ANDRÉS ZERNERI: EL ESCULTOR DETRÁS DE LOS MONUMENTOS A PRÓCERES NACIONALES


Buenos aires pelea mano a mano con Barcelona por ser la ciudad con más esculturas del mundo. Andrés Zerneri, artista independiente desde sus inicios, confiesa sin pelos en la lengua: “Siempre soñé con triunfar a lo grande”. Lleva construido la escultura de cobre más grande en nuestro país de Ernesto “Che” Guevara, y trabaja actualmente ad honorem en un taller la ex ESMA, donde recientemente finalizó el monumento a Juana Azurduy encargado por el mismísimo Evo Morales. Además, está cerca de recolectar las 10 toneladas de cobre necesarias que le permitirán esculpir la obra más alta en nuestro país con este material: el Monumento a la Mujer originaria.
Por Bryan Framty

tumblr_noadilYDt71rf9hn3o2_1280 (www.eterdigital.com.ar)

Andrés Zerneri, artista autodidacta, viajó varias veces a Alemania a exhibir cuadros. Dependiendo de su suerte, lograba venderlos o no. Pero lo que más lo sorprendió de su estadía allí es ver como los campos de concentración se mantienen intactos. Afirma: “Acá se respeta el pasado, se sabe que la ex ESMA es un lugar donde desaparecieron 5000 personas, pero se reconstruye desde este mismo espacio con vida, exposiciones y recitales”.
Co­fundador, junto a Osvaldo Bayer, de la asociación civil ​sin fines de lucro Movimiento Memoria y Organización, tienen ​como propósito la protección y divulgación de los Derechos Humanos, pero desde hace cinco años han puesto el foco en la construcción del Monumento a la Mujer Originaria (MMO), una obra colectiva de la cual participan cerca de 40 mil personas, en homenaje a los pueblos originarios de Argentina y Latinoamérica.
El monumento se encuentra en la parte final de la recolección del cobre. Tardaron cinco años en llegar a esta etapa. Confiesa no haber previsto demorar tanto, pero a su vez está satisfecho porque el mensaje que querían transmitir no solo se resumía en honrar a la mujer indígena con la escultura, sino a divulgar que somos un país con más de 30 naciones en el que se hablan veinte idiomas además del español, y sobre todo derribar el mito de que “los argentinos venimos de los barcos”. Según un estudio que realizó el genetista Daniel Corach para la Universidad de Buenos Aires, el 60% de los argentinos tiene al menos un vínculo genético con algún grupo originario.
Respecto al gobierno y la figura de la Presidenta, comprende la difícil situación de estar al frente y luchar contra grandes corporaciones privadas, pese a que no comparte todas sus decisiones. Pero lo que sí resalta no comprender es el arte financiado: “Hay que ver si la ‘militancia financiada’ sigue apoyando estos ideales después de que finalice este gobierno. Antes se militaba por convicción, hoy no todos, pero muchos jóvenes apoyan proyectos con dinero de por medio”, denuncia Zerneri.
Trabajó de lunes a viernes, sábados de por medio y casi todos los feriados para poder terminar la escultura de Juana Azurduy. Realizó todo con la ayuda de 15 escultores rotativos, personas a cargo de la fundición y otros del ensamblaje de las piezas. Hay que recordar el monumento tiene un tamaño de 9 metros, uno menos que el previsto para el MMO. Él y todos los que trabajaron en este proyecto lo hacen ad honorem. “Yo creo es la forma más legítima que encuentro para hacer una obra así, se trata del espacio público. Nunca en mi vida pedí un subsidio y no lo voy a hacer”.

