PROFESIONALES, PERO AMATEURS


En Argentina, desde hace más de una década, se hizo énfasis en el desarrollo de atletas a través del ENARD. La aprobación de becas para deportistas con proyección olímpica fue el eje de esta cuestión. Pero pese al apoyo económico, los deportistas aún no pueden vivir de su actividad.

Por Manuel Muñoz y Walter Streng

enard

Durante el mes de agosto, más precisamente del 5 al 21, se llevará a cabo una nueva edición de los Juegos Olímpicos, que tendrán sede en Río de Janeiro. Como cada vez que se realiza una olimpíada, la delegación argentina se prepara para viajar hacia la villa olímpica y lograr obtener alguna medalla. El 2016 quedará registrado como el certamen con más deportistas argentinos en un juego olímpico: serán 207, cifra histórica para una delegación nacional.
Los deportes más populares como el fútbol, el básquet y el hockey buscan repetir las medallas doradas que han sabido lograr en ediciones anteriores. Luego, cientos de atletas que no son tan populares o conocidos por la gente intentarán quedar en la historia del deporte argentino como lo han hecho Sebastián Crismanich (taekwondo), Georgina Bardach (natación) y Paula Pareto (judo) en los Juegos Olímpicos de 2012.
El Ente Nacional De Alto Rendimiento Deportivo (ENARD) tiene mucho que ver en la preparación de distintos atletas. Mediante becas, esta institución apoya económicamente a los deportistas que considera más preparados para competir por todo el mundo y para que sólo deban preocuparse por el entrenamiento. Es por esto que los deportistas reciben mensualmente becas que rondan los ocho mil pesos.
Ailen Valente, gimnasta argentina de 20 años, se clasificó a los juegos de Río tras haber hecho un muy buen puntaje en el preolímpico de Barra de Tijuca hace 2 meses. “Acá en gimnasia reciben becas las seis mejores gimnastas, y en infantil y juvenil, lo mismo. Ahora cambió un poco lo que es el reglamento así que solamente tenemos beca los que tenemos participación sudamericana. A su vez en el sudamericano, tenemos que tener resultados como equipo o individual”, dice Valente.

fernando

“Desde que se creó el ENARD, en 2009, ellos nos pagan los viajes. A su vez recibimos becas. Por mi parte recibo una beca también de la Secretaría de Deportes. El ENARD nos paga la obra social y también todos los viajes. Como por ejemplo, al último preolímpico. Antes, sin dudas, era todo más a pulmón”, dice la gimnasta. Hoy Ailén Valente vive con sus padres y el dinero que le da el ENARD le sirve para costear sus viajes pero no para poder vivir de la gimnasia pese a que ahora se está entrenando exclusivamente para su participación en Río: “Con lo que nos pagan no podemos vivir de lo que hacemos, pero ahora estoy entrenando más horas. Entreno lunes, martes, jueves y viernes en doble turno, y miércoles hago un solo turno”. Además sobre su preparación agregó que está más enfocada en lo que son las series que va a realizar el día de la competencia.
El 9 de julio, Valente viajará a Suiza, donde entrenará con las mismas máquinas que se utilizarán durante los juegos, también estará haciendo la puesta a punto con la gimnasta suiza que competirá en la misma categoría que ella.

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Muchos de los atletas que conforman la delegación argentina no cuentan con sponsors ni con apoyo económico como para poder vivir pura y exclusivamente de la disciplina que practican. Fernando Borello será el representante nacional en la categoría Trap de Tiro. El santiagueño logró clasificarse a Río de Janeiro luego de obtener la medalla de plata en los juegos panamericanos de Toronto 2015. “Para los juegos tengo que dejar cosas de lado, familia, trabajo, no vivo de esto. Lo hago porque me apasiona, porque me gusta. Antes jugaba al básquet allá en Santiago, pero lo que estoy viviendo con el tiro es algo único”. Borello cuenta que la beca que recibe del ENARD lo ayuda mucho, pero que igualmente no le alcanza para vivir y abandonar el negocio que tiene en Santiago del Estero. ”Con esto no hago un reclamo de que recibimos poco dinero, pero es la realidad”.
El tirador argentino cuenta que con el dinero que perciben del ENARD pueden costear algún pasaje, comprar algunos insumos que son necesarios y a veces para llevar algo de plata al viaje. ”No tenemos auspiciantes en tiro. A mí me apoya mi familia, no los sponsors. Yo le agradezco a mi negocio, a los empleados que trabajan para que salga adelante mi local. Tengo un bebe de 5 meses que requiere cuidados, dejo muchas cosas de lado, aunque no reniego porque lo disfruto mucho”.
Para Juan Manuel Cano, Rio 2016 es su tercer juego olímpico consecutivo. El maratonista contó que las constantes participaciones en mundiales y panamericanos, además de marcas conseguidas (fue récord nacional 10 años seguidos) lo ayudaron a poder sostenerse. “En el deporte tenés que tener vigencia, no te podés quedar con lo que ganaste. Para poder vivir de esto y para que no te saquen las becas. Después cuando tenés permanencia en el deporte aparecen los sponsors y otras cosas que suman y aportan dinero a tu carrera. Es cierto que no te hacés millonario, solo pienso que es posible vivir y entrenar, pero en la primera que tropezás te pueden quitar todo, no es fácil. Hay que superarse cada día para que los que están del otro lado sigan invirtiendo en vos”. Además agregó que tiene ayuda de la SDN, del ENARD Y Adidas. “Las becas te la dan si tenés resultados. Así de fácil es. Tenés que ganar alguna medalla, tener un nivel alto o superior a los demás. Siempre hablando a nivel internacional.”
Si bien el ENARD gestiona becas para decenas de deportistas. La presión de obtener resultados puede truncar la carrera de muchos. Es por esto que los resultados y la obtención de sponsors es vital para tener la posibilidad de vivir de su actividad como es el caso de atletas consagrados, tales como Paula Paretto, Sebastián Crismanich, Germán Lauro o Federico Molinari.
Seguramente Valente y Borello, entre otros cientos de deportistas, deban mantenerse en el nivel con el que llegan a Río de Janeiro para llamar la atención de distintos sponsors que estén interesados en apostar por ellos como en el caso de Juan Manuel Cano. Muchos deportistas se preparan para las olimpiadas como profesionales, pero el espíritu amateur sigue presente y pareciera no querer desaparecer.

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