PATO SILVA: “CUANDO NACÍ, YA ESTABA EN EL TALLER DE MI VIEJO”


Referente indiscutido en el automovilismo argentino y miembro de la vieja camada de corredores, Juan Manuel Silva disfruta sus últimos años como piloto profesional entre volantes y micrófonos. Influenciado por la figura de su padre en sus inicios como corredor, el Pato contó en el Mouras de La Plata cómo fue su vida en las pistas.

Por Héctor Speranza, Oscar Herrera y Mauro Romano

-¿Cómo vivís este momento repartido entre la pista y la tele?

-Siento que estoy en una edad límite, en un deporte de alta exigencia y sé que empiezo a estar cerca del final, pero lo importante en definitiva es que sé hacia dónde apunto.  Toda mi vida pasa por el automovilismo y entiendo que tengo posibilidades de seguir trabajando, en este caso desde la tele. Hace muchos años que estoy en un programa que me gusta y que me da la posibilidad de llegar a al público. Estoy en un buen momento siendo competitivo en un ambiente que es realmente muy difícil por el gran rendimiento de los pilotos más chicos. Espero hacerlo unos años más y después empezar pensar qué voy a hacer cuando esté abajo del auto.

-¿Qué pensamientos te pasan por la cabeza en esta etapa?

-Lo importante es disfrutar cada momento de la vida. La gente te hace muchas comparaciones y yo digo que hay que disfrutar de todo momento cuando sos joven y estás en plenitud. Ya estoy llegando a los últimos años que me quedan como corredor y trato de aprovecharlo al máximo, disfrutando con amigos y con la familia.

-¿Cómo empezaste en el automovilismo?

-De chico. Mi viejo preparaba autos y era corredor de autos de carrera. Él era mecánico y  un apasionado. Un día dijo “voy a empezar a correr” y se preparó su auto, así que cuando nací yo, ya estaba dentro de un taller mecánico. Toda mi vida fue así. De chiquito me subí a un karting y apenas pude, a un Fórmula Renault. Ahora, dentro de un año y un mes voy a cumplir 30 años corriendo, prácticamente toda una vida.

-¿A los autos con techos cuando pasaste?

-Como todo pibe que empieza yo aspiraba a correr en Fórmula 1. Hice el intento porque corrí un año en Japón buscando la posibilidad de ascender. Además de Fórmula Renault también hice Fórmula 3 Sudamericana, una de las categorías que te forma para llegar al nivel máximo del automovilismo, pero me quedé sin presupuesto y a fines del 97 volví para Argentina y en el 98 empecé a correr en autos con techo. Primero, en el TC 2000, y en agosto debuté en Turismo Carretera. Siempre se dice que en Argentina la pasión, la historia y el gusto de la gente se inclina por los autos con techo.

-¿Cuál es el auto que más placer te dio manejar?

-Los autos que me gustan son los que andan fuerte, más allá de la categoría. A su vez, lo que tiene el Turismo Carretera, que lo hace especial, es todo el entorno, la pasión, la hinchada y eso suma. Hace treinta años que estoy en esto y he manejado muy buenos autos, pero sin lugar a dudas que los que más recuerdo son aquellos que me han dado éxitos y campeonatos o que me brindaron la posibilidad de ganar buenas carreras. Más allá del gusto personal de cada uno, me gustan los autos de carrera que funcionan bien y que te dan protagonismo.

-¿Qué opinás de la tecnología en el automovilismo?

-Hay pilotos en la Fórmula 1 como Hamilton que se quejan de la cantidad de avances tecnológicos que hubo. A nosotros acá no nos ocurre, pero hay una realidad que es que el automovilismo, sobre todo la Fórmula 1, ha avanzado muchísimo y a veces uno piensa que los pilotos necesitan ser más una computadora que seres humanos. Es parte de la vida y de los avances. Yo prefiero la caja en H, prefiero el retraso de la tecnología para manejar, pero tampoco nos podemos oponer a los avances y a la evolución, es parte del juego.

-¿Qué diferencia encontrás en el manejo de antes y el de ahora?

-No creo que antes fuera más difícil manejar. Era distinto porque hoy también es complejo por la velocidad a la que se maneja. Es todo más veloz: la toma de decisiones, los reflejos, la fuerza que tenés que hacer. Es difícil. Sin embargo, antes era complicado llevar el auto derecho, frenar. Hoy es más difícil resolver todo a esa velocidad… ¡Imaginémonos lo que debe ser manejar un Formula 1!

