METRODELEGADOS, LA METAMORFOSIS


“Los dominados sólo pueden defenderse normalmente de una dominación burocrática existente mediante la creación de una contra-organización propia igualmente sometida a la burocratización” – Max Weber

Por Lautaro Reck – Natalia Maggi

La lucha emprendida bajo la tierra por los Metrodelegados sentó un precedente al plantear la ruptura con el sindicato representante de la actividad, la Unión Tranviarios Automotor.  De la mano de la Central de Trabajadores Argentinos y acompañados por distintos partidos políticos,  lograron “ganar la batalla contra la burocratización sindical”.

Crearon la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP) lograron desprenderse del gremio que acusaban como funcional a la empresa Metrovias e instalaron la modalidad de decisiones bajo asamblea con delegados dentro de todas las líneas, sin dudas dejaron atrás gran parte del estereotipo verticalista de los sindicatos.

Esta investigación recorre la formación del nuevo ente de representación de los trabajadores de los Subterráneos de la Ciudad de Buenos Aires y el nacimiento del concepto de “Metrodelegado”.Analiza si verdaderamente alcanzaron su cometido: dejar de ser un sindicato burócrata.

Sindicalismo en la Argentina

Desmembrar la creación de un nuevo sindicato lleva a analizar los antecedentes y el contexto histórico en el particular sindicalismo argentino.

Junto con los cambios en la relación capital-trabajo, y a la participación del Estado, como en  el modelo “fabril” del siglo XX, conocido como “Fordismo”, donde los mayores interventores fueron los sindicatos y el Estado al comenzar a reconocer ciertos derechos de los trabajadores, y luego con las transformaciones del capitalismo, que llevaron también a cambios en los sindicatos.

En el caso de la Argentina, estos cambios también repercutieron, y las mayores modificaciones en materia sindical fueron a partir de la década del 90. Al haber una re configuración del modelo político y económico del país, se generaron transformaciones en el entorno laboral. Las empresas que fueron privatizadas comenzaron a adaptar un modelo de “tercerización” de servicios, precarizando las condiciones de trabajo de muchos.

Es así que surgieron tres modelos de sindicato:

  1. Aquellos que resistieron los despidos y las reformas de flexibilización laboral.
  2. Los que negociaron demandas específicas por un lado, pero por otro aceptaron el proceso junto con algunos que se adaptaron renovando las demandas.
  3. Los que se subordinaron enteramente, siendo partícipes de la conformación de estas reformas.

 

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La CGT (Confederación General del Trabajo) fue del “bando” subordinado, lo que generó una perdida de credibilidad y representatividad frente a una gran parte de los trabajadores. Es así que se da lugar a la creación de un nuevo organismo que nuclee la actividad laboral, la CTA (Central de Trabajadores Argentinos) que emprendió una lucha por captar a estos “no representados” bajo la proclama de su oposición a las leyes de flexibilización laboral. La CTA planteó una noción de sindicalismo “autónomo”, con menos verticalidad a la hora de tomar decisiones, incluyendo delegados y comisiones internas.

Durante la década siguiente, sobre el gobierno de la Alianza y la crisis institucional en la Argentina el modelo bi-sindicalista siguió funcionando de la misma manera, por un lado la CGT y por otro la CTA.

A partir de 2004, época de crecimiento económico post-convertibilidad pero con poca distribución de la riqueza y con un nivel de precarización laboral alto, reaparecieron los conflictos sindicales encabezados por la CGT, cuyo nuevo Secretario General era Hugo Moyano. Esto terminó por apaciguar al mejor “estilo peronista” bajo la gestión de Néstor Kirchner como presidente, donde ambos bandos dependían el uno del otro, defendiendo sus intereses.

Tal como explican Patricia Ventrici, Federico Vocos y Manuel Compañez en su libro “Metrodelegados. Subte: de la privatización al traspaso” (2012, “Desde el Subte”) se establecieron dos corrientes dentro del sindicalismo:

  1. Una tendencia neovandorista, representada por los sindicatos de servicios aglomerados en la CGT, con ambición de extenderse a otros sectores, y que alterna su protagonismo dentro de la tradición nacional-popular.
  2. Una segunda corriente conocida como las nuevas expresiones de la acción sindical, ligadas a la izquierda de base asamblearia, en la cual se encuadra el caso de la lucha en el subte.

