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“NO ME IMAGINO OTRA COSA EN MI VIDA QUE NO SEA LA MEDICINA VETERINARIA”


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Juan Enrique Romero, médico veterinario con una marcada trayectoria en los medios, tuvo una infancia en la trastienda del zoológico porteño de la mano de su abuelo y una pasión hacia los animales que definiría tiempo después su vocación. De a poco se convirtió en el veterinario más mediático y llevó a su pasión a la televisión como el reconocido “Doctor Romero”.

Por Lautaro Costa

[800] Foto-Juan-Romero (Copiar)

-¿Cómo influyó la relación con tus abuelos y tu infancia en para definir tu vocación?
-No podría predecir dónde surge lo que yo llamo una vocación. No me imagino otra cosa en mi vida que no sea la medicina veterinaria. Tuve mucha estimulación temprana a pesar de estar en un ambiente donde los leídos eran muy pocos. Mi abuela española me contaba los cuentos de mi bisabuelo que era mierero, una profesión absolutamente desaparecida. El mierero era aquel que juntaba las ramas y hojas de las coníferas y les extraía la resina, a esa resina se la llama miera. Mi bisabuelo juntaba esas ramas con mulos con alforjas, envasaba la resina y la vendía. Eso servía para curar las heridas de la esquila de las ovejas; o sea que mi bisabuelo vendía productos veterinarios. Por otra parte, mi abuelo italiano era cuidador del zoológico y yo me críe en él.

-¿Cómo surge la idea de trabajar como veterinario rural?
-Fue un motivo político. Yo soy setentista y perdí la mitad de mis amigos. Al terminar la carrera estaba militando fuertemente en política entonces aparece la posibilidad de irse al interior. No teníamos un mango partido por la mitad entonces pusimos una veterinaria cooperativa. La idea era juntar plata para irse a otro lugar. Tenía sentido el impulso político- social de brindar este servicio a la sociedad. También con un concepto muy de omnipotencia joven, de que yo iba a poder modificar el mundo, y así me fui al interior. No creo en destinos, creo en que uno va armando la historia y la va construyendo en función de los designios que te marcaron de chico y que vos no te diste cuenta.

-¿Cómo surgió tu incorporación en los medios?
-Surgió de casualidad y además tiene que ver con mi temperamento. Cuando militaba en la facultad yo era la persona que hablaba con los medios de comunicación, era el secretario de prensa del centro de estudiantes. Entendí ahí que tenía buena dicción, buena posibilidad de expresarme, buena sinonimia y buen poder de síntesis. A un amigo mío que era tartamudo, lo invitaron a “Buenas tardes, mucho gusto” para hablar de veterinaria y dijo que la persona era yo y así empezó mi carrera hace 40 años y de forma ininterrumpida. Esto me llevó a generar un estudio, una productora pequeña para mis propias cosas. La televisión es más rentable y te impulsa, pero es mucho más linda la radio.

-¿Qué opinas que habría que hacer con los animales o estas alternativas de zoológicos abiertos?
-Los animales no deben ser exhibidos como mero objeto de pauta. Lo que sí es importante es tener determinados objetivos para no transformar el zoológico en un circo, que los animales no actúen y tratar de desarmar el zoológico en los próximos años. Los zoológicos institucionalmente deberían tender al cierre, porque aunque los animales estén en un entorno bonito, no están bien.

-¿Cómo es tu manejo emocional dentro del consultorio?
-Yo atiendo vínculos. Sostengo que el médico veterinario especialista en clínica de pequeños es un individuo que atiene el vínculo entre el animal y el dueño. Y además lo que nosotros hacemos es devolver el equilibrio emocional del grupo familiar mediatizado por la salud del animal de compañía.

“Es una verdadera tontería pensar que la raza condiciona el comportamiento”
Juan Enrique Romero, es un médico veterinario que se refirió al caso de los perros Rottweilers afirmando que son perros peligroso por su porte, por sus 50 kilos y por su potencia de mordida. “Si no es bien criado, socializado y educado, se te va de las manos y puede morder. Y cuando muerte, mata. Pensar que la raza es la causante de los accidentes con los animales, es pensar que las marcas de los autos son las responsables de los accidentes de tránsito. Tanto el auto como el perro son manejados por el hombre”, sostuvo el Doctor.
“Lo único que le falta al alimento balanceado es el amor”
Juan Enrique Romero, más conocido como el Doctor Romero, definió el surgimiento del alimento balanceado como una creación de la época moderna. “Un alimento balanceado de buena calidad es mucho mejor que una dieta casera porque está equilibrado” afirmó Romero. Agregó que en el caso del gato, que su presa es un pequeño pájaro, había que ver qué tenía adentro éste para suplir las necesidades nutritivas con elementos que sean digestibles y nutritivos. Y a partir de ahí se hizo una gran industria. Lo único que le falta al alimento balanceado es el amor, y eso no viene en bolsita.


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