-¿Hay diferencia entre pilotos que hacen escuelita a uno que se sube directamente a un auto?

-Sí, noto la diferencia. Acá en el país, Agustín Canapino rompió con todos los moldes porque no hizo nada de escuela, lo único que hizo fue simulador y para mí es como un extraterrestre porque debe haber muy pocos casos en el mundo como el de él. Lo considero un gran piloto, entre los mejores a nivel local. Hay excepciones y él lo demostró con sus actuaciones, pero la lógica o la realidad es que se empiece haciendo karting porque eso te ayuda mucho para hacerte un piloto más completo.

-Vos sabes de mecánica, ¿eso te ayuda o no?

-Sí, ayuda. Todo aporta, pero también vi y sé que hay grandes pilotos que no tienen idea de cómo agarrar una llave o cómo se aprieta una tuerca. Lo de ideal es hacer karting, Fórmula, entender algo de mecánica, estudiar cómo y por qué funciona un elemento. Cuanto más conocimiento uno pueda tener, siempre eso ayuda. Personalmente, me pasó en los Dakars. Es muy especial y muy apasionante porque tenés que ir venciendo las adversidades que te va presentando la carrera. La figura de mi viejo me ayudó mucho a resolver los temas mecánicos. Es una competencia larga, en la que siempre pasan cosas. El conocimiento y la experiencia en ese aspecto te ayudan.

-¿Un ídolo?

-En principio mi viejo porque era corredor de autos. Competía en los zonales, en Chaco, y fue mi ídolo número uno, siempre. En el plano internacional me gustaba Ayrton Senna. Para mí fue lo mejor que vi. Después, desde el automovilismo argentino me gustaba Mario Gayraud, Tito Bessone, Traverso, el Loco Di Palma… Sin dudas, Argentina tuvo siempre muy buenos pilotos y grandes referentes.

“MI PAPÁ ES MI IDOLO”

El TC Pick Up volvía al Roberto Mouras para disputar la séptima fecha y ETER Digital compartió el sábado de clasificación con el Pato, Juan Manuel Silva. Nos llamó la atención su buen humor. Es que un momento le cayó la ficha, que no quedan tantas vueltas para dar a fondo y se le acerca la bandera a cuadros del final de su carrera como piloto. Por este motivo decidió disfrutar cada momento que le queda por vivir dentro del automovilismo, con su familia, amigos y todas las tareas relacionadas a la actividad. Por ejemplo, el programa de televisión en el que participa como panelista especializado, ya hace muchos años. Esta pasión se la transmitió su papá, Manuel Antonio Silva (fallecido en el 2011), quien era preparador y piloto. En el momento en que el Pato comenzó a hablar de su padre, el brillo en sus ojos y la expresión de la cara le cambió. Reflejó el respeto, la admiración y, sobre todo, el inmenso cariño por él. Extendiéndose en la respuesta, contó: “Mi papá era mecánico de autos de carrera y corredor”. Cumplía un rol integral dentro del equipo de competición: hacía todo. Toda su vida transcurrió en el taller del viejo Silva. Por eso aclaró: “No debe haber una persona que juegue tan mal al fútbol como yo”. Su interés no era la pelota, era ir al taller de su padre y a las carreras

EL CHOQUE CON TRAVERSO QUE ENCENDIÓ LA RIVALIDAD

Juan Manuel Silva se animó a contarnos una de las anécdotas más recordadas en las pistas con Juan María Traverso. “Con Traverso teníamos una relación fantástica hasta que un día ocurrió una maniobra determinante en el Zonda de San Juan”, expresó. El Flaco chocó a su Honda Civic de TC 2000 sobre una de las curvas del circuito y estableció un antes y después en su amistad. “Fue una situación más de carrera, pero ese hecho generó que se cree una fábula alrededor de lo sucedido. Lo que no me gustó es que la haya vendido por televisión. Estuvimos distanciados mucho tiempo, nos llevamos muy mal, pero hoy con el pasar de la vida tenemos una buena relación nuevamente. El Flaco fue, es y será un ícono del automovilismo argentino. La fábula y esa maniobra quedarán en el recuerdo”, rememoró el Pato.

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