LA “D-LIRANTE”, UNA MANERA “MÁGICA” DE VIVIR “LA NOCHE CLANDESTINA”


 

Estas tres fiestas bizarras son las que hacen furor en la noche de Buenos Aires con un despliegue de disfraces y maquillaje excéntrico acompañados por el ritmo de los artistas del ayer, música tropical, reggeae y rock.

 

Por Emanuel Aguerre, Juan Corti, Nestor Garrido, Pedro Grancharoff, Graciela Mancuso, Nicolas Segreto.

 

La noche en Capital Federal y en Gran Buenos Aires ha dado un vuelco. Lejos de los sets de música electrónica, de los recitales de las bandas del momento, del reggeaton furioso de Nene Malo y del tradicional “cachengue” bolichero, las fiestas bizarras se afianzan y ganan concurrentes cada fin de semana. Los cantantes del ayer, que yacen en el olvido, las cumbias que se supieron bailar entrado el milenio y los disfraces más disparatados, son hoy una nueva alternativa para las fiestas y la diversión por $ 40. La mixtura de los estilos más disparatados muestran su versión acabada los fines de semana, en uno de los negocios con más variedad y oferta del mercado: la joda.

Entrar en una de las fiestas sin saberlo puede ser traumático. Por ejemplo, en la “Fiesta D-Lirante”, que se desarrolla todos los viernes en el boliche “Palermo Club”, con habilitación de tipo “clase C”, para 480 personas. Está ubicado en Borges esquina Santa Fé, y un viernes cualquiera, pasadas las 3 y media del mañana, se presenta una banda que puede desorbitar a quien no esté preparado. Pera de Goma (ver recuadro), la banda habitué de la fiesta es uno de estos grupos musicales. También se puede tener otro primer impacto desopilante: una banda llamada “Pollera y Pantalón” con cualquier cantidad de instrumentos de vientos, con dos saxos a la cabeza, al mejor estilo Kusturica, entona un enganchado de cuatro hits bizarros: “La Cucaracha”, “Me llaman del bar de Moe”, “Mambrú se fue a la guerra” y la famosa marcha rusa. Unas 450 personas disfrutan de una noche delirante moviendo el esqueleto.

Otros prefieren volver al rock y al reggae para escaparle a los DJ y a la música del momento. Sobre Avenida Santa Fe, a metros de La Rural, está el boliche Groove. Allí se da La Clandestina. “Nada debería estar prohibido”, reza el slogan de la fiesta para los que prefieren  la birra al champú.

Para los amantes de la cumbia está La Mágica, que se hace en Groove, en Avenida Santa Fe al 4300, al igual que la Clandestina. Es una fiesta que marca un antes y un después en lo que al género se refiere al ser la primer fiesta “off bailanta” en proponer un nuevo vínculo con la música tropical. Creada por Ariel Fligman abarca la cumbia en todas sus dimensiones, donde conviven sus diferentes estilos para crear una noche a puro baile y ritmo. “Bandas clásicas de todas las épocas, bandas en boga, bandas emergentes, más la especial selección de los djs hacen que cada fiesta tenga su propia originalidad, entregando un gran abanico de colores para dejar en claro que la cumbia es un género que no conoce distinción social”, asegura su creador en la página de Facebook oficial de la fiesta.

La fiesta Bizarren, como se la conoce entre sus seguidores, tiene un público tan loco como los artistas que tocan en ella.  Se realiza en Zona Oeste, y en Flores, Belgrano, Banfield, entre otros barrios de la Capital y el Gran Buenos Aires ¿Qué tienen en común Astroboy, Pocho la Pantera, Robocop, el hipopótamo de Pumper Nic, Roberto Galán, un tal Pibe Mondiola, Sergio Denis, un gordo stripper, Alcides y los Titanes en el Ring? Absolutamente nada, si no existiese la Bizarren Miusik Parti, una fiesta que reivindica todo lo anti-cool-nostálgico que aparece en su camino.

