“HAY QUE APROVECHAR LA LLEGADA MONUMENTAL QUE TIENE LA MÚSICA AL ALMA DE LA GENTE”


León Gieco, Hilda Lizarazu, Javier Malosetti, Lito Vitale, Benito Cerati, Alejandro Lerner, el Chango Spasiuk, entre otros, participaron un show por el aniversario de la “Tragedia de Ecos”, para demostrar que la música también es un motor generador de conciencia.

Por Juan Cruz Sorgente, Franca Boccazzi, Hugo del Valle, Christian Zaremba y Carolina Gómez

El 8 de octubre en el calendario es un día como cualquier otro, pero en la memoria colectiva de los argentinos implica un nuevo aniversario del trágico siniestro en el que un camionero alcoholizado se llevó la vida de nueve estudiantes y una docente del colegio Ecos, cuando volvían de apadrinar a la escuela 357, de Colonia El Paraisal, en Chaco. Es una fecha que los familiares de las víctimas bautizaron como el Día del Estudiante Solidario, y la abrazaron para transformar el dolor en acciones concretas, como la creación de la ONG Conduciendo a Conciencia, y la ayuda constante a 18 escuelas rurales de distintas provincias del país. En esta historia de superación, el compromiso de los músicos es una pieza clave, porque cada 8 de octubre, desde hace trece años, se unen con las familias para ser parte de un festival y continuar el legado de sensibilidad y empatía por el otro que dejaron estos jóvenes. Ahora mismo se preparan para dar un show único e irrepetible, donde Benito Cerati cantará abrazado a Hilda Lizarazu, León Gieco intercambiará acordes bluseros con Eruca Sativa, Los Tipitos se pondrán al hombro el papel de banda soporte y Lito Vitale desplegará sus dedos mágicos para acompañar a Alejandro Lerner, mientras el Chango Spasiuk citará  acertadamente al poeta musulmán Rumi: “‘Cuando quise escribir sobre el amor, mi lápiz se rompió, sólo el amor explica el amor’. El amor no se puede explicar conceptualmente, pero a través de las acciones de estos jóvenes, y de los padres, podemos entender un poco de qué se trata. Y lo vienen demostrando hace 13 años, venciendo al dolor con actos tan constructivos”.

Mientras en la calle hay voluntarios repartiendo pañuelos con el lema de la organización (“todos fuimos, todos somos, todos podemos ser”) y el público saca sus entradas, detrás del escenario se respira un clima de camaradería entre los artistas. La felicidad por participar en esta causa es evidente. Javier Malosetti lo explica con un tono apacible y emotivo en su voz: “Hay que aprovechar la llegada monumental que tiene la música al alma de la gente. En vez de inocular un mensaje de mierda, con canciones que sólo trasmiten cuestiones banales, hay que utilizar este vehículo maravilloso para concientizar a la hora del manejo. Y esto es algo que hay que militar todos los días, no solamente los 8 de octubre. Me siento dichoso de ser parte de la movida y acompañar a los padres con música”. 

Javier Malosetti

El primer músico al que la tragedia de Ecos tocó su fibra más íntima fue Luis Alberto Spinetta. Su hija Vera, en ese entonces, era estudiante del colegio y amiga de los jóvenes fallecidos. A partir de ese momento, se apropió de la causa que concientiza sobre la seguridad vial y, fiel a su estilo sensible y amoroso, se encargó de difundir, junto a los familiares, la importancia de ser cuidadosos al volante, porque todas las vidas son valiosas. Tal era la magnitud de la magia que transmitía el “Flaco”, que varios colegas se contagiaron de su dedicación y se unieron a las campañas de Conduciendo a Conciencia.

La alegría de Leo García atraviesa el cristal de sus anteojos gruesos y se eleva a través de su gorra camuflada mientras explica que “verlo a Luis tan abocado al proyecto desde lo básico, con un amor y una dedicación tan grande, hace que lógicamente haya que seguirlo. A un maestro como a él, hay que seguirlo”. Aparte, cuenta que hay músicos que participan desde el inicio y otros que se fueron sumando después, como es su caso, pero que el factor común es el respeto y admiración que existe entre todos. “Disfruté muchísimo de los ensayos y las pruebas de sonido. Y el show que se viene ahora lo vamos a hacer entre todos. No se trata de la individualidad del artista, se trata de la unión de un grupo de personas que quieren un país donde las cosas estén mejor y haya menos sufrimiento”, explica el cantante.

Foto: Lucila Crudo

El lineup incluye la presentación de dos pilares del Día del Estudiante Solidario: León Gieco y Los Tipitos. Junto con Spinetta son de los primeros que se sumaron, cuando Conduciendo a Conciencia recién se estaba gestando con el impulso de los padres. Walter Piancioli, líder de la banda marplatense,  habla con un tono efusivo con Eter Digital:

-Como artista, ¿qué sentís formando parte de esta experiencia?

-Y bueno, mirá, un poquito nos cargamos al hombro el hecho de acompañar músicos porque hay muchos que vienen sin banda, así que primero un placer enorme compartir escenario con semejantes monstruos de la música nacional.

