¿DEPORTE O MALTRATO ANIMAL?


“Decían que sabían dónde vivía, qué hacían mis hijos, que iban a terminar todos muertos en una zanja. Horrible. Me pusieron que me deje de joder con los galgos porque no solamente yo, sino mis hijos iban a terminar muertos. Cuando lo leí me quedé helada. Se lo mostré a mi marido y él mismo me dijo -dejate de hinchar, terminala, busquen otro tema-, pero no, no lo iba a hacer. Juegan con eso. Son una mafia”, explicó Inés, integrante de la asociación Proyecto Galgo Argentina (PGA) mientras movía sus manos acompañando cada palabra con firmeza.
Ceguera bilateral, enfermedades cardíacas, lesiones musculares, fracturas múltiples de todo el esqueleto, lesiones mortales en órganos internos, hemorragias, desprendimientos de órganos, entre otras, son consecuencias que sufren cada uno de los perros de la raza galgo que son obligados a participar de carreras en las que sus dueños ganan cifras de dinero que oscilan entre los mil y 150 mil pesos, dependiendo de la magnitud de la organización.
“PGA surgió hace tres años aproximadamente cuando tomamos conocimiento de cómo era el entrenamiento de los galgos de carrera. Nos comentaron que eran con señuelos vivos, no sabíamos lo que era, empezamos a investigar y ahí nos enteramos que lo hacían con pollitos bebés o recién muertos, o gatos muertos o a veces vivos, dentro de bolsas de arpillera y los ataban con una soga a una moto para que el galgo corra atrás y despierte el instinto”, explicó Inés.
Como asociación a nivel nacional y sin fines de lucro, PGA se encarga de recibir todas las denuncias que hay en torno al maltrato de galgos. También monitorean el circuito clandestino de canódromos extendido por todo el país. Por carrera llegan a participar hasta ocho perros, que en muchos casos cuando ya no sirven son abandonados, y a través de este movimiento rescatados y recuperados.
“En Ruta 11 a las 12 del mediodía hay uno que va con el auto y los perros atados mientras les pega con una vara para que corran. Así los entrenan. Los perros tiene que correr a la velocidad del auto mientras los golpean. Eso lo vi yo y lo ven todos”, explicó Gabriela Caremolli, veterinaria de la localidad de La Plata.
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En cuanto al maltrato animal existe en vigencia la Ley 14.346 cuyo Artículo 1 especifica: “Será reprimido con prisión de quince días a un año, el que infligiere malos tratos o hiciere víctima de actos de crueldad a los animales”.
En la provincia de Buenos Aires se aplica la Ley 12.449 desde el año 2000 que regula las carreras de perros, salvo en canódromos habilitados para este tipo de competencias. Si bien no es un ley de prohibición, comenzó a delinear un nuevo camino.
En julio de 2015 un proyecto de ley impulsado por la senadora de Río Negro de la Alianza Frente Progresista, Magadalena Odarda, tuvo media sanción en la Cámara de Senadores. La iniciativa se basaba principalmente en prohibir en todo el territorio nacional la realización de carreras de perros cualquiera sea su raza, y sancionar con penas de prisión de tres meses a cuatro años y multas de cuatro mil a 480 mil a quien organizare, promoviere, facilitare o realizare.
Sin embargo la lucha de los activistas por los galgos tiene sus fronteras. El proyecto fue frenado en la Cámara de Diputados durante el año pasado. Una diputada nacional cuya identidad se reserva, señaló: “¿Con la inseguridad que hay en la calle le vas a poner una pena al que maltrata a un galgo? Primero que no haya maltrato humano. Acá en Diputados lo paramos por eso. Nosotros y todos los que son racionales sabemos que eso no va a salir así no más. Porque además si hacés eso con el galgo, después te vienen con el caballo torturado, y así con todo”.
Avances y retrocesos en un mismo camino que parece no tener resoluciones que conformen a todos.
Maltrato, explotación y abandono
A los perros se les hacen tratamientos con estupefacientes como por ejemplo la cocaína y la metanfetamina. “Con la metanfetamina los aceleran, atacan directamente el sistema nervioso, es muy potente y en muy poco tiempo, los inyectan 15 minutos antes de las carreras, a eso lo llaman ‘chinche’, mezclan arsénico con metanfetamina. Si vas a los lugares donde se realizaron carreras una vez que finalizan encontrás el piso lleno de jeringas”, contó Inés.
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Al principio, organizaciones como PGA intentaron difundir este procedimiento tan violento para la salud del animal, pero las respuestas no fueron positivas porque nadie creía que estas historias fueran verosímiles. Pero gracias a testimonios como el de un veterinario de La Pampa que reconoció ser galguero, en el que contó cómo drogaban a los perros, se tomó un poco más de conciencia. El veterinario habló de la falta de organización de los canódromos para vender la metanfetamina, pero no hizo alusión a la gravedad de esta droga.La veterinaria Gabriela Caremolli, por su parte, detalló: “Les meten anabólicos antes de las carreras. A mi no me venían a comprar porque sabían que yo ni loca les vendía, pero en algún lado los consiguen. De todas formas los criadores de caballos de carreras también le dan anabólicos a los animales, así que los que no consiguen se van a un hipódromo y las encuentran”. Y agregó: “El ‘esteroide’ es el que más usan, porque hace que se les genere desarrollo muscular, y lo consiguen porque es legal, ya que como tratamiento médico sirve también como estimulante del apetito o se puede usar para diferentes patologías. Y es cierto que les dan metanfetamina y cocaína, les dan cualquier cosa, los hacen bolsa. Y cuando los perro ya no les sirven los dejan en la calle así de una, no les importa nada. Muchas veces al costado de la ruta aparecen galgos muertos”.

