“No tengo más chances de ir a Tokio”

Luz Casadevall, pesista argentina, es una de las que mayor ilusión despierta en el olimpismo argentino a futuro. A base de buenos resultados y dedicación se metió de lleno en la lucha por un lugar en Tokio 2020. Sin embargo, a pocos días del Mundial Sub-20, clasificatorio para la gran cita, se contagió de coronavirus y no irá a Japón.


A los 20 años, Luz Casadevall representa el futuro del deporte argentino. Un rótulo que se ganó a través de los resultados obtenidos en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires 2018 (terminó cuarta en su categoría de hasta 63 kilos) y los Juegos Panamericanos de Lima 2019 (finalizó séptima y se llevó un diploma). A pesar de sus buenos rendimientos, no estará en la cita de Japón, ya que no pudo competir en el Mundial Sub 20, que entregaba los puntos necesarios para clasificar a Tokio, debido a que contrajo coronavirus. En una charla con ETERDigital, la santafesina explicó la situación y sus objetivos, entre los que se encuentra París 2024.

—¿Cómo transitaste el COVID? 

—Fui asintomática. Solamente me había hisopado para poder viajar porque te lo pedían por protocolo, y me sorprendió el resultado. No me lo veía venir. Me estuve aislando junto con mi familia, aunque ninguno de ellos tenía síntomas. Mi entrenador, con el que estuve todos los días, se volvió a hisopar por las dudas y dio negativo. Por lo menos, ese es el lado bueno: no la pasé mal de salud.

—¿Qué se te vino en la cabeza cuando tuviste el resultado positivo?

—Yo lo primero que pensé es que estaba mal, que algo se había traspapelado. Quería hablar con los médicos y decirles “no, se equivocaron, es imposible, no puede ser”. Pero como es PCR, que no tiene margen de error como el test rápido, me dijeron que era positivo y que seguramente fuera asintomática o tuviera síntomas muy leves.

—¿Qué tan importante fue el apoyo de tu familia para atravesar este momento?

—Yo creo que lo superé rápido gracias a ellos. Ellos siempre me apoyaron un montón en todo, son mi base de todo. Cuando me llegó el mensaje, me largué a llorar en mi cuarto. Enseguida vinieron mis papás a preguntarme qué me pasaba y les conté. Estuvieron todo el tiempo bancándome y, por suerte, me rodeo de gente que me da mucho amor y apoyo.

—Por el lado del entrenamiento, ¿cómo fue tu etapa de preparación para las distintas competencias?

—Apenas cerró todo me llevé los elementos a mi casa y estuve entrenando en el garage. Después, acá en San Jorge (NdeR: Santa Fe), a las tres semanas empezaron a habilitar la circulación, aunque los clubes no habían abierto. Me fui al garage de mi entrenador, llevamos todas las cosas ahí, armamos un tablado. Por suerte, eso no me afectó tanto porque nunca dejé de entrenar y me sirvió un montón para mejorar mis kilos, ya que no tenía viajes que me corten el entrenamiento. Para este Mundial Sub-20 me preparé un montón, no tuve descanso ni siquiera un solo día, desde principio del año pasado hasta ahora. Esas semanas me sirvieron para descansar lo que no descansé en estos dos años.

—¿Cómo se comportó la Federación Argentina de Pesas con vos?

—Por suerte me mandaron mensajes constantemente. Víctor Robert, que es el que estaba encargado de gestionar toda esta parte, me preguntaba cómo estaba, si necesitaba algo; me decía que le hablara por cualquier cosa, si tenía algún síntoma o algo de eso.

—En 2019 sufriste una lesión previa a una competencia. En el 2020 empezó la pandemia y no pudiste participar de algún evento. Y en 2021 te contagiaste de COVID. ¿Cómo trabajás la mente para tratar de no frustrarte en un deporte que requiere mucho esfuerzo físico y lo mental tiene un papel muy importante?

