APOSTAR A LO DIVERSO


Molino de Viento y Bajo el Arcoíris son dos iniciativas que buscan abordar el tema de la diversidad sexual pensando en los más chicos ¿Cómo funcionan las editoriales infantiles de la temática LGTB en el país? ¿Cuáles son sus objetivos y prioridades?

Por Pablo Duer (@pabloduer) y Nicolás Gómez Ivaldi (@naranchelo)

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“Cuando vos a la gente le hablás de familia, independientemente de cómo esté conformada, hay una especie de respeto que hace que no se metan”, reflexiona Darío Fernández, editor de Molinos de Viento, la única editorial LGTB de Argentina en formato papel dedicada al sector infantil. Junto con su marido, Hernán Klein, Fernández fundó este sello con el fin de publicar y vender los libros que escribió e ilustró mientras intentaban ser padres por medio de la subrogación de vientre, técnica de concepción por la que una mujer cede su útero para la gestación de un hijo para otra familia.
Hoy, ya con un bebé pequeño, Fernández y Klein conforman una de las muchas familias homoparentales del país que en los próximos años comenzarán a poblar las reuniones de padres en los colegios, instalando la diversidad sexual como tema de conversación. Y es allí donde los cuentos infantiles que hablan de las familias diversas cobran relevancia.
Los libros de Molinos de Viento tienen un alcance bien definido: familias homoparentales, psicólogos y docentes. Sus lectores se pueden encontrar tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en el interior del país, Latinoamérica y España. Recientemente, la editorial tuvo su espacio en la 41° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y, cuenta su editor, el éxito fue tal que debió reponer ejemplares mucho antes de lo esperado.
Los tres títulos que tienen publicados son “¿Cómo llegue a este mundo?”, que explica, a modo de cuento y con ilustraciones, el proceso de subrogación a los chicos que nacieron de esta manera; “Anita y sus dos mamás”, que cuenta la historia de una niña de seis años, su mamá Eva y su mamá Mimi, que está embarazada; y por último, “Hay muchas cosas que están bien”, que busca derribar prejuicios, enseñar que todos somos diferentes y resaltar lo bueno que hay en lo distinto.
La originalidad e innovación de este tipo de iniciativas vinieron a llenar el vacío de una demanda que no encontraba oferta. Sobre todo en el ámbito docente, donde no sólo es necesaria la formación de los alumnos, sino también de sus profesores. Todo vacío representa, también, un nicho, un área inexplorada que en este caso excede las letras y pasa al plano de los números. “No te digo que camina sola, pero nos va bien”, confiesa Fernández aunque aclara que además reciben muchos apoyos. A los tres libros que ya tienen en el mercado, pronto se sumarán dos más y cuentan con propuestas de algunas ONG que subvencionarían varios títulos más.
Para Sofía Olguín, fundadora de Bajo el Arcoíris, editorial digital LGTB dedicada también al sector infanto-juvenil, el fin de lucro va en contra de los objetivos con que la fundó. Piensa, incluso, que todos los contenidos de la temática deberían ser gratuitos. “Entiendo que otras editoriales tengan la intención de hacer dinero con eso porque es su trabajo. Pero, bueno, alguien lo tenía que hacer gratuito y nosotros lo hicimos. Mientras más gente lo descargue y comparta, mejor”, expresa y recuerda el caso de una búlgara que tradujo uno de los cuentos y una docente uruguaya que, a partir de otro, armó un video para compartir con sus alumnos.
Bajo el Arcoíris está pensada como una forma de militancia que prioriza la difusión. Sus libros se pueden descargar en PDF gratis desde su página (bajoelarcoiris-editorial.blogspot.com.ar). Uno de los más conocidos es “La familia de Martín”, escrito por Olguín bajo el seudónimo Nimphie Knox, que relata como dos perros machos adoptan a un gatito. O bien “Bron y el dragón”, también de Olguín, que es un cuento infantil en verso, de temática transexual.
Hoy, cuatro años después, ya cuenta con 20 colaboradores entre autores e ilustradores. Sin embargo, que la retribución se limite a la satisfacción de recibir el comentario de un lector, trae sus inconvenientes. Para Olguín, por ejemplo, ya es habitual tener que esperar colaboraciones pautadas que nunca llegan. “Es mucho el tiempo que demanda un libro, lo único que se pide es compromiso”, explica. El grado de militancia es tal que se rehusó a cobrarle los derechos de difusión a Paka Paka, que va a usar sus cuentos para un programa infantil el próximo año.
La industria editorial, sobre todo en el caso de los proyectos independientes, necesita del apoyo de subsidios por parte del Estado o de otras organizaciones. Molinos de Viento estuvo preseleccionada el año pasado dentro del programa de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP), que abastece de libros a las bibliotecas populares. Además, la Dirección de Convivencia en la Diversidad del gobierno porteño utiliza sus libros en talleres de escuelas primarias. Bajo el Arcoiris, más de una vez, buscó difusión dentro de las distintas organizaciones LGTB. “No nos dieron bola, están más ocupados en otras cosas”, cuenta Olguín y recuerda la ocasión en la que les ofrecieron poner un stand pago en la Marcha del Orgullo Gay del 2013. “Me pareció desubicado, somos una editorial sin fines de lucro”, sentencia.
A Darío lo sorprendió la gran demanda del ámbito docente; Sofía se lamenta porque su público no sale de familias homoparentales o atravesadas por el tema. Ambos coinciden: no sobran los lectores de familias tradicionales. “La familia tipo siente que no tiene obligación de leerlo, es raro que les surja espontáneamente”, afirma Olguín. Carola Caride, fundadora de la Librería de Mujeres, lo confirma: “Ni docentes ni familias heterosexuales, todas homosexuales”.
Más allá del público, lo importante es que cada vez más gente pueda acceder a distintas ideas de familia. Darío Fernández y Sofía Olguín son los únicos que se animaron, desde enfoques distintos, a contar algo diferente. Lo que siempre implica un riesgo: “Como todo negocio editorial, no es fácil, es una apuesta”, determina Fernández.

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