. La Selección se bordó las dos estrellas que, hasta hoy, por supuesto, sigue luciendo en su escudo y camiseta.

Italia 90 y Estados Unidos 1994: llegó a la final y a los octavos, respectivamente. Nunca está de más mencionar el penal en contra mal sancionado para Alemania en el partido definitorio, y la expulsión de Diego en el 94. Pero en estos dos mundiales el equipo terminó tercero en la fase de grupos. El formato de aquella época le permitió a la Selección pasar de ronda. 

Francia 98 tuvo una gran alegría por haber eliminado a Inglaterra, pero después llegó la decepción ante Holanda. Corea-Japón 2002 es otro de los capítulos más oscuros de la historia mundialista de Argentina desde lo futbolístico. Al salir tercera, por detrás de Suecia y los ingleses, se despidió en primera ronda.

Alemania se presentaría como el verdugo oficial de la Selección y fue el responsable de las caídas en Cuartos en 2006 y 2010 (este último por un categórico 4-0) y en la final de Brasil 2014. 

El final del recorrido, el último antecedente previo a Qatar 2022, otro Mundial olvidable: Rusia 2018. Una muy mala primera ronda y una milagrosa clasificación inflaron un globo que la campeona Francia se encargó de pinchar. El mentiroso 4-3 (en el juego hubo más diferencia a favor de Mbappe y compañía) maquilló lo lejos que estuvo Argentina de arrebatarle a los franceses ese duelo de Octavos de Final. 

Como en la conocida fábula “El Rey Desnudo”, esta es solo un mensaje de advertencia. Porque todo el mundo crea que algo es verdad, no significa que lo sea. En las vísperas de Qatar, podemos plantearnos un par de preguntas: ¿Es Argentina una potencia histórica de los Mundiales? ¿Qué tan favorita es la Selección, históricamente hablando, para las Copas del Mundo?

Como decía el recordado Guillermo Nimo… ¡por lo menos, así lo veo yo!