LAS MUJERES EN LA POLÍTICA


“Varias de las compañeras que nos tocó asumir responsabilidades en esta etapa de la historia cargamos con dos cuestiones que son blanco de menosprecio: ser mujeres y jóvenes”, afirma Laura Corvalán, comunera por el Frente Para la Victoria (FPV) en la comuna 5 -Almagro y Boedo-. Corvalán comenzó a militar en 2002, “con el país en el infierno”. Asegura que diciembre de 2001, como a muchos de su generación, la marcó “a fuego”. Armó el centro de estudiantes de su colegio, se sumó a la Federación Juvenil Comunista (FEDE) y empezó su camino en la política hasta que en 2008 se sumó a La Cámpora y en 2011 fue electa como comunera. Hoy está cumpliendo su segundo mandato como juntista de Almagro y Boedo.

El Código Electoral Nacional establece que las listas que se presentan deben tener mujeres “en un mínimo del 30% de los candidatos a los cargos a elegir y en proporciones con posibilidad de resultar electas”. Mientras que el gobierno de Cambiemos impulsó la reforma electoral que implica, entre otras cosas, que el cupo femenino se eleve al 50%. El proyecto fue aprobado en Diputados y actualmente se está discutiendo en comisiones del Senado.

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Cecilia Castro, secretaria Adjunta de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en el Ministerio de Desarrollo Social, manifiesta: “Siempre convivo con ese menosprecio por ser mujer, pero me sucede con personas en rangos y cargos superiores. No me sucede con pares con quienes por el contrario me siento absolutamente respetada”. Desde el 2004 que Castro trabaja en el Ministerio de Desarrollo Social. Al año de entrar se afilió a ATE. “Como estudiante de ciencias políticas sentía que mi lugar tenía que ser el Estado para poner en práctica la teoría que nos enseñan en la facultad”, cuenta. Poco a poco con sus compañeros de trabajo se fue metiendo más en el gremio y en los reclamos laborales y más allá de nunca haberse “propuesto militar en el sindicato”, surgió “producto de un proceso de organización colectiva” y fue ocupando cada vez mayor responsabilidad “casi sin darse cuenta”.

Por su parte, la comunera Corvalán asegura: “La tarea de Cristina (Fernández de Kirchner) como presidenta transformó la participación política en todos los estratos, para todos los géneros, en todos los ámbitos”. A su vez comenta que “cambió la visión del rol de la política en la sociedad”. Castro expresa que nada le da “más orgullo como mujer que haber tenido una presidenta mujer, como además lo fue CFK”, y agrega: “Por cuestiones no sólo de género sino por su inmensa capacidad política que le cerró la boca a más de un varón, propio y ajeno”. Si bien Corvalán es parte de un partido conducido por una mujer, ella afirma que “falta una construcción política con mayor perspectiva de género” dentro del FPV.

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La Ley de Cupo Femenino Sindical asevera: “La representación femenina en los cargos electivos y representativos de las asociaciones sindicales será de un mínimo del 30%”. Castro dice: “Mi cargo como vocal del consejo directivo de ATE Capital no lo definió el cupo femenino, como sí sucedió con otras compañeras. Lo digo con la tristeza que me genera que tenga que haber un cupo femenino donde parece que si ocupas el cargo es porque había que cubrir el cupo dispuesto por la normativa y no porque te lo ganaste”. Afirma también que “nadie cuestiona qué tanto se lo ganaron los varones que llegaron a esos cargos, como si lo de ellos fuera siempre meritocrático”.

“Todos los comentarios sexistas y peyorativos que se le hicieron a Cristina nunca los hemos escuchado como crítica a algún presidente hombre o ministro. Sólo a ella por ser mujer”, sostiene la juntista del FPV, y la gremialista de ATE apuntala que la ex presidenta “sufrió más que nadie por ser mujer en un rol de poder de tanto peso”.

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