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Pádel: el deporte de los 90 que resurge y causa furor


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Es un juego de dos parejas entre cuatro paredes, es un juego que no es tenis, es un juego en el que se usa una pala de madera con agujeros y se golpea una pelota. Su nombre es una representación gráfica, tal vez no tenga significado, tal vez la representación no se asemeja con el nombre.  Pádel proviene de la palabra inglesa paddle que significa tenis. Es un juego de tenis entre 4 paredes. una pala o raqueta con agujeritos en el centro, con un mango y una correa de sujeción en la muñeca, dos jugadores de cada lado divididos por una red. Es un deporte de cooperación. 


Esto fue un boom en los años 90 y hoy se profesionalizó, la pregunta es: ¿llegó para quedarse o va a ser una moda pasajera como lo fue antes?

Historia con acento mexicano y tarde de encuentros

El pádel es un deporte que nació en México en el año 1969 creado por Enrique Corcuera, en la ciudad de Acapulco, fue adoptado en países como España y Argentina, en este último ocupó el segundo lugar de los deportes más practicados en esa época. Fue estrella en los años 90s. Una invasión de canchas y de jugadores. Sin reglas básicas establecidas comenzó a practicarse. “Las canchas eran distintas, todas tenían medidas diferentes”, afirma Fernando Gatuis, periodista deportivo recibido en TEA, y continúa: “Cada dueño le ponía las medidas que le daba el terreno, y así salían a jugar”. Fernando, que tiene un programa de radio en FM calf  y es el dueño de Costa padel. Se sienta detrás del mostrador y mientras anota un turno a dos chicas para el martes, señala: “Ellas empezaron hace tres semanas”. Gira su mirada hacia la cancha y continúa refiriéndose al pádel como un deporte de cooperación.  Gatius agrega: “Es un deporte que sin saber jugar podés venir y pasarla bien”.

Fernando, asegura que hoy está explotando en todas partes del mundo y en cualquier momento pasa a ser un deporte olímpico. Desde la terraza del lugar se ve que el partido de pádel comienza, son 4 mujeres, una se ríe, otra se ata el pelo, y la tercera se acomoda la remera y se dispone al saque. Esto se ve por las paredes, transparentes de blindex . Gatius confirma: “La renovación de las canchas de pádel de lo que eran antes y ahora, hizo que también fuera un poco más caro el alquiler, se cobra 4000 pesos el alquiler por dos horas”. Y continúa con un gesto de risa: “Son 4, mil por jugadora”. Se sienta en un sillón cómodo con forma circular y comenta que hoy en día los partidos se transmiten mejor, algo que en los 90s no sucedía y por eso era un deporte para estar presente, ahí en la cancha si que se involucrara mucha gente. La charla es informal, en cierta forma distendida, pero no se pierde el hilo porque está atento a todo lo que ocurre en el lugar. Ya sea por su juventud y por las ganas de reivindicar este deporte, defiende su postura y continúa: “Para mí hoy con las redes sociales, la mejor televisación, los torneos mundiales, hace que este deporte explote más que en los años 90s”, asiente con la cabeza y baja a atender a otras parejas que llegan para jugar, verifica horarios desde su computadora, y muestra que tiene casi todos los turnos de fin de semana tomados. 

El dueño de Costa Pádel asegura que se van a empezar a multiplicar los circuitos en distintos países del mundo y cuenta que en esta mitad del año se ha duplicado la demanda, gente que juega a la mañana o a la siesta, en horarios que antes casi no se usaban. “Después de las 18 es casi imposible encontrar canchas”, confirma Fernando.  Siempre se suma una razón más para demostrar que este deporte llegó para quedarse. – 

El dueño del local conversa con Gonzalo, un padre que lleva a Tiziano, su hijo de 9 años, a entrenar. Cuando lo deja en la cancha con su profesor, se acerca y le comenta a Fernando: “¿Sabes que me pidió Tizi para el cumple?”. Gatius lo mira y le pregunta: “¿Cuándo cumple Tizi?”, el padre responde que en marzo, las miradas de intriga son silenciosas y a su vez de complicidad, Gonzalo se le acerca al oído y, en voz baja, le dice: “Festejar el cumpleaños acá, en Costa Pádel, ¿qué decís?”. El dueño del lugar, entre risas y asintiendo con la cabeza responde: “¡Qué grande Tizi! ¡No hay problema Gonzalo, lo armamos!”. 

