FLACA HASTA LA MUERTE


Los prototipos de bellezas impuestos por diferentes medios de comunicación y los consejos de dietas rápidas para llegar al peso ideal en un mínimo de tiempo pueden generar en muchas adolescentes trastornos alimenticios. Eugenia Cooney es una youtuber de 20 años que fue acusada de incitar a la anorexia por su extrema delgadez (27 kilos). Juntaron 20 mil firmas en Change.org para cerrar su canal de YouTube, un número mucho menor a la cantidad de seguidores que la joven tenía: 815 mil.
Cuando se escribe la palabra “pro-ana” o “pro-mía” en los buscadores de Internet te remiten a sitios webs, blogs y foros en los que se venera a la anorexia y a la bulimia. La conjunción se compone por la palabra “Pro”, a favor, y “Ana” por anorexia y “Mia” por bulimia. Estas comunidades son de muy fácil acceso y están destinadas a aquellas personas que apoyan y promueven la patología como un estilo de vida. Los sitios contiene consejos o “tips” que enseñan a sus seguidores a bajar de peso en forma abrupta, como por ejemplo, el número 17: “Si te gusta demasiado la comida, tienes un antojo insuperable pues cómelo pero échale jabón o algo no tóxico, así lo vas a devolver al segundo de metértelo en la boca y la próxima vez que lo veas o huelas solo te dará asco.”

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Sin embargo, aunque estos trucos pueden ayudar a enfermar a las personas que los siguen, no existe un organismo que regule los contenidos en las redes sociales ni en las páginas webs. Lo publicado queda amparado por la ley 26.032 de servicios de Internet que establece que la búsqueda, recepción y difusión de información e ideas por medio del servicio de Internet se considera comprendida dentro de la garantía constitucional que ampara la libertad de expresión.

Jorge Cohen, del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM), aclara que en los casos de contenidos perjudiciales la justicia sólo interviene en forma individual, ya que según el artículo 56 de la ley 27.078, neutralidad de red, se garantiza a cada usuario el derecho a acceder, utilizar, enviar, recibir u ofrecer cualquier contenido, aplicación, servicio o protocolo a través de Internet sin ningún tipo de restricción, discriminación, distinción, bloqueo, interferencia, entorpecimiento o degradación.
La fundación Vía Libre busca trabajar políticamente en el área de nuevas tecnologías, defender los derechos ciudadanos en entornos mediados por tecnologías de información y comunicación, y difundir el uso del software libre y prestar asistencia a quienes deseen utilizarlo. La directora de la fundación, Beatriz Busaniche, considera que es discriminatorio cerrar un canal de una youtuber por su condición de salud. Aclara: “La anorexia y la bulimia excede por mucho las cuestiones de Internet. Es un tema que hay que debatir y no censurar”. Y hace hincapié en que el problema es más social, por los patrones de belleza que están impuestos.

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La Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA) brinda actualmente tratamiento a 2000 pacientes activos. La psiquiatra y fundadora de ALUBA, la doctora Mabel Bello, afirma que los adolescentes son más vulnerables para contraer la enfermedad y sostiene que “los estereotipos de modelos son tomados como muestra de éxito y se busca a través de ellos perder el miedo a crecer”. Además considera que “las redes sociales viralizan la patología, ya que para los adolescentes es fácil acceder a ella”.

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Algunos países tomaron medidas para que los medios de comunicación transmitan una imagen saludable. Por ejemplo, Francia obliga a las modelos a presentar un certificado médico para poder trabajar. Esto es para evitar que estén por debajo de su peso. En Argentina, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) trabaja con un escáner 3D que permitirá realizar un estudio antropométrico para implementar posteriormente una ley nacional de talles. La licenciada matemática Sandra Jung, a cargo la coordinación del estudio antropométrico, cuenta que el escáner facilita la medición de las medidas corporales por ser más rápido y más preciso. Aclara que el proyecto en principio se inició pensado para que la confección de prendas abarcase una cantidad de tallas adecuadas, pero además permitirá saber cómo es el promedio del argentino. Considera que es muy frustrante para una mujer entrar a un local de moda y no conseguir una prenda que le quepa, por eso el estudio busca ayudar a saber la realidad: “Nos mostrará cómo somos los argentinos y que las mujeres no responden al prototipo de 90-60-90”.

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