UNA IGLESIA PARA LA GENTE QUE NO VA A LA IGLESIA


De forma descontracturada y apuntando a un público joven, Saddleback Church se impone como una iglesia moderna, alejada de la solemnidad y enfocada en aquellos que no articulan la vida cotidiana con una religiosa.

Por Sofía Selasco (@sofi_selasco)


Faltan diez minutos para que empiece el servicio de las 18 horas y, si bien es domingo, en el hall de entrada de Saddleback Church hay tal movimiento de personas que parece que están regalando algo. Y es que los encuentros a cargo del pastor Sebastián Ojeda congregan a muchos fieles que semana a semana esperan recibir el mensaje de su salvador Jesús.

En 2013 y con sólo 12 personas, Saddleback Church, la “igle”, como le llaman sus atendientes, abrió sus puertas en el barrio de Congreso, en el SUM de un hotel. Siguiendo los lineamientos del pastor Rick Warren, su fundador norteamericano, esta iglesia protestante de la rama bautista abrió sedes en Alemania, China, Filipinas y Argentina, convirtiéndose así en la primera de Latinoamérica. Éstas se suman a las 13 iglesias ya abiertas en Estados Unidos. En 6 años de funciones en nuestro país ha cosechado poco más de mil fieles, de los cuales 800 se presentan sin falta todas las semanas. Contabiliza también más de 250 bautismos realizados.

Los pastores Warren y Sebastián

“¿Querés café? Es gratis por ahora, uno nunca sabe, viste”, dice entre risas Rubén Altamirano, otro pastor que trabaja junto a Sebastián y que en la puerta saluda a los que ingresan. En la esquina del pequeño hall, un grupo de personas se prepara un café y come unas galletitas. De fondo se oyen los arreglos musicales de la banda que en instantes saldrá a escena al ritmo de “El Gozo de Dios es Mi Fuerza”, canción que parece ser conocida por todos los presentes.

Un análisis demográfico los llevó a tomar la decisión de mudarse a su actual ubicación palermitana, en la esquina de Cabrera y Salguero. Según pudieron ver, Palermo es uno de los barrios de la capital más elegidos para estudiar, trabajar y vivir, tanto por argentinos como por extranjeros. A esto se le suma que la comuna 14, a diferencia de otras, cuenta con la menor cantidad de iglesias protestantes per cápita.

«A mí me cambió la vida, este lugar acepta a todo tipo de gente»

“Si querés te sumas, si no, no. No te sientas presionada”, le dice uno de los voluntarios a una chica que se acerca a la iglesia por primera vez. No son pocos los transeúntes que pasan por la puerta del edificio de cemento gris y miran a la banda que canta acaloradamente sobre el escenario. La informalidad que puede apreciarse en el ambiente no es azarosa. “Nosotros planeamos ser así. Tomamos un montón de decisiones para bajarle la guardia a la gente”, comenta Seba, como todos lo apodan, en la oficina que lleva su nombre escrito con fibra en la puerta. Ser “una iglesia para la gente que no va a la iglesia” los aleja de la solemnidad y es algo que puede apreciarse en el look casual del pastor de 46 años. Para él, el mejor piropo es que le digan que no se parece a un pastor porque significa que está siendo auténtico.

“A mí me cambió la vida, este lugar acepta a todo tipo de gente”, dice una joven en la entrada del salón principal. Constituirse como lugar de segundas oportunidades es una de las cosas que más atrae del lugar. No importa el pasado, sólo importa querer conocer a Dios.

El libro “Una Iglesia con propósito”, del pastor Warren, escrito en 2002 y con más de 30 millones de copias vendidas, postula el rol que una iglesia tiene que tener para aggionarse a la coyuntura del momento y mutar conforme lo haga la sociedad. Sebastián y sus superiores tienen ésto muy en claro y por eso optaron por la tecnología, las redes sociales y las comunicaciones claras como forma de acercarse al público millennial. El objetivo es claro: alcanzar con el evangelio a las nuevas generaciones para que ellas puedan aplicarlo en sus vidas de forma práctica.

Pastor Sebastián Ojeda

Una app de Saddleback en el celular, tablets para los encuentros de los más chicos, una pantalla casi de cine en el salón principal, el uso de música electro pop en los encuentros y cuentas en Facebook e Instagram con más de 13 mil seguidores, han hecho de esta “igle” un lugar de confort para aquellos que no lograban articular su vida cotidiana con una religiosa.

“Una vez que entras no te querés ir más. Yo encontré acá la oportunidad de explotar mi amor por la gente”, comenta Romina Villalba, una de las voluntarias que se acercó ni bien supo que Saddleback desembarcaba en Buenos Aires. Por su parte Florencia Aline, una fiel que eligió este proyecto hace ya 2 años, explica que concurrir a un lugar como Saddleback “es saber que podés estar roto o muy feliz y que vas a poder contar con una familia espiritual que te acompañe en cada etapa en la que te encuentres”.

«Una vez que entras no te querés ir más. Yo encontré acá la oportunidad de explotar mi amor por la gente»

Esta sede se sustenta principalmente de los aportes que llegan desde la iglesia madre en California. Entre los gastos principales están, el alquiler del edificio, los salarios de seis empleados, mantenimiento y limpieza. El resto de los ingresos provienen de los aportes voluntarios de los fieles –el famoso diezmo- que, si bien en la teoría representa el 10 por ciento de los ingresos de una persona, en la práctica se traducen en lo que cada uno quiera aportar. “Si Dios hizo los planetas no necesita de mi 10 por ciento para pagarse sus cosas, es un principio de fidelidad”, explica Sebastián, que asegura que en las reuniones casi no se habla del tema. Sin embargo, la iglesia no es ajena a la crisis económica y el pastor admite que las finanzas de Saddleback son consecuentes con las del país y de las familias, por lo que cada fiel aporta lo que le permite el bolsillo.

Saddleback, en sintonía con el accionar del protestantismo en el mundo, consigue relevancia entre los fieles porque se anima a ensayar respuestas modernas a las necesidades de las personas y también a reconocer cuando no las tiene. Este carácter auténtico es lo que la hizo depositaria de la confianza de muchos.

Dejá tu comentario


Tu e-mail no será publicado.