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Tiene una ONG que ayuda a otras en la parte comunicacional, de logística y divulgación, sobre todo en las causas medioambientales. Conoce bastante de comunicación y para los videos de promoción que se utilizaron en la donación de llaves eligió a famosos como Ricardo Darín, Sergio Goycoechea, Julieta Diaz, Mike Amigorena e Ingrid Grudke, entre otros. Él mismo confiesa, haberles pedido ayuda a ellos y no a otros conocidos porque quería divulgar el proyecto a sectores que no le dan importancia a causas populares como esta.
Tiene bocetos de Tupac Amaru, San Martín y Javier Martí, pero quiere que la próxima escultura sea de Manuel Belgrano y donarla a Bolivia. Sin embargo, planea hacerlo fuera del taller de la ex ESMA y agradece que el Gobierno Nacional y de la Ciudad de Buenos Aires le hayan cedido todo este tiempo ese lugar, pero las condiciones en que se lo entregaron —sostiene— no son las mejores. “Tuvimos que hacer nosotros las instalaciones eléctricas, los baños y encargarnos del traslado de las piezas. Pese a nuestros esfuerzos, cada mañana que venimos a trabajar nos encontramos con ratas en el taller”.
El proyecto del MMO es toda una expresión política y social, dar la llave es un voto de confianza, de adhesión. Por eso que este año Zerneri viajó por cada centro de recolección que había en el país para tomar contacto con quienes hicieron las donaciones y ayudaron a “cranear” este proyecto. Además, realizó tres talleres con mujeres y hombres de pueblos indígenas para que le den una aproximación más cercana a como sería el rostro y cuerpo de la mujer originaria más representativa de sus tierras. Tiene planificado confiscar tres bocetos finales y que todos los que fueron partícipes del proyecto elijan democráticamente el definitivo.
El Estado históricamente hizo esculturas de bronce rindiendo homenaje a sí mismo y no al pueblo. Se utilizaban con propósitos políticos. Durante la década infame, el vicepresidente Julio Argentino Roca (hijo), encargó construir en la plaza central de Bariloche una escultura de su padre, el ex Presidente Julio Argentino Roca. Junto a esta construyó otra en la ciudad de Buenos Aires, a 90 metros de la Plaza de Mayo. El MMO busca reemplazar esta última y reubicarla en algún museo, no destruirla. De todos los monumentos construidos en el país, el de Roca es el que más ataques de vandalismo sufrió en los últimos años.
“Nosotros entendemos que este bronce es solidario, la gente va haciendo una reinvención del material; es simbólico, es un bronce cálido, no frío, fruto de las donaciones de muchas personas aportando viejas llaves o cerraduras que se van a ver reflejadas en la escultura. Está siendo hecha por el pueblo, no por el Estado”­, aclara Zerneri. Y remarca­: “La idea no es vengarse ni negar el pasado, sino construir un presente honrando a quienes sí lucharon por este país. La parte legal se verá una vez terminado el proyecto. Queremos donarlo a la Ciudad y que ahí se genere un debate hacia donde debería estar Julio Argentino Roca.”
Respecto a trabajar en la ex ESMA, cuenta que no llega a estar en un estado melancólico, pero sí varias veces le resulta frío y complejo no pensar que fue un lugar de aniquilamiento de personas. Aunque le parece más importante que todos sepan que los pueblos originarios también fueron víctimas del terrorismo de estado. Así como los 30 mil desaparecidos, la campaña del desierto fue nefasta para estos pueblos: sufrieron el robo de bebés, el desmembramiento de sus familias, el exilio y el trabajo esclavo. Hay toda una coincidencia trágica en nuestra historia, la de los desaparecidos con los pueblos originarios. Espera que la gente entienda que esta escultura también es un homenaje a los Derechos Humanos y uqe no alcanza con descolgar cuadros: hace falta tomar cartas en el asunto y recibir los reclamos de la comunidad qom, entre tantos otros.
Explica que le gustaría ver a más colegas haciendo cosas similares, discutir con ellos sobre política y acerca de la posibilidad de trabajar con este tipo de obras. “Cada uno tiene códigos distintos, algunos les da lo mismo si les pagan por hacer una escultura de Hitler o de Mandela. Me gustaría estar rodeado de un ámbito donde el arte refleje más la lucha social y que la gente encuentre ahí un terreno de expresión en obras de este estilo”, concluye Zerneri, que en lo poco de su tiempo libre se dedica a pintar cuadros y preparar exposiciones a la calle sobre Carranza y Cabrera, en la Ciudad de Buenos Aires.

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