EL LADO OCULTO DE LA VIOLENCIA


En Argentina, no existe un número que represente la cantidad de personas pertenecientes a la comunidad sorda, el abandono hacia las personas con discapacidad es tan grande que el último dato corresponde al Censo 2010 donde se dio que el 12,9% de la población tenía alguna discapacidad.

Por Micaela Santamaría, Pamela Flores, Rosen Mary Suarez Abad y Malena Rosenfeld

“Cuando se piensa un proyecto de ley, se piensa en un todo global. No es estratégico atacar lo que es el acceso a la justicia para la comunidad sorda, cuando esta representa una minoría”, dijo Maria Laura Novo, abogada de La Casa del Encuentro, ONG que defiende los derechos de las mujeres en el país.

El acceso a la justicia no solo es un derecho fundamental sino la garantía de todos los derechos humanos y es la base de todos los principios democráticos. Para quienes deben afrontar una discapacidad, las dificultades son moneda corriente. Por eso es tan importante contar con datos fiables, pero también llevar adelante políticas acordes que faciliten la vida de estas personas.

En este marco, la Senadora Norma Durango, Presidenta de la Banca de la Mujer expresó: “Vamos a presentar un proyecto de ley para que el Indec en su próximo censo haga una discriminación de cada una de las discapacidades”.

SORDAS SIN VIOLENCIA

Sordas sin Violencia nace a partir de una experiencia que vivió Ester Mancera hace algunos años mientras estaba en un refugio de mujeres víctimas de violencia del Gobierno de la Ciudad. “Recibí a una mujer sorda por primera vez, ¡y casi me muero! Intenté comunicarme desde lo obvio pero no servía y eso abrió la puerta para pensar en qué hacer y cómo hacerlo”, resalta Mancera, psicóloga y coordinadora del programa Sordas Sin Violencia. ​

La falta de intérpretes en comisarías y organismos públicos sumado a la escasez de información en Lengua de Señas (LSA) impulsó la creación del programa Sordas Sin Violencia a partir de una alianza entre las organizaciones FUNDASOR, que acompaña a las familias de personas sordas en sus procesos de comunicación y socialización, y Enlaces Territoriales para la Equidad de Género, una organización especializada en violencia de género. Siendo ésta la única organización en el país que se ocupa de brindar información y acompañar de manera exclusiva a mujeres sordas que atraviesan situaciones de violencia de género para acceder a la justicia. “Falta que el Estado se haga responsable de esta problemática, de tomar medidas coherentes”, destaca Mariela León Bani, Coordinadora de la Intervención y la Asistencia.​

Mariela Bani cuenta que, realizaron un “cine debate” donde se proyectó con subtítulos la película Refugiados, cinematografía dramática argentina que relata la historia de una mujer que sufre violencia por parte de su marido y huyendo de él termina en un refugio para mujeres. A la proyección asistieron más de 100 personas sordas, entre mujeres y hombres y luego de ver la película comenzaron a contar diversas situaciones de violencia a que eran sometidas. A partir de ahí, comenzaron a recibir mensajes por Facebook y WhatsApp. Luego de un año de trabajo donde se plantearon como encarar la problemática y las dudas que surgen de la comunidad sorda, en el 2016 comenzaron a atender mujeres víctimas de violencia. El equipo está integrado por 15 personas, entre ellas hay intérpretes, profesionales, mediadoras sordas y una trabajadora social.

¿Cómo es el proceso?

El primer contacto es vía Messenger o vía WhatsApp con la mediadora sorda, para que haya “empatía, confidencialidad y confianza, la persona sorda desconfía mucho de los oyentes porque hay una barrera de comunicación”, cuenta Mariela. Ellas no pueden acceder a la información si no es en su idioma. Por eso, dentro de la comunidad hay mujeres oralistas, es decir que manejan la lectura labial; hay mujeres bilinguistas, que manejan la lengua de señas y la lengua oral (leer los labios) o que sólo se manejan con lengua de señas. Hay muchos casos de hombres y mujeres en la comunidad que no acceden a la oralidad ni al español, porque no pudieron terminar los estudios, y tenés ahí una lengua de señas más casera.

​La mediadora sorda se contacta con la mujer que solicite la asistencia, se hace a través de WhatsApp o videollamada, si ella sube un mensaje en LSA. “Respetamos la modalidad que ella se quiera comunicar”, advierte Bani. Y agrega: “Una vez que ella se contacta, realizamos una entrevista individual en uno de los espacios que son confidenciales, sólo se le envía la dirección a la mujer”, explica la Coordinadora de Intervención y Asistencia.

“Siempre las entrevistas las hacemos entre tres personas, la mediadora sorda, por que es el puente el canal directo para la comunicación; la intérprete y el profesional que puede ser la trabajadora social o la psicóloga. En la entrevista vamos evaluando la necesidad y la urgencia, se evalúa el riesgo”, continúa.​

El objetivo principal es respetar la modalidad de comunicación y su autonomía, la decisión que tome la mujer en su tiempo y su proceso. El programa las acompaña en todo momento. Cumpliendo 3 años desde su creación y con más de 150 mujeres asesoradas, el jueves 25 de abril se llevó a cabo en el salón Auditorio del edificio Alfredo Palacios la presentación de la Guía de Recomendaciones para el Acceso a la Justicia para Mujeres Sordas Víctimas de Violencia de Género. Manual que se realizó con la asistencia técnica del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Argentina. Resultado de un trabajo que duró seis meses de investigación y encuentros con profesionales y víctimas. ​

