RADIOS ONLINE, UN NUEVO MODELO DE NEGOCIO


Mientras a nivel mundial son tendencia gracias a su creatividad y por generar nuevas vías de llegar a los oyentes, en la Argentina comienzan a brotar como una alternativa a la falta de empleo.

Por Juan Pablo Tardioli (@jotapeok)

En el mundo, su crecimiento y proyección parecen no haber alcanzado su techo. Recién se transita una etapa de asentamiento. En Noruega por ejemplo, se ha desconectado toda la red analógica de FM para darle paso a la era digital. Acá, el foco de las radios online no siempre gira en torno a captar programas de calidad que enriquezcan el éter, sino a obtener potenciales clientes que mantengan a flote este nuevo formato de negocio. “De ahí en más se verá adonde apuntar”, coinciden varios emprendedores radiales.
En la actualidad el alquiler de una hora semanal en una emisora online -con cuatro programas en total al mes- cuesta entre $2000 y $3000, de acuerdo a Radio Zónica, Radio La Bici y Radio Sentidos, pioneras en las transmisiones de este tipo y con más de 10 años de experiencia en el rubro.
Si bien hoy es muy común que abunden este tipo de emisoras, en Argentina el crecimiento no se dio principalmente por el desarrollo de nuevas tecnologías que permitieron encontrar un “hermano menor” a la FM, sino que “se dio como respuesta a la falta de oportunidades que tienen los jóvenes al salir de la secundaria e intentar insertarse en el ámbito laboral”, enfatiza Matías Masiero, encargado de contenidos de RLB. “Es muy frecuente ver búsquedas de empleo donde se solicitan personas jóvenes pero con varios años de experiencia en la espalda”, remata. Ante la imposibilidad de cumplir con esto, las nuevas generaciones deben tratar de romper con el paradigma y buscar sus oportunidades en terrenos que hasta hoy no se han explorado.
Si se piensa en los potenciales clientes de este nuevo rubro se destaca que el valor no es prohibitivo, lo que permite que lleguen a tener un programa un sinfín de personas ávidas de saciar sus ganas de “hacer radio” aunque no necesariamente calificadas o idóneas para realizar dicha tarea. Acá es donde entra en conflicto la cantidad de programas y la oferta de propuestas en contraposición con la calidad de los “profesionales” encargados de producir –y conducir- un programa.
Cuando Emiliano Gagliano, director de La Bici, comenzó hace 8 años “su radio” lo pensó como una inversión a largo plazo: estudió Periodismo y Producción en Radio en la Escuela de Comunicación Éter y fue equipando su estudio de noche mientras trabajaba de día en un call center. Su visión siempre se basó en poner al aire programas con cierta calidad y proyección, sin importar el tiempo que le demandará poder ponerla en práctica.
Gustavo Eppel, dueño de Radio Sentidos y “comerciante desde la cuna” lo tuvo más claro en su comienzo: desde el momento cero iba a priorizar la parte económica a la artística. En 2008 y sin un empleo, con sus ahorros y la ayuda de familiares creó su emisora con el fin de sobrevivir a los vaivenes económicos que afrontaba. A diferencia de Gagliano, Eppel no tiene experiencia en periodismo o radio, aunque siempre sintió curiosidad y la necesidad de un empleo que le asegure un ingreso fijo potenció esto último.
En Radio Sentidos no existe un hilo conductor que pueda definir a los programas más allá de la premisa de darle la posibilidad a cientos de personas de tener su propio programa con limitados conocimientos para hacer radio, “pero sí con muchas ganas” recalca Eppel, quien ofrece su capacidad didáctica para ayudar a todos los programas que transitan su emisora, aunque siempre deja en claro por qué “se metió en el rubro”.
Radio Zónica podría ser una mezcla de los dos casos anteriores: nació para que sus creadores puedan obtener una fuente de ingreso que por otros medios les fue esquiva, aunque con el paso del tiempo fueron puliendo su propuesta a tal punto que en 2008 la escuela de Periodismo Éter les otorgó el premio “Creatividad en Radios por Internet” y en 2014 los volvió a galardonar con el premio a la Mejor Radio en Internet. En 2014 además fue declarada de interés cultural y social de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por la Legislatura Porteña. “Hoy es posible vivir de la radio online”, advierten desde RZ, aunque aclaran que “vieron muchas radios online terminarse en un suspiro por pensar únicamente en el rédito económico”.
Según la Cámara Argentina de Radios Online (Cadero), en el mundo hay 180 millones de radioescuchas digitales, y el consumo crece más de un 30% anual. Yendo más precisamente a la Argentina, de acuerdo a la empresa norteamericana comScore, encargada de la investigación de marketing en internet, en 2016 se detectaron en el país 4,5 millones de personas consumiendo radios online y en América latina el número total asciende a 35 millones. “El formato se encuentra muy atado a la interactividad con redes sociales”, explica Yesica Bernadou, integrante de Cadero, y subraya: “La radio no está dejando de escucharse, pero su consumo se hace online”.
Lo cierto es que el acceso es cada vez más sencillo, tanto para los protagonistas del “aire” como para los oyentes: el dial ya no existe como tal. Las radios online basan su frecuencia en una página. No conocen de regulaciones ni de licencias y lo que pasa en internet, queda en internet. Se terminan obviando cuestiones creativas para sobrevivir: el director de una radio cobra el espacio y ese parece ser el único fin, sin tener en cuenta la visión artística ni la concordancia entre los programas que integran la grilla, aunque existen excepciones.
En una misma “estación” pueden convivir conductores sub 25 con otros que están más cerca de jubilarse. Se podría entender como una convivencia interesante entre distintos perfiles donde todos le den una identidad heterogénea a la radio por internet, aunque esto termina siendo más un collage de oportunidades con un fin meramente monetario –para el dueño de la radio- que hecho a propósito con un fin puntual enfocado en una visión o una forma de desarrollar la radio o pluralizar las voces.
Ante la falta de oportunidades y la situación económica actual, las crisis se convierten en oportunidades y “la necesidad agudiza el ingenio”, como menciona Eppel.

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