La figura del metrodelegado

“El gremio acompaña pero sólo hasta la puerta del cementerio, de ahí en más, si quieren hacer locuras, sigan solos”-  Bouvet Virginia, delegada de la línea C.

La concesión de los subtes de la Ciudad de Buenos Aires pasó a manos de la empresa Metrovías Sociedad Anónima en 1994, lo que trajo modificaciones. Hasta mediados de 1992 la empresa contaba con casi 4500 trabajadores que luego de la privatización pasaron a ser 1500, siendo parte de los despedidos varios delegados.

A partir de 1996 los trabajadores comenzaron a nuclearse bajo la clandestinidad, ya que la empresa respondía con despidos a todo tipo de organización interna. Un año después se produjo el primer paro a la empresa, sin el respaldo del sindicato representante de la actividad, la UTA (Unión Tranviarios Automotor), lo que los partícipes definen como “la ruptura” con el gremio y el nacimiento de los “Metrodelegados”.

El escenario bajo la tierra estaba dividido, por un lado la UTA era la cara visible y representante legal de la actividad, pero a la hora de representar los intereses de sus trabajadores, sólo se encargaba de negociar los convenios colectivos, y tratar formalidades con la empresa. Los que realmente organizaban a los trabajadores eran los delegados, lo que abrió dos caminos, seguir luchando internamente por ganar espacios, o crear un sindicato paralelo.

Como puntapié eligieron la vía electoral ocupando listas para formar parte del Cuerpo de Delegados. Allí fueron afianzándose y ganando lugares de poco en las votaciones que se realizaban cada dos años. En el año 2000 con la aparición del nuevo milenio, llegaron a ser mayoría por primera vez los metrodelegados, los opositores a la UTA.

La crisis del 2001 llegó también a los subtes y la empresa comunicó a los empleados la eliminación del puesto de guarda en la línea B. En primera instancia el nuevo Cuerpo de Delegados consiguió que no haya despidos sino reubicaciones. Como segunda medida, decidieron en asamblea llevar a cabo un paro sorpresivo de una hora en todas las líneas, pero al regresar a sus puestos de trabajo, se encontraron con la sorpresiva respuesta de Metrovías de despedir a 218 trabajadores, teniendo así que intervenir el Ministerio de Trabajo dictando la conciliación obligatoria. Es así que al día de hoy los delegados consideran a este su primer triunfo.

Esta situación generó un enfrentamiento aun mayor entre ambos bandos representantes, ya que las políticas de flexibilización laboral adoptadas por la empresa eran abaladas por el sindicato y en lo discursivo, sus proclamas diferían de las acciones, dándose así una crisis de representatividad en los trabajadores.

En 2003 fue la ruptura definitiva luego de que la UTA firmara un acuerdo salarial de $125 por empleado y una modificación en el convenio colectivo de trabajo, que establecía tres nuevas categorías en el sector de boleterías, desfavoreciendo así a los trabajadores. Los metrodelegados en respuesta decidieron llevar a cabo un paro, que fue acatado por una gran mayoría de trabajadores. A esta altura la visión de los trabajadores ponía al sindicato tranviario del mismo lado que la empresa.

Metrovías no era ajena a la disputa, planteó su estrategia para no quedar “ligada al problema” y mantener su imagen frente a los usuarios del subterráneo.  Realizaron dos estudios, en los que determinaron que tanto los pasajeros como la opinión pública en general, entendieron que el origen y destino del conflicto era ajeno a la empresa, es decir lograron su objetivo. Inclusive fueron ganadores del premio EIKON 2010 de plata en Comunicación en Situación de Crisis.

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De la resistencia a la organización

El cuerpo de delegados planteó una forma de organizarse muy distinta a la de la UTA y al de las estructuras existentes hasta el momento. Anteriormente el único vínculo de los trabajadores con el sindicato en cuanto a representación eran las comisiones internas, un mecanismo denunciado por su nula participación y actividad, razón por la cual los metrodelegados calificaban a esta comisión como “alineados a la empresa”.