Caja de cristal 

Dentro de la cancha, la sensación de estar en una caja de cristal es un poco agobiante. La paleta en mano, está todo listo para la devolución de la pelota, no más de tres veces se pudo responder. Parece un juego rápido, casi sin encontrar el sentido.  Después la pelota empieza a rebotar en las paredes de blindex. Se producen ruidos con rebote de la pelota que genera la sensación de que en cualquier momento se va a romper. Los reflejos y la coordinación son dispersos, es un ejercicio mental que supera las expectativas de responder y la espera del otro lado se alarga. La pelota no pasa la red.  Se pide un stop y el descanso invita a sentarse en el sillón y pedir un refresco, hoy no es un día de juego.

Mundial de Pádel

En esta época mundialista, hay que recordar que el pasado 5 de noviembre del 2022, en el Duty Free Dubái Arena, se jugó el mundial de este deporte y Argentina se consagró campeón frente a España con los jugadores Fernando Belastegui y Sanyo Gutiérrez, ellos se quedaron con el onceavo título para Argentina. Esto se agrega a las razones en las cuales este deporte que nació en México y con su extensión profesional hacía España y luego Argentina, nunca se fue, sólo bajó la intensidad, los jugadores entrenaron de forma silenciosa y lograron profesionalismo, por eso hoy jugadores argentinos que ocupan los primeros puestos del ranking mundial. 

El olimpo del pádel, por qué no y por qué si

Es el segundo deporte más practicado en Argentina después del fútbol, pero ¿por qué no se puede ver todavía dentro de los juegos olímpicos?, ¿qué necesita este deporte para estar dentro de la disciplina olímpica?

El pádel es un deporte joven que podría ingresar dentro de los juegos olímpicos, pero hay un solo requisito que hoy no puede alcanzar. Para ser deporte olímpico tiene que ser practicado en un mínimo de 75 países y 4 continentes por hombres y en el caso de mujeres se reduce a un mínimo de 40 países y 3 continentes. Es en este punto donde no alcanza la expansión necesaria por el COI (comité olímpico internacional), sólo existen 24 federaciones en 4 continentes, muy lejos de los 75 que exige el comité olímpico, con estos datos el pádel tiene un largo camino por recorrer, antes de ser declarado deporte olímpico. 

Segunda vuelta

En esta segunda vuelta por el club Costa Pádel ahora con más conocimiento de este deporte, el lugar se muestra con espacios verdes que invitan, más allá de la práctica, a quedarse a tomar algún refresco. La recepción fuera de la cancha es de diseño, inspirado en el minimalismo, hay colores claros en la tonalidad de los marrones, hay pequeños livings en la parte de afuera y el recorrido termina de nuevo con el color azul del piso de las canchas, es una fusión que intenta generar un ambiente propicio para promover este deporte. 

Es una oportunidad de crecimiento para estos clubes, que se inscriben en el modelo deporte/negocio. Esto quiere decir que incluyen bares, gimnasios, venta de indumentaria todo acorde al deporte y generan competencia para que cada club de pádel invierta en mayor calidad. Son complejos deportivos comerciales, pero dejan una duda, o por lo menos se sabe que en un país como Argentina, con inestabilidad económica, se tiene que desarrollar al máximo en poco tiempo. Porque la incertidumbre de no saber hasta dónde llegarán estos emprendimientos marca una fecha de vencimiento o el ocaso de una tendencia. Este deporte demostró que tiende a ser efímero en el tiempo.

Clima

El fin de semana cito a varios competidores que llegan de ciudades como Plottier, ubicado a 10 km de Neuquén, Cipolletti y Fernandez Oro de la Provincia de Rio Negro. El nuevo boom trasciende las fronteras neuquinas, las familias acompañan con canastas materas, protector solar, sombreros, se sientan enfrente de las canchas con una visión panorámica de cristal. 

Ayelén llega saludando al dueño y demás personas, es una vendedora de indumentaria, ex tenista que empezó de a poco con su emprendimiento. Empieza desplegar los percheros con camisetas, pantalones cortos, calzas coloridas, saca dos o tres paletas, las exponen y se sienta a esperar las ventas y comenta:” cada vez necesito más reposición de indumentaria porque en lo que va del año me quede sin stock 3 veces, eso demuestra la expansión comercial que trae el deporte, muchas veces no puedo cumplir con tanta demanda”.  ¿Se espera un segundo furor?

