SABRINA SCHVARTZBARD: “ES UN TEMA DE SALUD, NO DE SEGURIDAD”


El autocultivo de cannabis medicinal y su situación en la sociedad. Una entrevista con Sabrina Schvartzbard, representante de Mamá Cultiva, a poco de la primera Expo Cannabis Argentina en La Rural, en un marco de ilegalidad que contrasta con la aceptación social de la marihuana y en el que cada vez más gente, apremiada por su salud o la de un ser querido, recurre a la planta prohibida.

Por Jerónimo Palavidini

Sabrina llega a Eter y mira todos los cambios. Pasó un tiempo desde su egreso; años llenos de activismo y de vida. La remera de Mamá Cultiva se le estira sobre una panza de embarazada.

Ella no es cuidadora de nadie, aunque como todos, tiene personas cercanas con problemas de salud. Conoce el cambio que el cannabis puede traer a una vida así, y con ese impulso trabaja. Habla con admiración de las mamás de la ONG, personas que dedican su vida al cuidado de sus hijos y que además decidieron organizarse para buscarle un marco legal a lo que mejor les hizo: el autocultivo.

No es víctima o protagonista en una historia emotiva; es una persona que vio algo mal con la sociedad y decidió aportar para mejorarlo.

Mamá Cultiva es una ONG conformada por cuidadoras que ya cultivaban cannabis para darle un uso medicinal, y que decidieron organizarse en la búsqueda de un marco legal. Comenzó en Chile, y la necesidad inspiró luego la creación de Mamá Cultiva Argentina. Sabrina Schvartzbard trabaja con la ONG en rol de vocera.

—El concepto de Soberanía Sanitaria es uno que ustedes resaltan seguido. ¿Podrías explicar de qué se trata?

—La soberanía sanitaria tiene que ver con apropiarse un poco de la salud. Nosotras luchamos mucho por que las personas se empoderen con su salud, que puedan decidir sobre sus tratamientos, que elijan qué tipos de intervenciones quieren tener, y que el saber no sea vertical. Uno desde que es chico tiene la imagen del médico, de ir y que esa persona le explique qué tiene uno o qué le va a pasar. La realidad es que las personas somos todas diferentes y reaccionamos diferente a todo. Creemos que esa situación debería ser más horizontal, y uno debería ser dueño de lo que le pasa, de sus tratamientos y básicamente de su salud. El cannabis es una planta maravillosa; cuando crece la planta, crecés vos. Es imposible no hacer un crecimiento cuando decidís cultivar tu salud; te empezás a dar cuenta de que podés tomar ciertas decisiones vos mismo, te independizás.

Sabrina en la biblioteca de ETER. Explica el día a día de la ONG. Foto: Marcelo Obregón

—¿Cuáles son algunas condiciones con las que puede ayudar?

—Hay mucha sintomatología sin explorar, por las restricciones legales, pero vimos muy buenos resultados en personas en tratamientos de VIH, de cáncer, personas que tienen convulsiones, dolores. Más que de patologías, hablamos de síntomas, porque la patología pone una etiqueta que lleva a asumir que te tienen que pasar ciertas cosas.

—¿Y los efectos varían según la persona?

—La planta es personal. Vos y yo podemos tener la misma edad, mismo sexo, mismo diagnóstico, y la cepa que me hace bien a mí, a vos puede no hacerte el mismo efecto. Hay que descubrir cuál es para vos. Eso, en el camino, genera mucha solidaridad. Y también hay mucha gente que se frustra, porque estamos muy acostumbrados al sistema lineal de comprar una pastilla. Acá, siempre que se importó, se importó un aceite específico de una cepa específica. No es lo mismo para todos.

—¿O sea que no hay reemplazo para el autocultivo?

—No. Pero la idea es que el que no pueda o no quiera cultivar, también tenga acceso. La manera de saber que está bien hecho es hacerlo, o que lo haga alguien supervisado. Eso también implica un compromiso de la comunidad médica y científica; nos llega mucha gente diciendo: “Mi médico me dijo que pruebe con cannabis”. Y con esa información suelta, ¿qué hacés?

—Contame sobre las interacciones que tuvieron con el Ministerio de Salud, y el tema de la ley 27350.

—La ley es meramente de investigación. Cuando se pensó, incluía la creación de un registro público de cultivadores, pero al implementarla desapareció ese artículo, con lo cual para nosotros desaparece el espíritu de la ley. También prevé un consejo consultivo del que la ONG forma parte, pero se reunió una sola vez y nunca más. Y tampoco se invierte en investigación, o sea que la ley no se aplica. Que Salud vuelva a ser un ministerio es urgente; el cannabis tiene que ser un tema de salud, no de seguridad.

— Entonces, al cambiar el Gobierno, ¿mejoran las expectativas?

—Sí, tenemos expectativas y esperanzas. Esperemos que el nuevo gobierno esté más abierto, creemos que sí.

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