NOTA DE TAPA (Facebook de fiesta D-LIRANTE)

A las fiestas bizarras concurren hasta 450 jóvenes

Gabriel Storani, concurrente de la fiesta D-Lirante, está desencajado. Levanta sus dedos al mismo tiempo que agacha su cabeza y mueve los pies. Mira a un pibe vestido de dorado, con un boxer de leopardo y quita la mirada al instante. Hubiese preferido ver otro disfraz. Desde la muchedumbre enloquecida, que se funde en un trencito, comenta su primeras emociones de la noche: “Yo creo que ver a Ricky o a Alcides haciendo playback es una experiencia que hay que vivir en la vida. Para contarle a los nietos, básicamente. Por eso pegan mucho estas fiestas. Me quede sin palabras, maestro. Estoy ansioso por el show de Ricky”. Gabriel, mientras toma su cerveza en lata y camina hacia al escenario, espera la entrada triunfal de Ricky y los Rickitos.

Ricky  sale a escena. Él entra con un atuendo rojo, marcado al cuerpo, con vivos dorados y unos flecos de cuero en las mangas que no dejan de darle ritmo a sus tradicionales pasos y conductas: el saltito, el gritito del indio y meneo de cabeza que pone a su flequillo en estado de cólera cumbiera. Lo acompañan sus músicos, los Rickitos, todos por arriba de los 60 años. Y, por último, entra ella: la Rickita japonesa, una  bailarina con ligeros rasgos orientales, casi imperceptibles, que se achina los ojos con los dedos para aparentar. Baila mostrando su minifalda. El show es una perla en la noche y suenan los hits que quiere la gente: “Qué tendrá el petiso”; “El hombre gato”, una canción homenaje a un violador-asesino; y “Como monedas no tengo el vuelto te lo doy en caramelos”, el número especial de la Rickita japonesa.

RECUADRO 1 - Ricky Maravilla- (facebook de fiesta D - LIRANTE)

Ricky Maravilla es uno de los artistas más contratados para las fiestas

Una vez terminado el show y la euforia, cuando la noche se apaga, una de las chicas que deliró con Ricky deja su parecer antes de dejar el boliche. Laura Gómez, de 25 años, dice: “Ver a Ricky Maravilla en vivo fue muy fuerte, pero divertido. En especial por la Rickita japonesa, una chica nacida en Ezpeleta o Burzaco, vaya una a saber. Y por la banda también, cuatro viejos que vinieron vestidos con polar, gorras de fútbol americano y anteojos de leer”. Respecto de sus canciones, algunas sutilmente misóginas y machistas, Laura opina: “Sus letras son temerarias. Si no te reís, llorás. Quedé muy asombrada, no pensé que este señor, en el ocaso de su carrera, podía generar tal euforia en un boliche lleno de pibes y pibas”.

Fligman es el productor de gran parte de estas  fiestas bizarras, entre ellas  La Clandestina y La Mágica. “Tanto en la D-Lirante, como en La Mágica y La Clandestina no importa cómo vengas vestido, si sos famoso o lo que sea. Solo importa que te quieras divertir con buena onda y compartir un buen momento. Eso lo percibe el público, los artistas que participan y la gente que trabaja”, comenta. Luego amplía: “es una fiesta jodona donde pasamos música divertida de todos los géneros, en un ambiente descontracturado, en una atmosfera especial, como podría ocurrir en el patio de la casa del vecino”.

Las fiestas del estilo bizarro ganaron un público. Todos los fines de semana hay  por lo menos tres fiestas en Capital Federal y el Conurbano. “Más de 100 mil personas ya pasaron por estas fiestas, por eso son un boom que va ganando terreno en el lugar que antes ocupaban los boliches”, afirma Gabriel Guazzaroni.

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Ricky, la Maravilla tropical

Ricky Maravilla arrastra la voz como si le pesara cada palabra. Mientras habla por el teléfono de línea de su casa, atiende el celular: lo contactan para contratarlo en una fiesta. Seguramente para una bizarra, las fiestas que son furor en la noche de Buenos Aires y tienen a Ricky como uno de los protagonistas.