En este torneo zonal se anotaron 6 parejas de varones y 4 de mujeres, es un torneo corto que cierra el año, duro 10 horas con 5 partidos a la mañana y 5 a la tarde. El domingo llegaron los ganadores a recibir sus premios, sponsor, gente amiga del lugar colaboran con el torneo.  Son los que proveen los sorteos, regalos y premios. Hay una categoría que compite, pero este torneo solo se hizo de forma recreativa sin dejar de lado la competencia para incentivar la participación de los y las que alquilan las canchas, alumnos que van durante la semana. Convivir en un rectángulo vidriado junto a otro compañero más la tensión del juego, movimientos de piernas y la potencia de la pelota presenta un desafío para cada jugador y hace de este deporte sea una influencia atractiva para los que no lo practican. 

Época dorada

A las respuestas y varios interrogantes recolectados, se suma el diálogo con un jugador de pádel de la primera ola.

El primer encuentro es en un bar llamado Azúcar, ubicado sobre la avenida Olascoaga de la ciudad de Neuquén, es sábado y son las 10 de la mañana. En la pared de la izquierda hay una variedad de pegatinas de carteles de galletitas Terrabusi, patentes viejas, un cuadro de Sandro, otro de Alberto Olmedo, una chapa con el nombre de Neuquén, e infinidades de publicidades viejas como Geniol y Coca-Cola. Sobre la pared de la derecha acompaña un espejo, las mesas y las sillas son cómodas, no más de 10 mesas, dos heladeras con bebidas frescas, y el recorrido termina en la barra donde se encuentra el cafetero o barista, que acompaña con una sonrisa al mozo que le trae propina para los muchachos de la cocina. 

La cita es ahí en la mesa del medio, al lado de una columna, es el lugar preferido del entrevistado. De ahí se ve el televisor con imágenes de fútbol. Saluda y lo primero que comenta es que acá se comen los mejores lomitos. Así se rompe el hielo con Manuel Castro, deportista. Se sienta en la mesa del bar y antes de pedir al mozo un café cortado, recuerda: “Había torneos todos los fines de semana, no solo era una novedad, sino que la ola de este deporte arrastraba aquel que no lo conocía, lo tenía que conocer”. Interrumpe el mozo: “¿Un cortado?”. Castro, de 67 años, nacido en Neuquén capital, tenista, profesor de educación física, nadador. El junto a su padre, uno de los organizadores de la federación de tenis neuquina, organizaron una clínica de tenis en los años 70 e invitaron a Guillermo Vilas, ex tenista profesional argentino, quien se quedó a dormir en su casa, un fin de semana que nunca olvidará. Se hace referencia a la importancia del juego de la raqueta pelota, hoy con una variante de que este juego que se realiza entre 4 paredes. 

Manuel, con cara de preocupación afirma: “Las canchas eran duras para las articulaciones, creo que eso ayudó a que se termine un poco el fervor de esta práctica en esa época, había muchas lesiones, piso de cemento y paredes con intensos rebotes de pelotas, poca carrera, las rodillas a la miseria”, se ríe y señala una de ellas. Continúa y explica: “La explosión del pádel fue tanta que por cada raqueta que se vendía de tenis, en el pádel se vendían 6 paletas, una locura”.  Y agrega: “En un momento había más canchas que jugadores, ahora si vos me preguntas qué pasó después, tenemos que ver la situación socio política y económica del país”. En los ´90 el registro llegó a tres millones de jugadores y una década después cayó a menos de 500 mil. 

“Como testigo del boom del pádel, la recaída y el nuevo auge puedo reconocer que el pádel hoy ofrece mejores condiciones tanto físicas como disponibilidad de la cancha”. Se atreve a confirmar: “Es el deporte del futuro, la tecnología de hoy hace que las canchas sean mucho más cómodas, es mayor esfuerzo físico por el poco recorrido del cuerpo dentro de la cancha, pero no te lesionas”. Saca su carpeta y muestra cuando salió campeón en un torneo neuquino, un recorte del diario local que auspiciaba esto que ocurrió un día lunes 9 de marzo del año 1992. El pasquín informaba el reporte del torneo del fin de semana. La imagen casi borrosa, sus brazos y su compañero levantando una copa. Mientras se observaba, en un estado pensativo agrega: “Hay deportes como este que se puede empezar de niños y continuar, es un deporte que obliga a la juntada, el reencuentro con amigos, una vez por semana, se genera buen ambiente tanto para chicos como adultos, hay más de cien escuelas en toda a la Argentina, y va a seguir creciendo”. –

