Ayelén Pujol: la gran historiadora del fútbol femenino de nuestro país

La autora de “¡Qué jugadora!” y “Barriletas Cósmicas” le contó a ETER digital cómo fueron sus pasos para la publicación de ambos libros. Además, reflexionó sobre el lugar de la mujer en este deporte.

La vida de Ayelén Pujol siempre ha estado sumergida en el mundo del deporte; primero, practicándolo como futbolista, y luego como profesional de la comunicación en el periodismo. Cuando debió afrontar con una crisis personal en su profesión, encontró la forma de narrar una historia nunca antes contada. Una historia subterránea y reconstruida por las voces de sus propias protagonistas.

– ¿Cómo surgió tu interés por reconstruir la historia del fútbol femenino en nuestro país?

– Fue un proceso personal que estuvo atravesado por un proceso colectivo. Estudié periodismo deportivo y jugué al fútbol, pero siempre naturalicé la ausencia de las mujeres en el fútbol. Después, el tiempo avanzó y empecé a hacer preguntas de por qué esa historia no estaba contada o de dónde venimos las mujeres futbolistas. Las preguntas llegaron también cuando me empecé a acercar al feminismo, el proceso colectivo que nos cambió la vida personalmente y nos atravesó completamente; y a mí me atravesó también en la profesión. No fue una decisión consiente escribir el libro, sino que se fue dando a través de un compromiso ideológico y que se transformó en una convicción y militancia.

– ¿Cómo fue el trabajo detrás de este libro? ¿Cuánto tiempo te llevó?

– Tardé, más o menos, dos años y medio en hacer el libro. Tres, si contamos cuando comencé a pensar la idea inicial. Hacer un libro es un trabajo de mucho tiempo y un proyecto a largo plazo. Para mí fue clave conocer a las pioneras del fútbol argentino porque ahí estaban todos los relatos crudos de las mujeres que vivieron ese proceso histórico que no se había visto en ningún lado. Lucía Sandoval es quien organizó y juntó a todas las pioneras, una por una. Intenté reproducir todo eso con entrevistas en primera persona, pero también con una articulación, conociendo a compañeras en el camino e intercambiando saberes y aportes.

– ¿Creés que los medios de comunicación de hoy incluyen o ignoran a las mujeres?

– Todavía no es una situación laboral igualitaria. Me parece que estamos viviendo el mejor momento histórico porque el debate de que faltamos en los medios está en la mesa y es innegable para todos. Creo que todavía ocupamos un lugar chico, pero ver que en un programa aparece por lo menos una mujer en un programa de ocho hombres, es muy bueno. Todavía falta un montón. Todos los avances que conquistamos, así como en el fútbol o el periodismo deportivo, están relacionados con los movimientos feministas en las calles y tengo una visión del futuro bastante esperanzadora. Todo esto, en un contexto difícil para el gremio de prensa.

– En tus inicios como estudiante, ¿tenías algún sueño particular o un horizonte para dónde ir?

– Cuando empecé lo hice porque me gustaba el fútbol, como le pasa a la mayoría. Ahí la expectativa me acuerdo que estaba puesta en ser Ángela Lerena, que estaba en TyC Sports. Después me di cuenta que me gustaba el periodismo y escribir más que alguna otra expresión. Descubrí que lo que más me gustaba era contar historias. A veces no llegás a hacer lo que te gusta, pero siempre peleé por encontrar esos espacios. No era lo que me imaginaba cuando tenía 17 años, pero fui construyendo lo que me gustaba.

– ¿“Barriletas Cósmicas” fue dedicado a chicas y chicos, pero también para un público adulto? ¿Qué entramados busca romper el libro ilustrativo?

– La editorial suele hacer cuentos para niños y jóvenes. Es fácil de leer y también me gusta que lo lean los adultos. Fue un gran desafío porque nunca había escrito para chicos. Cuando me senté a desarrollarlo descubrí un mundo desconocido para mí. Con las mujeres que escribimos el libro nos pusimos a pensar en nuestras infancias y no había cosas así de este material para leer. Lo publicamos con la idea de que las infancias puedan tener sueños y esperanzas de jugar al fútbol, sin ser varón blanco heterosexual. Planteamos distintos interrogantes para reflexionar, como que implica ser mujer, ser lesbiana o una persona trans y querer jugar al fútbol. Qué nos hicieron creer y qué queremos combatir. Apuntamos a que esos sueños futboleros sean posibles.