Esta nueva propuesta incluía la participación del conjunto de trabajadores en la toma de decisiones y en la elaboración de nuevas proclamas. Se basaban en un esquema más amplio y participativo: Los trabajadores se reunían en asambleas multitudinarias, tomaban decisiones, y los delegados llevaban estas proclamas a la asamblea de la comisión interna. Y de allí la comisión se sentaba con los diferentes actores de poder, sea el Estado, la Patronal o la propia UTA.

Los activistas emprendieron su lucha y comenzaron a armar su propio esquema organizativo. Cada sector, agrupado por área de trabajo y afinidad política comenzó a funcionar de manera prácticamente autónoma y descentralizada, es decir, no dependían de las decisiones que tomaba la comisión interna o el sindicato.

Es así que planteaban la necesidad de ampliar la cantidad de delegados, para que cuenten con menor carga de tareas cada uno, para que en definitiva puedan encargarse más bien de lo que concierne a lo sindical y no tanto a su puesto de trabajo.

Otro tema central en esta reorganización tenía que ver con el control de los propios trabajadores sobre los delegados. Teniendo en cuenta la experiencia de organización anterior del gremio, hicieron hincapié en la renovación de estos representantes. Aun así hoy se pueden distinguir algunas excepciones como ser el caso concreto de Roberto Pianelli quien pasó de ser boletero en la línea E, a ser delegado representante desde la participación activa de la UTA hasta la actualidad.

Más allá de estas transformaciones trascendentales que marcaban estos nuevos actores, el rol de cada uno se ligó a la postura política que ocupaban con respecto a la coyuntura nacional, dando como resultado un conjunto de pensamientos cruzados y hasta casi antagónicos.

Dentro de estos encontramos tres tendencias a destacar:

  1. La ligada al peronismo, alejada de las posturas tradicionales sindicales, con influencias de izquierda.
  2. La izquierda trotskista tradicional ligada a los principales frentes partidarios del PO (Partido Obrero) y el PTS (Partido de los Trabajadores Socialistas).
  3. La del sindicalismo combativo y clasista, alejado de la izquierda tradicional. En su mayoría ex militantes del MAS (Movimiento al Socialismo) y el MIC (Movimiento Intersindical Clasista)

Estos tres grupos plantearon distintas concepciones con respecto a la actividad sindical y a las nuevas formas de organización, lo que generaba diferencias y conflictos puertas adentro, una lucha constante entre sindicalismo y rédito político.

Las divisiones internas se acrecentaron con la aparición del Gobierno de Néstor Kirchner en 2003 y  su búsqueda de estabilidad institucional. El problema era claro, confrontación o conveniencia estratégica. Sumado a estas fragmentaciones, se generaba otra gran fricción: construcción sindical por fuera o dentro de la UTA.

Un gremio propio – AGTSyP

Los trabajadores del subte y los Metrodelegados continuaban en ascenso, ganando espacios de representación: pasaron en una sola elección de tener 22 delegados a tener 87 en 2009.

Además de contar con mayor cantidad de representantes, sumaban también cada vez más adeptos  dentro del entorno laboral y mayor participación. Así es que crearon nuevos espacios: Cultura y Formación, Derechos Humanos, Género, Previsión Social, Salud y Seguridad Laboral, Acción Social, Finanzas y Prensa.

Así iniciaron su lucha por crear un nuevo sindicato, sumado a la cantidad de adeptos que adquirieron en 2005 al ganar uno de sus tesoros mas preciados: la jornada de 6 horas, cuando la Legislatura Porteña promulgó la norma que declaró  a este trabajo como insalubre. Por otra parte consiguieron ubicar la escala salarial de esta actividad dentro de las más altas. Sumaron “conquistas” y ganaron espacios, pero iban por más.

Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP) fue el nombre que adoptaron para desprenderse de la UTA, el 2 de septiembre de 2008 Su primer paso fue movilizarse; con paros, levantamiento de molinetes y piquetes; por la inscripción de este nuevo sindicato ante el Ministerio de Trabajo, que establecía plazos interminables, inclusive con una resolución de la Justicia que intimaba a accionar al ministerio a cargo de Carlos Tomada.