La segunda cita con Manuel Castro fue en la cancha. Es de tarde y el sol se encuentra oculto entre las nubes. El club se ubica en Pedro Manzoni y Winter, calle que la da nombre al club. Este club es uno de los pocos que quedó de la época dorada.  La cancha se ubica dentro de la ciudad de Neuquén, este lugar ofrece un circuito de torneos durante el año y entrenamiento profesional, Castro se reúne con sus pares y comienza el juego, lo amateur del pádel se mezcla con lo profesional del tenis, es una cruzada de deportes que no tiene un final o por lo menos no se visualiza, sino que genera algo inédito dentro de esta cancha, las ganas de compartir un rato y de practicar un deporte. El complejo es techado y nunca cerró sus puertas. 

 El testimonio de la administradora de Winter Pádel, Brenda Bianchi, quien en su momento fue campeona en el año 2015 de la sexta categoría representante de la selección argentina de pádel, confirma que el resurgimiento de este deporte, en esta época es post pandémico, después de la pandemia volvieron hábitos saludables y hace alusión a la inclusividad de este deporte y confirma: “Cualquiera que no sabe jugar la pasa bien practicando este deporte, se generan buenas amistades”. Se repite el mismo patrón, canchas con paredes de blindex, dos canchas de césped sintético y una de cemento, en un costado merchandising del club y vestimenta para la venta.  el club Winter subsitio a todos los embates que obligaban al dueño a cerrar y pese a todo no lo hizo, las canchas de esa época recuerdan Brenda que eran de cemento, una pared de alambre tejido y otra de cemento, todo muy rústico y exclama: “Pero acá estamos, sin lugar durante la semana”. La gran demanda motivó a la apertura de más lugares. Brenda pregunta: “¿Este te lo anoto, Cachito?”. Cachito tiene 60 años, retirado de la policía, soltero. Debido a una fuerte de depresión, su médico le recomendó practicar un deporte, en la pandemia no sabía qué hacer, salía a caminar, paseaba el perro, subía y bajaba las escaleras de su edificio, vive en el 5to, no se acuerda si fue en septiembre u octubre que escucho por la televisión cuando estaba sentado en el balcón, en uno de los tantos comunicados nacionales con las nuevas medidas y habilitación deportiva, se nombra dos deportes que se habían habilitado para practicar: el tenis y el pádel. Jugador de tenis no era así que se decidió por el pádel. Hoy juega hace 2 años y ya participa en torneos, no siente que el mundo se le viene abajo, no siente ganas de llorar, solo piensa en ser feliz y entrar para un nuevo partido. La transformación del estilo de vida de las personas ha sido una realidad durante la pandemia.

En la cancha se habla mucho, porque algunos salen del trabajo y relajan ahí, en ese rectángulo contenedor de emociones. Los jugadores se divierten y se proponen concurrir a una clínica de pádel en Córdoba, que hoy por hoy es la tercera provincia que lleva a cabo el nuevo furor de este deporte. En el ambiente circundaba un clima de total camaradería.-

¿Y qué pasó ayer?

En la época del 1$ a 1$ y con el plan de convertibilidad del ministro de economía Juan Domingo Cavallo, dio lugar al crecimiento de varios rubros comerciales como, por ejemplo:  parri-pollos y las canchas de pádel, en un contexto de crisis económica muchos de los clubes de pádel nacen en tinglados, en donde había fábricas talleres y metalúrgicas. – 

Ambos compartieron época y sirvieron a los analistas para observar fenómenos, tendencias y economías que posteriormente, producto de agentes externos, terminaban explotando. 

En la Argentina estos dos rubros iban a dar ganancias, pero ¿hasta dónde se podía llegar? Crecen los interrogantes de la época con respecto a los locales de venta de pollos asados ¿cuántas veces a la semana una familia podía comer pollos? Había un local en cada esquina con parrilla a la vista, los pollos humeando con ese aroma entre leña y limón casi inolvidables, que invitaba a su consumo, pero con tanta competencia entre locales y calidad de mercadería esto llegaría rápidamente a su fin. Lo mismo sucedió con las canchas de pádel en un país que domina el fútbol, ¿cuánto podría durar esta locura por el pádel? . Cualquier persona con un capital para invertir construía una cancha de pádel y era rentable, lugares que van desde una fábrica de zapatos hasta dos locales juntos, todo servía para un club de pádel, cientos de copias de estos lugares poblaron, los barrios, las ciudades y las provincias.

