MÉXICO Y LOS DUELOS SIN CUERPO


De los 43 estudiantes que no aparecen en Ayotzinapa, dos tenían familiares desaparecidos en la década del ’70.

Por Julia Muriel Dominzain

Hace 47 días que se desconoce el paradero de 43 pibes de entre 17 y 25 años que estudiaban para ser maestros rurales en Ayotzinapa, México. Dos de ellos, Cutberto y Bernardo, tienen familiares desaparecidos desde la década del ´70. Por eso, cuando el Procurador del gobierno de Enrique Peña Nieto quiso patear la pelota para afuera y dijo en conferencia de prensa que los jóvenes habían sido asesinados por la banda Guerreros Unidos, los mexicanos tuvieron buenos reflejos, tomaron las calles y respondieron: “No: fue el Estado”.

“Los hicimos polvo y los echamos al agua, nunca los van a encontrar”, fue el mensaje que transmitió el líder de la organización criminal, Sidronio Casarrubias, cuando lo detuvieron. El Partido Revolucionario Institucional gobierna casi ininterrumpidamente en México desde 1929 (salvo entre el 2000 y el 2012). Con ese tipo de versiones sobre “bandas narcos” intentan escribir la historia. Pero para el pueblo mexicano no alcanza, no sirve, no explica, no es suficiente. “Decir ´crimen organizado´es hablar de todo y de nada a la vez”, dijo Guadalupe Rodríguez, de HIJOS México. “Aquí hay un cogobierno: la estructura política y económica actúa conjuntamente para salvaguardar sus intereses y aniquilar a la sociedad”, agregó.

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A Cutberto sus compañeros lo llaman “El Komander” porque se parece a un cantante mexicano latin lover y chingón que usa camisas naranjas y collares de oro. Dicen que parece malo porque es robusto y tiene una “mirada fuerte”, pero que es bueno y muy trabajador cuando lo que toca es salir a los campos de cultivo de la escuela. Había elegido ser docente en comunidades indígenas y recovecos campesinos a los que nadie quiere ir. Igual que Bernardo Flores Alcaraz, que tiene 21 años y un lunar en el pecho. “Se hacía mucha ilusión con ser maestro, de ayudar a niños y adultos que no saben leer ni escribir”, contó su papá al medio local Animal Político.

Cutberto y Bernardo son primos segundos. Ninguno de los dos habían nacido cuando, en 1975, sus familiares Eduviges, Marcos, Felipe, Raymundo y Heriberto desaparecieron. “La impunidad de aquellos casos fue un cheque en blanco para los gobernantes, asesinos y represores”, escribió la organización HIJOS en un comunicado oficial. Cutberto es nieto de Felipe y bisnieto de Eduviges.

La familia de los normalistas tenían el mismo apellido que Lucio Cabañas, líder del grupo guerrillero Partido de los Pobres en la década del ´70. Según ellos, no compartían nada más. Pero la tierra sabe: Lucio cultivaba la misma que los normalistas y se egresó en la escuela de donde ahora faltan 43.

Los cinco campesinos vivían en el municipio de Coyuca, al sur de México. “Guerrero es uno de las zonas más pobres del país, desde hace décadas”, contó Rodríguez. El presidente entonces era Luis Echeverría Álvarez. El 9 de febrero a las seis de la mañana el batallón de infantería entró violentamente a la casa de Eduviges y lo detuvo a él, y a sus hijos. Los llevaron al cuartel de Atoyac. Después, al Campo Militar uno. Lo siguiente, nunca se supo.

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El 26 de septiembre de este año los alumnos organizados de la escuela rural salieron juntos. Según Rodríguez, fueron a Iguala con tres objetivos: repudiar a la mujer del alcalde, recolectar dinero en la ruta para sus actividades militantes y secuestrar tres camiones de la policía para usarlos para ir a la conmemoración de la Masacre de Tlatelolco, la represión del 2 de octubre de 1968 en la que murieron alrededor de 200 estudiantes, intelectuales y obreros.

A las 9 de la noche de ese viernes de hace casi 50 días, la Policía Municipal reprimió: hubo 6 muertos, 25 heridos y a 43 se los tragó la tierra. La versión oficial fue que habían sido entregados al grupo Guerreros Unidos. A los dos días, la Procuraduría de Guerrero arrestó a veinte policías. El 30 de septiembre el gobernador -Ángel Aguirre- llamó al alcalde de Iguala: José Luis Abarca atendió el teléfono, colgó y se fugó. Recién lo encontraron y detuvieron el 4 de noviembre, junto con su esposa.

El 6 de octubre el presidente Enrique Peña Nieto dijo que estaba consternado, indignado, dolido. Diez días después arrestaron al líder de la banda criminal y el 7 de noviembre el procurador Jesús Murillo Karam dio una conferencia de prensa en que pasó videos de los integrantes de la organización criminal relatando los asesinatos.
– Cuando los bajamos ya había aproximadamente 15 muertos- dice el hombre.
– ¿Muertos de bala o de qué?- le pregunta un policía
– De que se ahogaron, se asfixiaron.
Después los arrojaron al agua. Hasta hoy no hay rastros de esos cuerpos.

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No existen registros únicos ni oficiales ni unánimes sobre la violencia en México. El Centro de Investigación y Capacitación Propuesta Cívica publicó un informe en el que indica que hubo más de 20 mil desaparecidos, sólo en los últimos seis años. Uno de cada cuatro son jóvenes de 18 a 30 años. Según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), hasta 2013 se acumulaban más de 27 mil. Al gobierno de Felipe Calderón (a la “guerra contra el narco”), le adjudican más de 60 mil muertos. Y, según la periodista mexicana Rossana Reguillo Cruz, en 2012 murieron más de 20 mil jóvenes por causas violentas. Según publicó la Global Comission Drugs, “el cálculo de las muertes derivadas de la violencia del narcotráfico en México desde que se reforzó la guerra contra las drogas en 2006 varía de 60 a más de 100 mil personas”. Rodríguez consideró: “Van 45 años de la primera desaparición y no ha habido ninguna respuesta, ni enjuiciamiento. Esto es la continuidad de la impunidad y la especialización de la práctica”.

El mundo está mirando
Mientras cientos de miles de mexicanos se movilizan en todo el territorio, el mundo abrió los ojos. Estudiantes de diferentes países enviaron videos en solidaridad con los normalistas exigiendo su aparición. En el primero que se difundió por las redes sociales, 136 estudiantes de 43 países mandaban mensajes. Hubo actividades en Holanda, Bosnia, Islandia, Suecia, Japón, Portugal, Alemania, Francia, España, Brasil, entre otros. En Argentina la iniciativa fue de Madres de Plaza de Mayo y convocaron a la Asamblea de Mexicanos en Argentina. Así y todo, Alba Camargo, militante de HIJOS Argentina, consideró que “no estamos entendiendo la dimensión de lo que ocurre” y que los medios no le dan el lugar que deberían. “Se repite el duelo, con cada desaparecido del mundo”, dijo.

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