Los delegados se ampararon en la Ley Nº 23.551 de Asociaciones Sindicales y en el Convenio Nro. 98 de la Organización Internacional del Trabajo sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva. Estas normas avalan la posibilidad de crear, por parte de los trabajadores, su propia organización sindical.

En noviembre de 2010 consiguen la inscripción gremial, luego de largas jornadas de huelga. El siguiente paso fue conseguir la personería gremial, para poder participar de las negociaciones paritarias, la cual solicitaron en julio del corriente año y continúan en espera de su otorgación.

¿Quién es Roberto Pianelli?

Del MAS a la CTA.

“Mi formación es ‘troska’. Pero igual ya hace 15 años abandoné estas prácticas porque ya son obsoletas. A mí el cliché de la asamblea me cansa, el ‘trosko’ te arma una asamblea sólo cuando sabe que va a poder manejarlo”

Roberto tiene ya 48 años. Cansado, agitado por problemas de respiración e incómodo por su reciente trasplante de hígado, abre su oficina en Constitución. Las paredes ostentan aún banderas de su pasado “zurdo”.  El Che, Salvador Allende, y un banderín del Movimiento al Socialismo (MAS).

Detrás de su silla, una gran placa dice “Al compañero ‘Beto’ por su incondicional apoyo como Presidente del Gremio del subte”

Su historia política demuestra que desde muy joven tuvo una reconocida participación en la juventud del MAS, en donde conoció y consolidó su amistad con el dirigente ferroviario de “La Fraternidad”, Rubén el “pollo” Sobrero. Y cuando el movimiento afrontó una de las tantas fracciones que suelen sufrir las organizaciones sectarias de izquierda, Pianelli descubrió que su relación con el trotskismo solo servía para hacer análisis teóricos de profundidad.

A mediados de los 90’ se encontraba sin trabajo, como millones de argentinos. Fue allí que un amigo de su ex espacio de militancia le abrió las puertas del subte, en donde arrancó como boletero en la línea E.

Poco a poco fue ganando lugares representativos. Con una gran oratoria y una presencia que despertaba afinidad, Pianelli fue ganando adeptos, que luego lo eligieron como delegado para representarlos frente al gremio hasta ese entonces vigente: la Unión Tranviarios Automotor (UTA).

La década del 90’, representada por las privatizaciones, las leyes de flexibilidad laboral y los despidos masivos, generaron en el sindicalismo argentino una gran fractura: los gremios peronistas perdieron una gran fuerza de legitimidad y los sectores de trabajadores estatales, de la educación y la salud decidieron romper con la unidad de los trabajadores. Y en este quiebre en donde nace la Central de Trabajadores Argentinos, el “Gordo Beto” como lo llaman sus cercanos, se la jugó por este nuevo espacio.

Junto a otros compañeros de la izquierda armaron una organización clandestina llamada “El túnel” y desde allí planificaron de a poco medidas de resistencia para contrarrestar el avance de la empresa que privatizaba ya por ese entonces el servicio del subte.

Cuando Metrovías hecha a más de 2000 trabajadores, entre ellos más de 30 delegados, la UTA lo defendió. Los delegados que hasta ese entonces pertenecían a la UTA, comenzaron a revelarse. Primero parando el servicio sin siquiera consultarlo con el sindicato. Luego con asambleas clandestinas. De pronto pasaron de ser 10 a ser 20, y así aumentando día a día.

“Las asambleas siempre las hicimos igual. Vamos a los talleres con los compañeros que este libres en ese horario, llevamos las propuestas, debatimos y armamos un listado. Esto lo firmamos todos, y después vamos estación por estación para que todos los que están trabajando puedan ser también participes, debatan y firmen o no el documento”  cuenta Pianelli.

El nexo nacional y popular.

La aparición del kirchnerismo generó un quiebre en la política argentina, y en el interior del cuerpo de los metrodelegados una separación que aun hoy permanece. Como ya se detalló en este artículo, es en esta etapa en donde se generan dos grandes debates: con o sin el kirchnerismo, con o sin la UTA.

El papel de Pianelli fue entonces, poder organizar el nuevo gremio, siempre bajo su alianza estratégica con la CTA, dirigida por Hugo Yasky. La idea de crear nuevos espacios de disputa de poder para correr a las viejas y viciadas estructuras sindicales, fue el “ley motive” de la central a la hora de separarse de la CGT. Y el inminente gremio del subte liderado por Pianelli, fue su primer gran ensayo.

