RECUERDO OLÍMPICO: EL DÍA QUE GEORGINA BARDACH FUE BRONCE EN ATENAS


Georgina Bardach, en una prueba con muchos vaivenes, se quedó con el tercer lugar del podio por detrás de Yana Klachkova y Kaitlin Sandero. “Fue la única vez que sentí que no podría haber nadado mejor”, reflexionó la cordobesa, a 16 años de la histórica medalla en los 400 metros combinados de Atenas 2004.

Por Agustín Vergari

La tragedia de Cromañón, en las últimas horas del 2004, dejó 194 muertos y más de 1400 heridos; diez meses antes, el presidente Néstor Kirchner había bajado el cuadro del dictador Jorge Rafael Videla y convirtió a la ex-ESMA en el Museo de la Memoria; Juan José Campanella estrenó “Luna de Avellaneda, un clásico del cine argentino; y Gastón Gaudio venció a Guillermo Coria, en un partido apasionante, en la final argentina de Roland Garros. Poco tiempo después de que Boca eliminara a River en su cancha por la Copa Libertadores, Georgina Bardach pasó a la historia al obtener la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Atenas en los 400 metros combinados.

“Con mi entrenador (Héctor ‘Bochi’ Sosa) nos propusimos sí o sí llegar a la final”, aseguró la oriunda de Córdoba a la distancia.  Aquel 14 de agosto fue largo. Cerca del mediodía, Bardach ganó su manga con un tiempo de 4:41.20 por delante de la alemana Nicole Hetzer y la coreana Yoo-Sun Nam, para clasificarse a la final. La argentina hizo el tercer mejor tiempo junto a la húngara Eva Risztov. Por su parte, las dos mejores de la prueba fueron Yana Klochkova (Ucrania) y Kaitlin Sandeno (Estados Unidos).

En los primeros 100 metros (estilo mariposa), la cordobesa peleó mano a mano con Sandeno por el tercer lugar, mientras que Klochkova y Risztov disputaron el primer lugar. El punto crítico de la prueba llegó en la segunda etapa: los 100 metros espalda. Bardach, en la especialidad que es menos fuerte, pasó de estar peleando el podio al sexto puesto, muy lejos de la zona de medallas.

No obstante, en la tercera parte de la competencia, estilo pecho, en el que la argentina es especialista, demostró toda su jerarquía. Achicó una gran distancia con las nadadoras que iban en cabeza: Riesztov perdió ritmo y en los primeros 50 metros cayó al tercer lugar; en tanto, Sandeno se puso cabeza a cabeza con Klochkova por la punta. Al finalizar esta etapa, la cordobesa se encontraba dentro del podio y solo debía mantener su ventaja con la húngara.

Georgina sabía que la pelea estaba con Riesztov por el tercer puesto. Tan solo debía mantener el ritmo para quedarse con la presea bronceada y cortar la racha de 68 años sin medallas para Argentina en la natación olímpica. La ucraniana y la estadounidense pelearon brazada a brazada para obtener el oro. Finalmente, Yana Klochkova se impuso con un tiempo de 4m34s83c. A 12 centésimas se quedó Kaitlin Sandeno con el segundo puesto y Bardach con un tiempo de 4m37s51c (que, a su vez, batió el record sudamericano) cerró el podio. “Cuando vi que gané una medalla se me cruzó todo por la cabeza. Es inexplicable”, dijo la cordobesa al terminar la competencia.

La nadadora pasó a la historia no solo por obtener la medalla de bronce. También cortó con una racha de 68 años sin preseas en esta disciplina (la última había sido de Jeanette Campbell en Berlín 1936) y, a su vez, se transformó en la primera deportista argentina en subirse al podio en el primer día olímpico.

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