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A su vez, algunos perros rescatados que no son asesinados por sus dueños tienen procesos de recuperación y reinserción como mascota de nuevas familias adoptivas. Caremolli contó al respecto: “Muchos galgos que son salvados terminan teniendo secuelas físicas como fracturas. Llegan muy flacos y los tenés que recuperar, pero en relación al carácter los galgos no son animales agresivos. En su naturaleza el galgo es un animal que corre y que caza, pero es muy tranquilo, a pesar de haber sido entrenados nunca tienen tendencia a la agresión. Los perros de caza cuando tienen miedo se esconden, no atacan, entonces no son perros agresivos. Atendí un montón de casos de perros recuperados de carreras y la verdad es que no son agresivos y se reinsertan sin problema. Son animales que tienen mucho miedo y que son super cariñosos. El problema es que son perros de porte muy grande y no cualquiera los adopta”. “Tuve hace un tiempo internada una galga recuperada, que tenía una luxación de cadera, que estaba preñada y por culpa de esa luxación, producto de las carreras, perdió sus cachorros. Al tiempo la castramos y la adoptó una familia, era muy buena, el tema es que tenía un tamaño que se chocaba todo. No cualquiera puede tener en su casa un galgo. Tiene que tener espacio y tiempo. Son flacos pero son muy largos”, concluyó.

Mi galgo, mi negocio
Quienes organizan este tipo de carreras persiguen montos de dinero inimaginables, ya que recaudan cifras muy elevadas en cada jornada. La mayoría de las veces cobran entradas que rondan los 100 pesos, por lo que en jornadas muy convocadas pueden llegar a recaudar más de 600 mil pesos. Los premios para los ganadores, que en una ronda clasificatoria parten desde los 3 mil a los 50 mil pesos, llegan a superar los 150 mil en una final regional.
Parte de las carreras también son los apostadores, que realizan estudios de la vida de cada animal que correrá ese día para asegurar un mejor resultado en su intuición y una maximización de los pagos. Una forma de apostar es “modo quiniela”, en donde los pagos potenciales son altos, y al mismo tiempo realizan alguna apuesta directa en donde la probabilidad de ganar sea mayor; esto para que en caso de que la quiniela no se cumpla, cubrir esa cantidad con la apuesta directa y así evitar tener pérdidas.

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Pero no todo es ganancia: Los dueños de los galgos invierten en la crianza dinero que oscila entre los dos mil 500 pesos por mes, entrenándolos desde cachorros, y dedicando toda una vida a la exigencia física y psicológica del animal. Los “galgueros”, como ellos se autodenominan, aseguran que las carreras son un deporte -equiparándolo a las carreras de caballos- y que a los galgos los consideran deportistas de una raza creada para correr, pese a que la Confederación Argentina de Deportes se expidió y aseguró que las carreras de galgos no son un deporte. Según los galgueros, al contrario de maltratarlos, los cuidan e invierten miles de pesos por mes en alimentos y medicamentos. Quieren que las carreras sean reguladas y no prohibidas, y así poder dejar afuera a ese 10 % que, según ellos, sí hace las cosas mal.
“Algunos gobernantes están considerando prohibirlas por todo el quilombo que arman las protectoras de animales, que encima mienten. Que esta ley salga sería un disparate. Nosotros desarrollamos una actividad y queremos que se haga todo lo necesario para poner todo en regla y para que sea legal. Mientras tanto algunos son espectadores o festejan las carreras de caballos. Parece que ese es un deporte para la clase alta y por eso nadie se mete”, explicó Alejandro Escudero, galguero desde hace muchos años.
En el mismo sentido, agregó: “Queremos un acuerdo razonable, estaría muy bien que se regularice, que pongan antidoping si quieren, pero prohibirlas no tiene sentido. No le hacemos mal a nadie. Yo no entreno a mis galgos atándolos a autos o motos, pero conozco muchos que sí, y sé que lo hacen con total responsabilidad y cuidando al animal. ¿Con qué sentido vamos a querer lastimarlos? Al contrario. Al galgo se lo cuida”.

