TRAVESTICIDIO Y DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO


Una vez más las calles de la ciudad de Buenos Aires se vieron inundadas por la consigna “Ni una menos” y “Vivas nos queremos” aunque el marco de los reclamos fue mucho más amplio.

Por David Radosta (@RadostaDavid y Noelia Díaz (@noelidiaz)

Este año volvieron a plegarse colectivos como el de la lucha por los derechos de las mujeres trans y aparecieron nuevos actores, como la agrupación de mujeres afro descendientes en Argentina. Además, se volvió a reclamar por la legalización del aborto, una problemática que no logra instalarse en la agenda pública.

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En la Argentina se producen 500 mil abortos por año y una mujer muere cada dos días a causa de esto. La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito se hizo presente en la marcha de ayer y fue una de las primeras columnas en ingresar a Plaza de Mayo con su bandera “Ni una sola mujer muerta por aborto clandestino”.

Desde el colectivo aseguraron que sin aborto legal no hay ni una menos y que la negación hacia esta problemática es una acto de violencia hacia las mujeres. Además, hicieron énfasis en los reclamos al Poder Judicial por condenar y criminalizar a las mujeres por abortar, al Poder Ejecutivo y ministros de Salud y Educación por no aplicar ni exigir que se cumplan las normas vigentes, y sobre todo a los legisladores que no debaten ni sancionan la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Por otra parte, las organizaciones de izquierda se hicieron eco de esta consigna y pidieron la libertad de Belén, la joven que fue condenada en Tucumán a ocho años de prisión por “homicidio doblemente agravado por el vínculo y alevosía” luego de sufrir un aborto espontáneo. Vilma Ripoll, dirigente del MST, aseguró: “En la discusión sobre el aborto estamos peor, tenemos un sistema de salud y un Poder Judicial que criminaliza a las mujeres de la forma más retrógrada”. Además, dijo: “No solo es una cuestión política y social también tiene que ver con cuestiones teológicas y la designación de Bergoglio como Papa no ayuda para nada”.

La Asociación Internacional de Lesbianas, Gays y Bisexuales, el Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (MAL) y agrupaciones como el colectivo Lohana Berkins también estuvieron en la marcha e hicieron escuchar sus reclamos. “El tres de junio pasado nuestras compañeras Lohana Berkins y Diana Sacayán estuvieron en la plaza con nosotros. Hoy están ausentes y sin justicia para ellas, no hay ni una menos”, dijo Paula del colectivo Degenerando Buenos Aires.

Amancay Diana Sacayán fue asesinada en octubre del año pasado y forma parte de la larga lista de travesticidios que se cometen día a día. Según la Comunidad Trans sus muertes no conmocionan ni generan un debate real sobre las condiciones de vida en las que viven.

“Nuestro ni una menos es una denuncia a Macri, Bullrich, Tuñez y todos aquellos funcionarios que en nombre de la seguridad nos llenan de policías”, gritó desde el megáfono una mujer bajo la bandera del colectivo Lohana Berkins. La Comunidad Trans aseguró que sufre día a día el hostigamiento policial y denunció que son ellos las que las “violentan, roban, abusan, torturan y matan”.

Las banderas en alto tenían inscripciones como “Ni una menos es también ni un macrista más y ni un policía más” y “Sin travas no hay ni una menos”. Además, pidieron que se terminen con los travesticidios y de poner en tela de juicio el hecho de si es o no un femicidio cuando implica los mismos mecanismos machistas que en el caso de las mujeres.

Según un informe de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA) se produjeron 1509 travesticidios a nivel mundial entre 2008 y 2014. El 80 % de estas muertes se produjeron en América Latina.

Por otra parte, reclamaron que se implemente la Ley 14.783 de Cupo Laboral Trans, sancionada en septiembre de 2015 en la provincia de Buenos Aires, la cual indica que el 1 % del personal provincial estatal debe pertenecer al Colectivo Trans. Además de exigir la obligatoriedad sindical para incorporar delegados sindicales porque la negación de estos derechos y de las condiciones de vida genera que sigan condenadas a la prostitución o la muerte como consecuencia de la violencia machista.

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