“No es falta de voluntad –aclara-. Me interesa hacer la nota, pero no tengo tiempo”. Al final accede ante la insistencia. Para Ricky, el resurgimiento de los temas de antaño tiene que ver con que no ha surgido nada nuevo. Según asegura, no existe creatividad. Es que, en realidad, alguien escucha los primeros compases de “Qué tendrá el petiso” –su hit más conocido- y enseguida lo identifica. Sus temas marcaron una época en dónde esa música se asociaba a las salidas de noches de cumbia de antaño de Terremoto Bailable. Estaba presente en el típico carnaval carioca de las fiestas de quince y los casamientos de la clase media y alta. Y justamente eso es lo que él siente que sus composiciones trascienden su público y se amplía el horizonte de escuchas, de gente que lo baila, que lo reconoce porque los artistas actuales, opina el cantautor, “se multiplican y se imitan y no permiten que la gente distinga entre uno u otro”.

Para Maravilla las fiestas bizarras tiene como objetivo convocar al público y él está más que satisfecho con los resultados: “Esta nueva generación es la que me aplaude, me admira y yo me siento contento de que les guste mi música, mi ritmo”.

Pera de Goma: Una banda habitué de las fiestas bizarras

Al estilo de Los Auténticos Decadentes, los integrantes de la banda Pera de Goma suben al escenario de forma desordenada y los colores de las pelucas y los disfraces estallan junto con el sonido de los instrumentos. El ambiente se transforma en una especie de carnaval carioca donde los participantes, si bien no son parientes, comparten la euforia y el look excéntrico que se plasma en una fiesta familiar. “Todo comenzó algún tiempo atrás en la Isla del Sol…”, suena de canción telonera previo a la salida de Pera de Goma al escenario del boliche Palermo Club. Sus seguidores conocen el ritual. Ni bien suena la primera estrofa del tema de El Símbolo, empiezan los cánticos y los agites por la llegada de la banda asidua de la fiesta D-Lirante. Este grupo toca canciones consagradas, pero en ritmo de cumbia. Son unos “pibes de barrio”, como ellos se proclaman; 10 amigos que tienen entre 23 y 28 años y se divierten haciendo música para que los demás se diviertan. Una banda que lleva su nombre en honor a un sketch de Alfredo Casero en “Cha Cha Cha” que hace alusión a un tipo de enema llamado “Pera de Goma”.

El condimento de la banda es el look de sus integrantes: anteojos de sol, pelucas coloridas, brillantina y vestimenta inusual. Los conjuntos musicales que hacen resurgir canciones conocidas por la mayoría de la gente, pero con el tempo-ritmo cumbiero, explotó hace dos años con la aparición de Agapornis, Los del Fuego y Los Totora. “El look surgió de la nada, casi en tono de broma en nuestro primer show porque era el cumpleaños de uno de nosotros, y al ver la reacción que hizo entre la gente enseguida la adoptamos como identidad”, explica Gabriel Guazzaroni, uno de los integrantes de la banda. Con ese estilo extravagante salen al escenario. Fernet en mano, remera con la cara de Guillermo Francella y peluca colorida, su cantante hace explotar un mortero de papeles de colores y, al grito de ”Maikel”, comienza el primer cover de la noche:  “Heal the World”, de Michael Jackson, aunque al compás el rayador, las trompetas y las tumbadoras. No será el único tema que suene, también habrá de Ricky Martin, de Ska P, de The Cure, de los Rollings Stones y de Oasis, entre otros “remembers” de los ‘90.

Con temas de Ricky Martin, Ska P, The Cure, Rollings Stones y Oasis,
Pera de Goma sorprende en los escenarios de las fiestas bizarras

“Pera de Goma se gestó para entretener en fiestas y cumpleaños, así comenzamos”, cuenta Julián Caramanti, uno de los integrantes de la banda, y recuerda que “una vez terminaron bailando la que se casaba, la madre y la abuela en el escenario”. Con seguidores propios y un disco editado, aquellos que los conocen saben qué esperar de este grupo de amigos que descontrolan la noche porteña con su música y su estilo y que, según ellos, hacen lo que más les gusta: “Tocar cumbia para que baile la gente”.

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antonella

Hola, cómo están?
Les escribo por unas aclaraciones acerca del artículo.
La fiesta d-lirante se desarrolla todos los sábados. Si vinieron un viernes, pudo haber sido el fin de semana de las elecciones.
Las bandas vienen en vivo y por lo general no hacen playback.
Ariel Fligman es el creador de la Mágica y junto a Eduardo Sempe, creador de la Fiesta Clandestina, crearon la Fiesta D-lirante.

Saludos cordiales,

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