Los perros al Senado
“La senadora Magdalena Odarda redactó el año pasado un proyecto de ley y ni bien lo presentó nos contactó uno de sus asesores para decirnos que habían presentado un proyecto de prohibición de carreras de perros y que querían tomar contacto con nosotros porque estaban buscando apoyo, discusión, etc. Cuando lo leímos nos encantó y decidimos apoyarlo. Había otro proyecto dando vueltas de la senadora Patricia Giménez, con el que también nosotros colaboramos, pero la diferencia por la cual nos inclinamos al de Odarda era porque el de ella era complementario al Código Penal y eso es fantástico porque una vez que sale la ley es para toda la argentina y no es necesario la adhesión de cada una de las provincias. El de Giménez era muy bueno pero como no teníamos muy claro cómo funcionaba eso creíamos que sí o sí debían adherir todas las provincias. Estudiando más el tema entendimos que convenía el otro”, desarrolló Inés, quien además es activistas por los derechos de los animales.
La respuesta en el Senado fue histórica. El proyecto entró en abril y salió con media sanción a fines de julio del año pasado. Fueron solo tres meses y por tratarse de un tema de animales es un récord absoluto. Muchos asesores coincidieron en que no es usual este tipo de consecuencias respecto a leyes como esta, ya que el simple hecho de sentarse a discutir algo que tenga como tema central “animales” es de gran avance.
Es imprescindible destacar que muchas voces asocian la respuesta rápida en la cámara alta al senador del Frente para la Victoria Pedro Guastavino, cuya mujer pertenece a una ONG relacionada a este tema.
El proyecto pasó a Diputados en agosto, se trató en la comisión de Legislación Penal, cuando su presidenta era la actual ministra de Seguridad Patricia Bullrich. Se realizó una reunión de comisión en la que Inés tuvo la posibilidad de participar y expresar sus ideas representando a todos los activistas de Proyecto Galgos Argentina. Los diputados, en su mayoría, estaban a favor. Aquel día Bullrich afirmó: “Si es por mí damos dictamen ahora mismo”, pero después de eso el diputado radical Manuel Garrido opinó que las penas le parecían excesivas, argumentando que cuatro años eran muchos y que había que reverlo. En el mismo sentido preguntó dónde estaban los registros de que estas carreras se realizaban, los documentado que confirman que hay tantos galgos descartados y que los drogan, y planteó que de no aparecer estos datos sería imposible mostrar ante la ley lo que los activistas dicen. Al no aparecer estos registros, debido a que estamos frente a prácticas ilegales, el camino comenzó a complicarse.
El diputado Gilberto Alegre del Frente Renovador dijo que se podría rever el tema de los cuatro años de pena, que había que estudiarlo un poco más y hacer tal vez un tope de un año, como dice la Ley 14.346 -de maltrato animal-. Como consecuencia de estas dudas se extendió la sanción definitiva.
“Yo te explico por qué nosotros nunca opinamos sobre esto. Primero porque ya hay una ley de maltrato animal, me parece que hacer un delito solo por los galgos es mucho. La que está queriendo impulsarlo ahora es Teresa García del Frente para la Victoria. Aplicarle al maltrato a un galgo la misma pena que si te maltratan a vos en la calle me parece un poco absurdo”, explicó la diputada nacional de identidad reservada haciendo referencia a las multas y sanciones de galgueros.

