ADIÓS, ERNESTO


Cuando uno charlaba con vos siempre se encontraba con un verdadero amigo. De esos valiosos que saben escuchar, pero también aconsejar. Uno sentía que cada palabra que decías era con afecto y que cada cosa te interesaba como si fuese tuya. 

La pasión que le ponías a esas conversaciones con amigos era la misma con la cual transmitías amor al hablar de tu familia y cuando escribías una nota, o dabas una clase. A tus dos profesiones las tratabas de esa manera.

Era frecuente encontrarte informando por tus redes sociales, al mismo tiempo en que pensabas en tu próxima nota, chequeabas una fuente de una investigación que estabas haciendo, y armabas la lista de librerías under que ibas a recorrer en Las Vegas para conseguir esos ejemplares imposibles de encontrar.

Las mismas ganas y alegría demostrabas cuando se acercaba el evento que ibas a llevar a cubrir a tus estudiantes, y las demás actividades que habías organizado para ellos. Era tan así que, tal vez, la última charla que tuviste con un alumno fue hace unas pocas horas, cuando te cruzaste con uno a punto de recibirse. Pero un poco desmotivado con el futuro ejercicio de la profesión.

Con tus palabras supiste motivarlo y para él fue muy importante,  al punto de que cuando tenga el diploma en sus manos, o consiga su primer trabajo, siempre se acordará de vos. Le transmitiste la pasión con la que tratabas a tu familia, a tus amigos y a tus dos vocaciones.

Esa pasión que todos vamos a extrañar y que al mismo tiempo te agradecemos, porque supiste generar ese sentimiento tan lindo en cada uno de nosotros. 

Germán Riesco – Director de Periodismo Deportivo — ETER
Lucas Varín – Coordinador de Periodismo Deportivo — ETER

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