UN ERROR Y UN ACTO DE MAGIA


Con un golazo de tiro libre sobre el final, Toni Kroos, que se había equivocado en el tanto de Suecia, le dio el triunfo por 2-1 y una cuota de vida a Alemania en la Copa del Mundo de Rusia.

Por Federico Marín

Toni Kroos acomodó la pelota en el borde lateral del área grande. Dio un pase suave a su compañero Marco Reus, que se la frenó para que ejecute el derechazo que desató la euforia del público alemán en Sochi. Dueño de cada pelota parada en el conjunto europeo, el mediocampista le regaló al vigente campeón la independencia de otros resultados para clasificar a la siguiente ronda y le ahorró lo que hubiera sido una semana llena de especulaciones para un equipo que no está acostumbrado a usar la calculadora en mundiales.

Kroos, de 28 años, deleita a los fanáticos del fútbol con su puntería tan milimétrica como elegante a la hora de los pases. Hayan sido en corta o larga distancia, el volante depositó en los pies de sus compañeros el 90 % de los pases que ensayó en la última temporada en Real Madrid. A su vez, en la última Champions League, de la que se adueñó el conjunto de la capital española, el promedio fue aún mayor: 93% en 813 pases. Pero la confianza de los números le jugaron una mala pasada al alemán en el primer tiempo del duelo ante Suecia. Una salida en falso suya desde el fondo desembocó en un rápido contragolpe que terminó en el gol del delantero Ola Toivonen.

Tras esa falla, lejos de caerse anímicamente, Kroos resurgió y volvió a ser la brújula de Alemania. En el complemento, inició la jugada del gol de Marco Reus, el del empate, con un pase preciso desde mitad de cancha para Timo Werner, que lanzó el centro-asistencia. En el epílogo, el mediocampista, que ya sabe lo que es levantar una Copa del Mundo, depositó todo el peso del poderío alemán en ese remate, en ese conejo que sacó de la galera, que desdibujó las sonrisas suecas (y mexicanas) y que le devolvió el temple al último campeón.

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