Yas Nizetich: el poder de ataque de Las Panteras

La receptora-punta, referente del vóley argentino que está haciendo historia en el Mundial, conversó con Eter Digital. “Amo estar con la Selección”, aseguró.


Es una de las leyendas del vóley cordobés y nacional. Comenzó su carrera a los 12 años y desde ese momento, jamás dejó de pegarle a la pelota. Yamila Nizetich, contó cómo fueron sus inicios, habló del Mundial y de sus mayores sueños deportivos. Justamente en el torneo que está se disputando en Polonia y Países Bajos, nuestra Selección pasó a la segunda fase, algo inédito en la historia.

– Yas, ¿cómo fue la elección del vóley sobre el patín en tu infancia?

– Mi papá tenía la concesión de la cantina del club Banco Nación y yo comencé haciendo patín artístico. Estaba federada y competía. El entrenador de vóley me vio con buena altura y me invitó a jugar. Desde un principio me gustó porque era en equipo, en cambio el patín es individual. En el momento en que vi un equipo donde tenemos un objetivo en común, trabajamos una por la otra, me enamoré.

– Te convertiste en profesional a los 17 años, en plena adolescencia. ¿Cómo lo transitaste?

– Era lo que yo quería, un sueño de muy pequeña. La idea era terminar la escuela e ir a juagar a Europa. Antes de egresar de la secundaria me llegó la propuesta de ir a jugar a España. Mi viejo me dijo: “Terminá de estudiar y después hacé lo que quieras”. Y así sucedió, fui a jugar al Mallorca. No fue fácil porque fue un cambio muy grande, pero estuve acompañada por dos jugadoras del equipo que vivían en el mismo departamento. De a poco me fui adaptando, pese a haber tenido una pequeña experiencia cuando en Argentina jugué la Liga Nacional. Hacía un tiempo que me había ido de casa, pero Europa es otra cosa…

– ¿En tu familia alguien más practicó deporte de alto rendimiento?

– No, nadie en mi familia. Aunque de todos modos siempre me apoyaron a prepararme como atleta. Esto significa: dieta de comida, horarios, cuidados…

– ¿Quién te acompañó en tu primera experiencia en el exterior?

– Nadie. Únicamente conocía a mi manager que era argentino, pero no vivía en la misma ciudad y hacía un tiempo que trabajaba en España. Pero él era el más cercano en esos tiempos.

– ¿Cómo es representar a la Selección Nacional para vos? ¿Qué significa?

– Hace 18 años que lo hago. Para mí la celeste y blanca es todo. Es un amor incondicional, aunque las condiciones no sean las más favorables, a veces tenés que dejar buenos ingresos, vacaciones, tiempo con la familia. Eso para mí no es impedimento. Amo estar con la selección.

Su recorrido a nivel clubes es: Banco Nación de Córdoba, Olímpico Freyre de Córdoba, Ícaro Palma (España), SF Paris Saint Cloud (Francia), Rote Raben Vilsbiburg (Alemania), Stella Étoile Sportive Calais (Francia), Beşiktaş, Nilüfer Belediyespor y Seramiksan SK (los 3 de Turquía), Volley Pesaro, Igor Gorgonzola Novara y Cuneo Granda Volley (los 3 de Italia), Béziers Angels Volley (Francia), Trentino Rosa Volley (Italia) y Athlitikí Énosis Konstantinoupóleos (Grecia).

– Dentro de los momentos importantes de tu carrera, está el haber conseguido la Champions con tu equipo. Contanos sobre eso.

– Sin duda, haber ganado la Champions fue uno de los momentos más impresionantes de mi carrera. En lo profesional y a nivel clubes es lo más importante a lo que una jugadora puede aspirar. En lo personal, todo lo que tiene que ver con la celeste y blanca es lo más significativo. Además, con ese equipo italiano disputé la final de la Copa Italia y la final de la Liga ese mismo año y fue hermoso.

– ¿Qué diferencia nos podés marcar entre disputar los Juegos Olímpicos y el Mundial?

– Lo fundamental es el marco. En un Juego Olímpico están todas las disciplinas, todos los deportistas, el desfile, la villa olímpica, los famosos y la convivencia. Todo eso es algo inigualable. En cambio, el mundial es solamente tu deporte y puede durar solamente lo que avances en la competencia.

– ¿Qué le decís a tus compañeras más jóvenes de la Selección?

– Primero, trato de acompañarlas porque me veo reflejada en ellas. A su edad las cosas que están viviendo son muy fuertes: disputar el juego olímpico de Tokio, ahora el Mundial… Las aliento a que perseveren y que le pongan pasión y amor.

– ¿Por qué les dicen Las Panteras?

– Recuerdo que hablábamos entre nosotras que otros seleccionados nacionales eran reconocidos con apodos: Los Pumas y Las Leonas, por ejemplo. En ese momento se armó un debate y no sé a quien se le ocurrió, pero de allí salió el nombre de Las Panteras.

– En el Mundial ya hicieron historia y siguen. ¿Qué esperás de la participación argentina?

– Tenemos muchas expectativas. Se trabajó fuerte, con bastante roce internacional. Estamos bien y el grupo está muy unido. Es joven, con ganas de aprender y de seguir haciendo historia. Aspirábamos a pasar de ronda en un grupo difícil (junto a Brasil, China, Japón, Colombia y Republica Checa). Los cuatro mejores de cada grupo pasan a los cuartos de final y estar en ese lugar ya es un privilegio para nosotras.

– ¿Considerás que el año 2016 fue bisagra para el vóley femenino?

– Fue clave. Nos dimos cuenta que podíamos competir con las grandes potencias. Al lograr la clasificación hacia los Juegos se nos abrieron muchas oportunidades. Es algo que me llena de orgullo. Recuerdo que, faltando un punto en Bariloche, ya nos sentíamos clasificadas y me encontraba llorando en la cancha.

– ¿Qué mensaje les darías a los deportistas que se inician en el deporte?

– Que trabajen, que persigan sus sueños, que con dedicación y esfuerzo todo se logra. Eso es lo que me llevó a mi a competir en el exterior por 18 años. Que pongan amor, pasión y entusiasmo en cada partido como si fuera el primero.

El plantel de Hernán Ferraro está integrado por: Armadoras: Victoria Mayer y Sabrina Germanier; opuestas: Erika Mercado y Bianca Cugno; centrales: Emilce “Mimi” Sosa, Bianca Farriol, Candelaria Herrera y Brenda Graff; puntas-receptoras: Yamila Nizetich, Daniela Bulaich, Candela Salinas y Lucía Verdier; líberos: Tatiana Rizzo y Agostina Pelozo.