—Yo creo que esa parte también se entrena. Cuando me pasó lo del 2019 me puse súper mal, pero yo pensaba “por algo será. El año que viene voy a tener revancha y voy a poder ir”. Por ejemplo: ese torneo lo miré completo y, en ese momento, estaba en una categoría menos que la actual y podía haber sacado medalla con la marca que tenía, pero me lo perdí. Me enfoqué en el 2020, donde pensaba en tener revancha, que las cosas pasaron por algo y que seguramente iba a encontrar un por qué. Sin embargo, dos días antes de viajar se declaró la pandemia, se suspendió todo y, de nuevo, tuve el mismo pensamiento de que por algo sucedía esto. Decía que seguramente el 2021 la iba a romper. Y ahora de nuevo lo mismo: dos días antes de viajar, ya me estaba preparando, me sentía bien, estaba fuerte, sabía que tenía muchas posibilidades de acercarme al podio o sacar medalla y me pasó esto. Es mi último año Sub-20, mi último Mundial Sub-20 donde podría colgarme una medalla. Entonces, esta vez creo que me costó mucho más que las otras por haber esperado tanto. De a poquito lo fui superando y trabajando en la cabeza. Me sirvió mucho pensar que todo pasa por algo y que seguramente la vida me de revancha.

El domingo 16 de mayo, por la noche, Luz hacía público, vía redes sociales, su positivo de coronavirus. Dos días después debía viajar al Mundial Sub-20 en busca de los puntos necesarios para tratar de meterse en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y, también, colgarse una medalla, algo que se le venía siendo esquivo desde el 2019.

—Sabemos que la posibilidad de Tokio es casi imposible, aunque siempre hay que dejar la ventanita abierta por las dudas, ¿a qué pesista nacional ves con chances de ir a los Juegos?

—La verdad, nadie: no hay más plazas para Argentina. La última posibilidad estaba en el Mundial conmigo para juntar los últimos puntos y tratar de poder ser elegible e ir a los Juegos. Es que la clasificación se volvió demasiado complicada. En este momento solo yo tenía la posibilidad de juntar esos puntos en el Mundial porque a los demás chicos no les quedaba ningún evento para meterse en el ranking. Se podría decir que de pesas no irá nadie de Argentina a Tokio.

—Imagino que algo en la cabeza debés tener para pensar en París. Dijiste que, en el 2019, 2020 y 2021 pensabas en el año siguiente cuando algo pasaba. ¿Cómo vas a encarar este ciclo olímpico?

—Obvio que ya estoy pensando en París. Lo tengo como objetivo a largo plazo. No te voy a mentir, también tengo la cabeza puesta en lo que se me viene ahora con el Panamericano y la posible clasificación para los Juegos Panamericanos Sub-20. Pero seguramente con mi entrenador tengamos una charla de planificación para los Juegos del 2024.

El primer gran torneo de Luz, al igual que gran parte de chicas y chicos, fue en los Juegos Olímpicos de la Juventud. En la Ciudad de Buenos Aires, las tribunas estaban colapsadas por banderas celestes y blancas. Obviamente, esto significó un plus para los atletas argentinos y Casadevall no fue la excepción.

—Volvamos para atrás: a 2018. ¿Qué recuerdo tenés de los Juegos Olímpicos de la Juventud?

—Una buena anécdota y que me marcó fue la cantidad de gente que estuvo presente en a la competencia de pesas. Sobre todo, la cantidad de gente que alentaba era increíble. Nunca competí con un público así: que me grite tanto, por ser de Argentina y solo por eso alentaban un montonazo. Fue increíble para mí y me motivó un montón para levantar. Lo malo es que yo en ese momento ya estaba lesionada en la rodilla. Me acuerdo que el día de la competencia, en ese momento nunca usaba vendas en las rodillas, me anoté la venda de la muñequera abajo de la rodilla para poder zafar y salir a competir porque no me iba a perder esa competencia por la que luché un montonazo. Salí con eso. No hice la marca que tenía pensado hacer antes de lesionarme, pero me marcó muchísimo eso.

También participaste en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, ¿cómo fue esa experiencia?

—En cuanto a la competencia, súper bien. Esa fue mi primera competencia del año porque estaba lesionada y me perdí del Mundial. Por haber sido el primer torneo me fue genial. Hice los seis intentos, superé mi marca. Ese viaje fue perfecto. 

Se notó que tuviste una muy buena relación con Abril De Cándido en Lima 2019…

—Con Abril siempre nos llevamos súper bien. Compartí mil cosas con ella, casi todos los viajes, casi todos los torneos, y siempre tuvimos esa relación hermosa de hermanas. Nos consideramos mejores amigas mutuamente. Ahora ella dejó las pesas hace poquito. Me rompió el corazón, pero bueno, es su decisión y está super bien.  Más que nada porque ella ya estaba cansada y quería empezar otras cosas. Ya no estaba más motivada.