Así es como se llegó a finales de 2015 y la Comisión finalmente priorizó un asunto indispensable en aquel momento por tratarse de la reunión previa a la última sesión del año, que era la imprescriptibilidad de delitos de abuso sexual, y Bullrich se encargó personalmente de pedir “paciencia” a todos los integrantes de la asociación.
Luego vinieron las elecciones, el cambio de gobierno, las ferias. Actualmente ya se realizó la primera reunión del año de la comisión en la que los diputados integrantes presentaron el temario. “Estamos en contacto con la diputada Gabriela Burgos (Cambiemos-UCR) que es la presidenta de la comisión. Ella ya nos había dicho que el proyecto estaba en el temario y así fue. Pero ahora hay que esperar. No se sabe cuándo van a avanzar”, comentó Inés.

Denuncias que por fin fueron oídas
Hasta hace un año, integrantes de Proyecto Galgos habían detectado en la provincia de Buenos Aires 60 lugares donde se realizaban carreras.
“Fue un laburo de locos, tuvimos que hablar municipio por municipio, intendente por intendente, con comisarías y fiscalías, y recién al tiempo tuvimos un golpe de suerte. En abril de este año presentamos al Ministerio de Seguridad una carpeta dirigida al ministro Cristian Ritondo, pidiéndole por favor que nos dé una mano con el tema de parar las carreras y haciendo cumplir la ley de prohibición”, detalló Inés.

Aquella carpeta incluía más de 50 hojas donde se especificó todo tipo de información pertinente. La respuesta tardó cuatro meses, y a partir de ese momento se dieron directivas desde el Ministerio a la patrulla rural para actuar de oficio ante la denuncia de cualquier persona, inclusive en forma anónima, que diga el lugar en donde había carreras de perros.

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“Antes llamabas y no te daban pelota, les decías el lugar, la hora, todo y te tomaban de tonto. Nadie se hacía cargo. Nosotros tomábamos nota de cada respuesta, con quién hablábamos, y todo eso lo expresamos en la carpeta. A partir de la respuesta del ministro, cualquier denuncia vía teléfono es escuchada y la patrulla acude con rapidez haciendo cumplir las normas”, contó Inés.
Gracias a eso se logró terminar con las carreras en provincia de Buenos Aires aunque, a pesar de este avance, todavía queda un foco en la localidad de Mercedes que no se ha podido parar debido a la “complicidad” del intendente Juan Ignacio Ustarroz, según aseguraron desde PGA.
La última denuncia se realizó hace unas semanas, y tuvo como resultado un allanamiento con la fiscalía y tres imputados. Las autoridades detuvieron la actividad, secuestraron el pizarrón rematador y las bicicletas en las que hacen girar un pedazo de “cuero” para que los perros corran atrás.

Desempleado, por galguero
Si bien las carreras se practican en el país hace años, la sociedad comenzó a tomar consciencia de a poco, en un proceso que fue casi imperceptible, pero que con el tiempo se hizo cada día más visible.

PGA recibió el año pasado denuncias en su página de Facebook referentes al boxeador “La Mole Moli”, que participaría ese año del programa “Bailando por un sueño”; inmediatamente comenzó una investigación que dio como resultado información referida a su apología a las carreras, efectivamente era galguero. Los videos del boxeador hablando se compartieron en las redes sociales de la asociación, la primera publicación tuvo casi 900 mil vistas. Las repercusiones continuaron, el boxeador tuvo que responder preguntas en diferentes entrevistas por este rumor. Confirmó que era galguero e inclusive habló de las “pichicatas” que le daba a sus animales cada tanto, para estimularlos, esto está prohibido por la Ley 14.346 artículo 3 inciso 1, es una ley penal.

Si bien no existió una denuncia formal, la información llegó a Candelaria Tinelli, hija del conductor de “Bailando por un sueño” y activista en los derechos de los animales, que contactó vía twitter a los integrantes de la asociación y luego de chequear los datos se comprometió a bajar del programa al boxeador mediático. Nunca se supo realmente qué pasó. Incluso él mismo expresó su sorpresa al perder el trabajo. Lo único que no tuvo en cuenta es el fervor de la sociedad, que se encuentra en un mayor crecimiento.

Quienes se dedican a la protección de los animales no recorren un camino fácil, más de una vez fueron amenazados, pero su amor por esta causa parecería no comprender de límites y peligros. Las redes sociales cooperan para que procedimientos de denuncia sean mucho más rápido y a la vez se expanda la actividad rescatista de las organizaciones.

Mientras que el galguero Alejandro Escudero afirma que “los galgos corren por instinto” y que “es mentira que se los maltrata”, Inés de Proyecto Galgo Argentina sostiene que “los galgueros dicen que es ambiente familiar, que es una pasión, que es un deporte, pero la única pasión que tienen ellos es la plata”. Palabras que se cruzan en un mismo sendero de incertidumbre y subjetividad.

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