 El furor del pádel en los años 90s desbancó a varias disciplinas deportivas en Argentina o por lo menos se tiene en cuenta la elección de los deportistas amateur por sobre otras disciplinas.

 Argentina fue sede de una invasión de jugadores y canchas que se volvió abrumadora en cierta forma, sin embargo, la inversión monetaria, la difusión de diarios y revistas hizo que este deporte explote.

Esta movida deportiva se puede ver como movimiento social, como un movimiento económico que alcanzó su máxima expresión a mediados de los 90s. Que parecía arrasar con todo y sorpresivamente comenzó a perder fuerzas, al punto de prácticamente desaparecer, por eso esas canchas de hormigón fueron transformadas, por ejemplo, en simples superficies para estacionar vehículos, o se construyeron otros negocios más redituables como edificios o departamentos.   

El pádel en tiempos de COVID

En junio del 2020 este deporte fue testigo de la clandestinidad, se jugó un torneo y varios jugadores violaron la cuarentena obligatoria, ¿quiénes eran?  fueron dos funcionarios públicos que tuvieron que renunciar, subsecretario de deportes de la ciudad de Buenos Aires, Luis Lobos y Fernando Lauria de la secretaria general y de economía de tigre, el hecho sucedió en el complejo La palmera ubicada en Pilar prov. de Buenos Aires. Esto generó un fuerte impacto político, todos en casa, todos testigos, todos controlando al vecino, si salía, si usaba o no barbijo, si tenía perro para pasear, si tenía hijos para llevar a la plaza, si usaba alcohol en gel o si jugaban pádel.  Fue un escándalo bajo la lupa de los que estaban en casa. Los que cumplían la cuarentena obediente de la situación presentaron esta dicotomía hacer lo correcto y qué hacer cuando no la cumplían. Todo generaba sentimientos encontrados, de no ser respetados ante una pandemia y un juego de pádel que rompe la cuarentena y surge también desde la clandestinidad. –

El pádel por su práctica es un deporte de nulo contacto físico, por eso se ha transformado en el pasatiempo deportivo de moda en tiempo de coronavirus. Se empezó a jugar nuevamente en barrios cerrados y se sostenían las paletas de la mano de políticos, jueces y funcionarios ¿será este un deporte de élite política?

Llegó la hora, a la estratosfera

Sin llegar a la estratosfera como había prometido en aquel momento el presidente de la República Argentina, Carlos Menem, las canchas de pádel hoy vuelven a ser vistas, primero en barrios cerrados. Se lo denominó como un deporte de la post pandemia y ahora la construcción empuja hacia complejos comerciales deportivos donde los jugadores habitan en sus canchas, todo el día y toda la semana. Los 90s fueron el refugio de una nave que no salió más allá del cielo, navegó durante años en la exuberancia del neoliberalismo, sostenido por una gran parte de la sociedad argentina que habitaban los asientos y miraban desde la ventana maravillados de la época vivida. Las privatizaciones, las AFJP, los parri-pollos, el CD, XUXA, mtv, locales de todo por dos pesos, el ciber, los locutorios y las canchas de pádel son iconos de una época en el que la economía parecía ir en alza, y una sociedad que luchaba para sobrevivir. La nave fue perdiendo su velo, la corrupción, los atentados a la embajada de Israel, a la Amia, el asesinato del periodista reportero gráfico Jose Luis Cabezas, la devaluación son causas que dieron por terminado una década y de ahí el ocaso de todos estos rubros. Dentro de un marco sociopolítico un deporte que, de tan solo mencionarlo, se retrotrae a estos recuerdos, y resalta realidades sociales, culturales políticas y económicas. –

 En las charlas y en los lugares no es difícil recordar esta década, ahora bien, se sostiene que es un deporte de moda, que es de élite, no es popular, y que en casi todos los lugares son negocios mezclados con deporte, ¿esto hace perder la pasión? Esto hace que solo sean sentimientos hacia un deporte sin sentimientos, casi vacíos, ¿que se practica  porque hay que hacerlo?. cuantos interrogantes dentro de este deporte.

En una revisión de factores y pensando no con un pasado muy lejano hay rubros como las cervecerías artesanales, hamburgueserías, vasos en forma de frasco, y otros hits que pegaron en esta última década nos hace pensar cuál será el próximo boom. 


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