¿Quién recibe los likes en redes?

En las redes sociales no hay lugar para la infelicidad y recibe más “me gusta” quién se muestra más feliz, más fitness, más estéticamente perfecto. Especialistas en medios y juventud analizan cómo afectan estos contenidos a la autoestima de les adolescentes.


Martina Cardozo hace tres meses no sube fotos a Instagram. No tiene ganas de producirse y fingir que está linda, cuando en realidad está todo el día en su casa en pijama. Antes subía fotos cada vez que salía con sus amigos y seguía a famosas hegemónicas como las Kardashian: “Hacen promociones de ‘toma esto’, que te ayuda a mantenerte en forma. Cuando están operadas de pies a cabeza. No sabía porqué seguía a esas personas, me daba bronca pensar que estaban mostrando una vida que no es de verdad”. Durante la pandemia, al estar encerrados, aumentó la ansiedad producida por las redes sociales y los adolescentes son los más perjudicados.

La búsqueda del contenido “perfecto” crea inseguridades y decepciones para las personas que están del otro lado. La desesperación por los “likes”, los “views” y el “mejor “feed”,  llevan a una locura impensada de buscar por horas el mejor ángulo para fotografiar un bowl de frutas. Según el informe digital 2021 de la empresa “We Are Social”, que se encarga de recolectar datos y estadísticas sobre el uso de las redes en el mundo, en Argentina se invierten por día 3 horas y 11 minutos utilizando los medios sociales. Los adolescentes suelen ser los más perjudicados por estos contenidos. No sólo utilizan en mayor medida estas aplicaciones, sino que al encontrarse en pleno proceso de formación personal, siempre están comparándose con las personas que ven a su alrededor.

Las personas tienen tendencia a ocultar su dolor no sólo en las redes, sino en el día a día. Como explica Miguel Ángel Forte, profesor titular de Sociología General en la UBA: “Lo que hacen las redes sociales es exponernos y estar continuamente obligados a ser felices”. La sociedad se encuentra sobreexigida a la exposición pública. En las redes sociales, no solo se adapta la propia realidad a través de filtros que puedan tener más likes en el feed, además se “vende” el trabajo de cada uno: “Nuestra vida depende mucho de cuanto nos expongamos”.

Agustina Cabaleiro, más conocida como “Online Mami” en las redes, es modelo y activista del Body Positive y ella se siente responsable por lo que muestra. A la hora de crear, piensa en el impacto positivo o negativo que generará en los demás. Es consciente que a veces, los influencers muestran una realidad inexistente de perfección, pero cree que al ser generadores de contenido constantes se sienten vulnerables mostrando todo lo que les pasa: “Es muy fácil levantar el dedito acusador de ‘vos sólo mostras cosas perfectas’. Trato de no hacer eso, de no mostrar siempre cuando estoy bien. La vida de nadie es perfecta, pero la gente juzga mucho. Si van a opinar, prefiero mostrar un momento en el que me vean más fuerte”.

Si bien algunos saben diferenciar cuando estos influencers le están afectando en su autoestima, no todos pueden verlo. Muchos deciden consumir personas que no les gusta lo que generan para alimentar aún más ese odio y enviarlo entre amigos. El problema se crea cuando los consumidores entran en la comparación y “sienten que nunca alcanzarán estas metas e intentan copiar a una persona porque está demostrando que vive de tal manera”, reflexiona el comunicador social, Lucas Orlandella.

En los momentos donde su ansiedad era muy fuerte, a Florencia Larregina (22) entrar al inicio de Instagram y ver que la gente hacía planes todo el tiempo, le arruinaba el día: “Vamos a ir a crossfit, a ir al parque con mis amigos, a hacer un trabajo, después voy a tomar un café a las ocho de la noche. Y yo pensaba que mi plan era mirar el celular y llorar. Es una falsa rutina de la felicidad de ‘¡Estoy a mil y me encanta!´”.

La activista del Body Positive piensa que los “likes” son el “piropo de internet”, es decir, la manera de mostrar la aprobación de los otros, respecto a lo que estamos generando. En su última actualización, Instagram decidió darle la opción a sus usuarios de ocultar la cantidad de “likes”. Según el comunicador social Lucas Orlandella, los “me gustas” afectan mucho en el autoestima de los adolescentes, que están constantemente mirando porque sus amigos tienen más “me gustas”.

El algoritmo cumple un papel primordial determinando qué mostrar en el feed. La balanza se suele inclinar para las personas hegemónicas y con una vida “estéticamente perfecta”. Online Mami cree que se arma un círculo vicioso, donde la gente termina vinculandose con personas con determinado cuerpo y color de piel. Para evitarlo, como consumidores de las redes sociales, se puede tomar una responsabilidad individual mayor a la hora de elegir a quien tener en el círculo de contactos. El solo apretar la opción de seguir a alguien, nos habilita ver todo lo que esa persona quiera mostrar en su red.

La modelo plus size recomienda: curar el contenido, tratar de identificar si nos hace bien o mal y animarse a clavar un buen “unfollow”, o por lo menos silenciar a esa persona. “Capaz te gustan los posteos de alguien o las historias. No sigan a alguien porque les cae mal. Te haces mala sangre gratis y la pasas mal vos”.