Esta alianza estratégica le daba por un lado a Pianelli la espalda para poder hacer crecer a su organización, y por otro lado proporcionaba a la CTA un sindicato que trabajara a la par de la misma. Cuando Yasky se posicionó a sí mismo como un engranaje más dentro del movimiento kirchnerista, Pianelli se encontró con un dilema que tarde o temprano le caería encima: Romper la alianza estrategia o acompañar el proyecto “nac&pop”.

A su vez dentro del cuerpo de delegados comenzaron a generarse fracciones, la izquierda tradicional trotskista, liderada por Claudio Della Carbonara comenzó también a disputarle poder. Y por otro lado un viejo conocido del Partido Obrero, Néstor Segovia, empezaba a ganar legitimidad en los trabajadores.

A esta altura, atravesando el año 2008, los metrodelegados con sus internas, decidieron armar el gremio propio. Así nació un 2 de septiembre la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro (AGTSyP), eligiendo como Secretario General al conciliador y mano derecha de la CTA – Roberto Pianelli.

“En el ambiente sindical la palabra es algo muy importante. Eso creo yo es lo que me distingue del resto. Cuando yo doy mi palabra siempre la cumplo” dice Pianelli acerca de la actuación gremial. Y como hombre de palabra, una vez logrado su propio gremio,  se postuló a Secretario General de la CTA seccional Buenos Aires. Y sin gastarse mucho en campañas, consiguió un escueto triunfo.

Hoy en su oficina las paredes están adornadas con su pasado de izquierda, pero su accionar, sus documentos y su discurso esconden un fondo de pantalla en su computadora celeste y blanco con la consigna. “Unidos y Organizados, todos con Cristina”.

Fuentes consultadas.

Premio a la empresa Metrovías por la campaña comunicacional durante el periodo de conflicto entre los metrodelegados y la UTA: http://premioseikon.com/?metrovias-subtes-creacion-de-un-nuevo-sindicato&page=ampliada&id=152&_s=&_page=tags

Taller de estudios laborales: trabajo en conjunto con el gremio de trabajadores del subte. Reicen Encuentor internacional de trabajadores del Metro: http://www.tel.org.ar/

http://www.tel.org.ar/solidaridad/csubte09.pdf

Fallo de la Corte Suprema de Justicia contra el “monopolio sindical”: declaración de insconstitucionalidad del artículo 31 inciso A de la ley 23.551 de Asociaciones Sindicales , amparandose en el convenio 87 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) firmado por la Argentina, que protege la “libertad sindical”.

http://www.clarin.com/politica/fallo-Corte-inquieta-sindicalismo_0_956304474.html

http://www.iprofesional.com/notas/167846-Monopolio-gremial-los-nuevos-sindicatos-salen-a-expandir-su-influencia-tras-fallo-de-Corte

http://www.lanacion.com.ar/1612806-surgen-nuevos-sindicatos-a-partir-de-un-fallo-judicial

Bibliografía:

De la Autora Paula Abal Medina  “Las configuraciones del conflicto laboral en empresas de servicios”.  (2008)

Este texto estudia las problematicas de nuevos incipientes Gremios que se dedican a una sola actividad dentro de la prestación de servicio. Lo interesante es la constante comparación entre los casos del gremio del subte y el de los telemarketers

De las autoras Cora Cecilia Arias, Paula Dinorah Salgado “REVITALIZACIÓN SINDICAL EN ARGENTINA: EL CASO DEL SUBTE”. Publicado en la revista de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica.

El texto de las cientistas analiza la aparición del gremio del subte desde la perspectiva de un cierto “renacer” del sindicalismo latinoamericano.

De los autores Vetrici, Vocos, Compañez. “Metrodelegados. Subte, de la privatización al traspaso”. Editorial: desde el subte (2012)

De la autora Bouvet Virginia,  Un fantasma recorre el subte. Crónica de la lucha de los trabajadores de Metrovías” Editorial: desde el subte (2008)

Revistas “Acoplando”, editorial AGTSyP

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