Platón, Disney, Hollywood, un solo corazón

En el mundo del cine y la literatura de ciencia ficción, hay distintas insinuaciones a una alegoría planteada por el filósofo Platón. En esta nota, haremos una analogía entre el famoso mito de la caverna, y dos películas, “Moana” y “Matrix”, para demostrar la vigencia de uno de los más grandes filósofos desde hace más de 2400 años.


En el mito introducido por Platón, hay hombres que están sentados y encadenados, de tal manera que no pueden ni siquiera girar sus cabezas o inclinarlas, sino que se ven obligados a mirar solamente la pared que tienen enfrente. A sus espaldas hay una medianera, detrás de la cual corre un camino por el que marchan hombres llevando sobre sus cabezas objetos artificiales que sobresalen de dicha pared. Más atrás y más arriba hay una llama, que esboza su luz sobre estos objetos, los cuales a su vez proyectan sus sombras sobre la pared del fondo de la caverna a la cual miran los prisioneros. Siguiendo la pendiente, se termina por salir al mundo exterior, donde están los árboles, los animales, los cuerpos celestes y, en definitiva, el sol.

La caverna representa nuestro mundo, el mundo sensible; y el exterior de la caverna representa el mundo real, es decir, el mundo de las ideas, cuya forma más alta, el bien, está simbolizada por el sol.

Los hombres que viven en la caverna son, según Platón, prisioneros.

Dentro del universo de Disney, son varios los dibujos animados que toman mitos y principios filosóficos para su guión cinematográfico. Por ejemplo, en la película Moana, los antepasados de la protagonista eran viajeros que salían de una cueva escondida a navegar en busca de alimentos, atravesando una barrera de corales, hasta que un día hubo una maldición sobre el pueblo y los habitantes de esta isla de Fiji quedaron prisioneros y ya no pudieron salir más allá de sus tierras. Es Moana quien se atreverá a desoír los mandatos y saldrá del encierro, a pesar de la desaprobación de su padre, el rey, para transformarse luego en salvadora de su pueblo al atreverse a cruzar la barrera de corales en un velero precario. 

Platón, de manera filosófica, plantea dos mundos. Uno imperfecto, terrenal, en el que vivimos, y otro que es el de las ideas, que no se encuentra en el plano terrestre sino en otra dimensión. Tanto en Moana como en Matrix se muestran dos mundos, en el caso de Disney, la isla representa el mundo sensible y del otro lado de la barrera de corales está el mundo de la ideas. En el segundo ejemplo, Matrix, la caverna platónica es un lugar virtual en el cual las mentes de los humanos son dominadas por las máquinas, y el mundo real en esta película se llama Sión, que es la última ciudad humana en el planeta tierra, producto de la guerra entre humanos y máquinas. 

Neo es el protagonista de Matrix y en la película es el elegido para abrirle los ojos a la humanidad que está dominada por las máquinas y sumisa de manera que nadie quiere salir de ese modo de vida. “Naciste en una cárcel que no puedes oler, saborear ni tocar, una cárcel para tu mente”, describe Morfeo a Neo.

En ambas películas, la tradición, lo establecido, los métodos y formas de vida, no se cuestionan, no se ponen en duda. Del mismo modo que en la alegoría de Platón en la que efectivamente, un hombre sale de la caverna hacia el “otro mundo”, en Moana, es precisamente ella quien tiene que cruzar el mar y salir de la isla para liberar a su pueblo del mal y demostrar que hay vida más allá de la barrera de corales. En Matrix, es Neo el elegido de esta distopía. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul fin de la historia. Despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el país de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda: lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme.”  Estas son las palabras de Morfeo a Neo. 

La alegoría de Platón, resulta fascinante; de cómo el ser humano tiende a obedecer las reglas, el orden establecido, hasta que llega un “salvador” o “elegido” que se arriesga y lucha por demostrar la “verdad” o “el mundo real” ese otro mundo “fuera de la caverna”. Dos planos que se pueden replicar en nuestra vida cotidiana como una puja permanente entre lo que vemos, sentimos, tocamos y el de la mente, las ideas, el ideal. Otra vez, es un buen momento para la duda o el incentivo a reflexionar “fuera de la caja” y cómo nosotros podríamos pensarnos entre estos “dos mundos” minuto a minuto.