En lengua de Señas (LSA) Mariana Reuter, sorda de nacimiento y coordinadora del área de Intervención y la Asistencia de Sordas Sin Violencia comenzó su presentación ante todos que, con el silencio de la sala y una mirada atenta a cada seña que hacía durante al menos 20 segundos no conseguían comprender lo que decía. “Perdón, ¿se entendió lo que dije?”, enfatiza Reuter, ahora sí, a través de la voz de la intérprete. “Con esto nosotras queremos mostrar la importancia de la empatía en la sociedad”, sintetiza. ​

Mientras Mariana hablaba y era traducida para los oyentes por una intérprete. De pronto un señor de unos 60 años y con un audífono amplificador en la oreja interrumpe la presentación para pedir que la intérprete se coloque al lado de Mariana mirando al público para que él pudiera leerle los labios y así comprender lo que estaba diciendo, se genera un momento de tensión ya que el hombre no comprendía que la intérprete necesitaba ver a Mariana para poder traducirla. Para garantizar la comprensión una segunda intérprete se acerca para realizar la traducción específicamente para él.​

Entender que en la comunidad sorda no existe una forma única de comunicarse, sino que depende de la socialización, la educación y los contextos socio económicos. Que el español es diferente a la lengua de señas y no todos los sordos manejan la lectura de labios, nos coloca es la posición correcta para generar los cambios necesarios en la sociedad.

  • Logros

Gracias al trabajo realizado por la organización ya se lograron al menos tres hitos importantes:

El abordaje: Las mujeres sordas víctimas de violencia tienen a disposición un whatsapp para comunicarse donde pueden realizar videollamadas y ser atendidas por una mediadora sorda.

Equipo interdisciplinario: Está compuesto por una intérprete, una mujer sorda y profesionales, todos formados en género y violencia.

Botón antipánico: Se llevó a cabo un trabajo con la Superintendencia de Políticas de Género de la Ciudad para adaptar el botón, primero se le agregó un whatsapp para realizar los seguimientos y hoy en día el modelo ya está completo con instructivo en LSA.

  •  Proyectos

En desarrollo se encuentra un modelo piloto de Acceso a la Salud para mujeres sordas ya que muchas declararon que no se realizaban los chequeos médicos básicos.

El programa de acompañamiento a la mujer en su salud sexual reproductiva, acompaña a las mujeres a que puedan atenderse en el Hospital Alvarez. “Van con las mediadoras sordas y con intérprete y los profesionales se toman un tiempo para la atención. Evaluamos que la salud es otro derecho para empoderarse”, dijo Mariela león Bani, Coordinadora de la Intervención y la Asistencia. Y agregó: “Hace poco hicimos un acompañamiento a una mujer que se le detectó HPV, estuvimos en la cirugía y entrar con ella ahí Y explicarle a una mujer sorda que la van a dormir y todo el proceso. A los 15 días cuando volvió al grupo, esa mujer era otra”.

“Es necesario en el área judicial y en la salud que haya intérpretes especializados en género”, concluyó Bani.

  • Indignante

El programa Sordas Sin Violencia, no cuenta con un lugar físico donde las mujeres se puedan acercar, los lugares donde realizan las entrevistas son espacios prestados que les brinda Arredo y esto se debe a que el programa no cuenta con ningún tipo de financiamiento por parte del Estado. Desde su creación el programa realiza un trabajo completamente voluntario por parte de sus integrantes. Las charlas que brindan a lo largo del país incluso para capacitar e informar a las propios organismos del Estado son enteramente financiado de su propio bolsillo.

LA REALIDAD

Camila es una joven sordomuda que luego de ser víctima de abusos reiterados decide denunciar el hecho ante la justicia. La denuncia fue recibida pero no se disponía de un traductor de lengua de señas que tradujera lo que intentaba decir. Como Camila hay muchas mujeres sordas víctimas de violencia de género que sufren día a día en silencio. Muchas inclusive al no poder acceder a la información no saben que son víctimas de violencia género y que es un delito.

Las opciones que la justicia le ofrece a Camila para tramitar su denuncia son las mismas que para cualquier víctima de violencia sexual: la línea telefónica nacional (144) que brinda información, orientación, asesoramiento y contención para las mujeres en situación de violencia de manera gratuita, seguida por una denuncia en la comisaría. El proceso continúa con la citación a declarar de la víctima, acusado y testigos, además de una pericia médica para detectar signos de abuso sexual con acceso carnal y en función de lo que evalúe el juez o fiscal la causa avanza hasta el estadío del juicio o no.

Las mujeres sordas además de sufrir las consecuencias propias de la violencia, son doblemente víctimas, porque se encuentran con múltiples barreras de la sociedad, una de ellas y la más importante: la comunicación, no logran acceder a la información y por ende a la justicia.

En el caso de Camila “el ministerio de público fiscal dispuso que la declaración testimonial la brinde ante un psiquiatra de menores”, según Ana Piechestein, abogada especialista en género.

La opción que tienen jueces y fiscales es solicitar asistencia al Programa Nacional de Asistencia para las Personas con Discapacidad en sus Relaciones con la Administración de la Justicia (ADAJUS) que depende del Ministerio de Justicia que provee asistencia a personas con discapacidad que deben vincularse con la justicia, en principio sería para una asistencia general sin especificidad en violencia de género pero “Que una persona sorda víctima de violencia de género sea asistida por ADAJUS depende de la buena voluntad de los fiscales”, aseguró Ana Piechestein.

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