-¿Y segundo?
-Y después desde otro lugar, es una hermosa experiencia para brindar a la gente. Estos espectáculos nos dan la posibilidad de hacer cosas artísticas que por ahí en otro momento sería imposible. Aparte, la oportunidad que nos dan los padres de hacer un acto solidario, donde uno se siente un poco mejor ser humano, de ayudar, así que no faltamos nunca desde hace trece años. Y para los que no pudieron venir hoy, los convoco a que se acerquen el año que viene. La fecha es muy importante porque, caiga el día que caiga, se hace.

La alfombra roja de la sala de prensa destaca el calzado de cada artista que se predispone para dar su opinión respecto de qué significa este recital para ellos, y por sobre todo, cómo se relaciona la música, su música, en su cualidad de motor que acompaña a distintas causas. Benito Cerati, de borcegos negros, está apurado por llegar a los camerinos, pero frena:

-¿Cómo se relaciona la música en causas como éstas?

-Es una forma de poder recordarlo, poder procesarlo de distintas formas a través música, que es un catalizador de emociones potente, te hace sentir fuerte para poder sanar. Además, hay una cosa muy buena que es la unión y solidaridad de artistas por la causa, de distintas generaciones. Que nos hayan convocado a nosotros también habla de una cosa más heterogénea y me parece que está buenísimo. Y hacer esto, para mí, es lo importante.

En un rincón, “Lito” Vitale se desenvuelve tranquilo. Viste en el cuello un pañuelo negro que reza “todos fuimos, todos somos, todos podemos ser”, y una remera del mismo color, con la misma estampa, bajo su saco. Amablemente, se propone enfocar lo que considera más importante dentro del salón lleno de cámaras de televisión: “El motor fundamental es el trabajo de los padres y allegados de las víctimas, que hicieron esta organización y que piden ayuda a tantos de artistas. El trabajo es de un montón de personas que dan su tiempo y su energía a la concientización para que no ocurra otro tipo de accidentes como éste”.

A pocos pasos, Alejandro Lerner avisa: “Un artista tiene un micrófono, y ese micrófono se puede usar para generar conciencia, para generar emoción, educación, para recordar con respeto el dolor”. El objetivo con el que salieron los chicos del Ecos en 2006 fue la solidaridad, que hoy sigue presente dentro del festival, y el autor de “Volver a empezar” la define de esta manera: “La solidaridad tiene que ser un bien humano, de toda la sociedad. Sin solidaridad, todo lo que se está hablando de la cantidad de pobres, sería una mentira.  Porque están hablando de números y no de personas. Acá se está hablando de personas que perdieron a sus hijos, chicos que perdieron su vida, entonces la solidaridad tiene que estar ligada a la sensibilidad y la sensibilidad a poder sentir y ponerse en el lugar del otro”.

En la puerta del teatro la gente ya empieza a entrar. Son cada vez más y a paso cada vez más acelerado. De repente, un chica con puntas decoloradas aparece en escena como una más del montón, con su mochila y camisa floreada. Es Lula Bertoldi, cantante y guitarrista de Eruca Sativa, que se acerca para contar sus sensaciones al ser ésta su primera participación: “La verdad es que conectarnos con esta causa, ahora que ya somos madres con Brenda, es muy fuerte. Te cambia un montón la mirada sobre todo lo que pasaron estas familias con sus hijos, y todo lo que se gestó a partir del dolor, para ayudar a la sociedad. Me parece un acto de generosidad y de bondad tan grande, que lo único que nos queda como artistas es poner un granito de arena para ayudarlos a que sigan con ese trabajo. Así que es un orgullo y una gran responsabilidad representar esta noche la emoción en el escenario para esos padres”. Con su mirada cálida, no deja de lado una aclaración en la que coinciden todos los músicos: “Todo esto arrancó con el Flaco y con León, que son enormes gigantes de la música argentina y sin embargo, siempre muy conscientes, con una humildad tan grande para poder sumarse y sumar a esta causa para que siga vigente, es hermoso”.

Lito Vitale y León Gieco, presentes en el escenario.

Solidaridad, amor, sensibilidad, son palabras que se repiten en la expresión de todos los músicos para referirse a este encuentro, mientras aguardan con parsimonia el momento de subir al escenario. Las próximas tres horas serán de un despliegue único y una entrega absoluta, en donde todos compartirán canciones, miradas cómplices y abrazos, entre ellos y con los familiares. La sala se llenará de aplausos cuando el público se entere de que Gieco regaló una guitarra para cada una de las tres escuelas de Santiago del Estero a las que apadrinan. Y también se expandirá la piel erizada al escuchar la voz estremecedora de Bertoldi cantando la frase “sabernos juntos nos hace fuertes”, que casualmente es la misma que los pibes habían pintado en una bandera en el viaje a la escuela de Chaco.

Foto: Lucila Crudo

Ahora, en medio de la alfombra roja donde circulan estos artistas, deambula Sergio Kohen, el papá de Nicolás, víctima del accidente. Argumenta por qué, de todas las posibilidades para difundir sus actividades de solidaridad y concientización, eligieron la música: “Si hay algo que puede trascender a la religión, el color, la cultura, la geografía, es la música. Creemos que la música es un camino interesante para llevar el mensaje de que hay otra sociedad, que no son todos ladrones, chorros, egoístas. Sino que hay un montón de gente que quiere algo mejor, que es sensible y que a través del arte puede hacer algo por el otro”.

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