PSICOTERAPIA PARA TODOS


En Argentina 1 de cada 3 personas atraviesa problemas de salud mental a partir de los 20 años. El aislamiento social preventivo y obligatorio puede agravar algunos trastornos. Por eso la Red de Escucha ofrece servicios de contención psicológica por teléfono: quiénes la integran y qué demandas les llega en este contexto de pandemia.

Por Sofía Steinbeisser

Este año, signado por un fuerte cambio de paradigma, la Argentina se ve sumida en un constante estado de incertidumbre y angustia debido al aislamiento preventivo y obligatorio dispuesto desde el 20 de marzo por el presidente Alberto Fernández.

En este contexto, los estados de estrés y ansiedad al igual que los trastornos de ánimo como la depresión crecen día a día frente al vacío existente en materia de Salud Mental. Pero, ante esta situación, van apareciendo soluciones como la Red de Escucha, un proyecto creado por colegas profesionales de la salud mental que ofrecen servicios de contención psicológica por teléfono de manera gratuita.

“Decidimos armar un soporte para poder acompañar a aquellas personas que seguramente iban a padecer la soledad del encierro,  enfrentados a un vacío por la caída de su rutina y muchas veces conviviendo con otros con quienes tienen relaciones disfuncionales y hasta violentas”, explica María Alejandra Paesano, psicóloga de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y una de las creadoras de la red.

La Red está compuesta en su mayoría por psicólogas, pero también hay una médica psiquiatra, una psicomotricista y una trabajadora social. Las demandas aumentan día a día, pasando las 360 consultas, muchas de ellas con seguimiento diario o semanal. “Empezamos pocos y día a día se fueron sumando más profesionales de salud mental con un gran sentido de trabajo comunitario”, comenta Valeria Vallebella, psicóloga de la Universidad de Belgrano.

En esta Red interdisciplinaria y gratuita, los profesionales trabajan a distancia por Whatsapp o por llamadas telefónicas. “Creemos que validar el sentir, la angustia y los temores es fundamental para entablar un vínculo de confianza y entendemos que cada quien tramita esta situación como puede, con los recursos con los que cuenta”, opinan los psicólogos Juan Francisco Vázquez (UBA) y Bárbara Denise Shocrón (UBA).

Según el Ministerio de Salud, en Argentina 1 de cada 3 personas atraviesa problemas de salud mental a partir de los 20 años. La psicóloga Paula Cala de la Universidad de Belgrano comenta que muchas de las personas que acuden a la Red de Escucha se encuentran angustiadas y/o ansiosas por el confinamiento, con temor al contagio y con problemas de convivencia. También acuden personas que se quedaron solas en la cuarentena, situación que aumenta “sentimientos de desamparo” y personas mayores que nunca habían hecho consultas psicológicas.

La Red surge entonces como un espacio para contener a las personas que no encuentran una solución a su situación de angustia. No solo los pacientes están agradecidos, también los profesionales del proyecto encuentran una gran satisfacción en la ayuda que brindan: “Si bien se habla de aplanar la curva de contagios, no se suele escuchar nada acerca de aplanar la curva de los desastres que provoca la pandemia en relación a la salud mental, ante esto nos llevamos una gran satisfacción al saber que podemos ofrecer una escucha a quien lo necesita”, comentan la psicóloga Vanina Levy (UBA) y la psiquiatra y psicoanalista Elda Cedro (UBA).

Frente a un aislamiento que parece interminable, las psicólogas Romina Tamburri (UBA) y Ana Clara Menichelli (UBA) sostienen que “Es muy importante señalar que el distanciamiento es solo social y no emocional ni afectivo y que además es finito, tiene un fin”.

Según Mónica Rodríguez, psicomotricista de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, además de los visibles efectos del aislamiento en las personas, lo que pone en agenda esta contingencia pandémica es la invisibilización en que se encuentra la salud mental dentro de la salud en general y dentro de las políticas públicas. “El funcionamiento de esta Red nos devuelve la fragilidad del sistema, el colapso de los servicios de salud mental y la precarización de los profesionales de esta área”, asegura la licenciada.

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