¿QUÉ PASA CON LOS SENTIDOS CUANDO LOS OJOS NO VEN?


“Bienvenidos al Teatro Ciego. Hoy van a disfrutar de la obra El barrio en sus puños. Les pido a todos que se ubiquen uno detrás de otro agarrados de los hombros, de a cinco personas, para entrar a la sala”, grita con voz de presentador Gerardo Bentatti, director del Centro Argentino de Teatro Ciego , para dar ingreso a la sala. Él, además de ser el organizador, actúa en siete de las ocho obras que tiene el teatro en cartelera.
El tumulto de gente que esperaba en la pequeña sala de estar del teatro comienza a organizarse. Primero pasan a dejar una parte de la entrada a una chica con visibilidad reducida que se encontraba unos metros delante del director. Uno detrás del otro, agarrados de los hombros, comienzan a entrar a una sala totalmente oscura. “La sensación de dejarte llevar por alguien que no conocés, agarrado de gente desconocida, entrar a un lugar donde no se ve una luz y esperar algo desconocido es raro”, cuenta Gustavo Guzmán, uno de los espectadores.

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“La diferencia en las caras de las personas al entrar y al salir es abismal. Entran con cara de terror, de no saber dónde se están metiendo y salen con una sonrisa de haber disfrutado y explotado todos sus sentidos”, comenta Bentatti.
En la Ciudad de Buenos Aires existen 200 salas disponibles para ir a disfrutar del teatro. Dentro de la rama de los independientes se encuentra el Centro Cultural Konex y el Centro Argentino de Teatro Ciego, ambos en el barrio de Abasto. Son los únicos en Argentina que utilizan la técnica a oscuras. “Nosotros somos el futuro del entrenamiento mental, nosotros estamos en creciendo, revivimos”, cuenta Bentatti.
En el Konex esta dinámica funciona a través del Grupo Ojcuro Producciones, integrado por actores en su mayoría no videntes y dirigido por José Menchaca. Mateo Terrille, uno de los integrante del grupo, explica: “Pese a nuestros 16 años de actividad, la causa del crecimiento sigue siendo la innovación, ya que al no tener publicidad en los medios y manejarnos más que nada del boca en boca la técnica sigue siendo novedosa para muchas personas que nunca han tenido esta experiencia”.
Dentro de la sala la imaginación comienza a jugar un papel importante. Los personajes no tienen las mismas características para todos. De esta manera el actor no tiene que tener una condición como por ejemplo para hacer de anciano. Todo se sobrentiende. El olfato se agudiza con olores como a café y a perfume de flores. Las sensaciones corporales con lluvia y viento ayudan a que la obra sin visión cobre sentido.
Desde el detrás de la obra se trabaja mucho en equipo y todos los actores en iguales condiciones a pesar de la discapacidad que pueda tener al poder tomar cualquier personaje sin ninguna restricción. “Esa libertad solo se da en esta técnica, ya que en el teatro convencional uno queda restricto a realizar un personaje con una discapacidad, ya que ésta en la práctica es indisimulable”, concluye el actor Mateo Terrile.
En el teatro Colón una entrada para ver un espectáculo de ópera cuesta como máximo $3795; en el teatro Metropolitan y Maipo, varían de $350 y $400, como mínimo. Las entradas para participar del teatro ciego tienen un costo de $200 a $250 como máximo. “Por cuestiones de oferta y diversidad en el mercado y quizás también por factores económicos a nivel macro, hubo un pico de demanda que se registró a partir del 2010”, explica Andrés Terrile, integrante del Grupo Ojcuros.
En el centro cultural Konex asisten por semana 300 personas, con un promedio de 1200 personas al mes. En el Centro Argentino de Teatro ciego asistieron 20 mil personas en lo que va del año dando un total de 3300 personas por mes y un aproximado de 800 por semana.

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