Tati Español: “Nuestra sexualidad está muy marcada por la culpa y la vergüenza”

La escritora reflexionó sobre las problemáticas que atraviesa el placer de las personas con vulva en la sociedad. Además, sobre su recorrido, el peso de los mandatos y el lugar del feminismo.


Aunque para muchos la sexualidad es un tema tabú, Tati Español (35) siempre la consideró su idioma. Unos años atrás no se imaginaba que hoy se autodefiniría divulgadora. A partir de su interés, investigó y reunió la información que comparte desde 2018 en el taller “Todo sobre tu vulva”. Tras la experiencia de más de 200 seminarios realizados, publicó en septiembre su primer libro homónimo con “apuntes sobre el placer”, publicado por Editorial Planeta. 

¿Con qué te encontraste en la búsqueda de la información que compartís en los talleres?

Fue muy frustrante intentar ir por lugares con sustento feminista y disidente. Todos eran estudios hechos por varones… con eso estábamos afirmando cosas de la sexualidad. El libro de la sexóloga en contra de patologizar el deseo sexual femenino no se editaba más, no estaba traducido al castellano o salía 10 veces más que cualquier otro.

¿Por qué crees que pasa eso? 

La falta de acceso a la información es la que genera los traumas, la baja autoestima, las problemáticas en la sexualidad que después son patologizadas. Cuando eso sucede termina habiendo un rédito económico para las grandes empresas y para el capitalismo mismo.

¿Cómo reaccionaban quienes iban al taller?

Me acuerdo de ver a pibas llorando viendo fotos de otras conchas y diciendo cosas como “yo no soy rara”, “no estoy fallada ni rota”, “toda la vida pensé que era sólo yo”. Nuestra sexualidad está muy marcada por la culpa y la vergüenza, el miedo a la anormalidad constante. Mucho machismo naturalizado, incluso en los vínculos lésbicos donde es más difícil de identificar porque no hay un varón. 

¿Cuáles creés que son las problemáticas más frecuentes en relación a la sexualidad? 

El abuso y la violencia sexual, absolutamente naturalizados y minimizados en los vínculos de pareja. De pronto, de 30 pibas son 25 contando un abuso y cinco cayendo en el momento. Y nunca es “a mí me violaron”, es “alguien se portó mal conmigo”. Lo procesamos como podemos. La violación y el abuso, desde el más sencillo hasta el más complejo, atraviesan toda nuestra sexualidad, nuestra autoestima y nuestro cuerpo. 

¿Cómo crees que fue cambiando el tratamiento de estos temas desde la visibilización que tuvo el movimiento feminista en los últimos años?

Creo que la lucha feminista es de avances y retrocesos, y estamos en un momento complicado. Si bien muches nos hemos ido liberando en bastantes cosas, hay un montón de violencias hacia nuestros cuerpos que se están naturalizando más. 

¿Cómo cuáles? 

Se van renovando. Ahora no tenés que ser la mujer abnegada que se casa y tiene un hijo y un perro, pero tenés que ser la buena feminista; la persona políticamente correcta con deseo sexual y ganas de masturbarse; obtener 25 orgasmos; squirtear, usar muchos juguetes distintos. Todo se termina volviendo mandato.

¿Qué crees que debería cambiar en la forma de enseñar sobre sexualidad a las próximas generaciones?

La responsabilidad está en les que somos adultes hoy, en tratar de educar a les niñes en materia de placer. Hablarles de hacer cualquier actividad que les guste sin tanta moral y juzgamiento. Pero que nos hagan sentir que desde lo individual podemos cambiar tanto es complejo, requerimos de un cambio social.