PROBLEMAS PARA DORMIR


Por la pandemia de coronavirus, quedarse en casa implicó adaptaciones a nuevas rutinas y horarios que provocaron cambios en el tiempo de descanso. Especialistas cuentan las consecuencias y los trastornos del sueño por el aislamiento.

Por Lucas Terrazas

El aislamiento cambió la vida de muchas personas, pero no sólo su forma de relacionarse, si no que hasta dio vuelta sus horarios. Desde cenar a altas horas de la madrugada hasta dormir de día, los efectos del confinamiento ya empiezan a notarse y el reloj biológico interno es uno de los primeros en sufrirlos. A 42 días del comienzo de la cuarentena en Argentina, el insomnio, el estrés y la falta de energía son cada vez más recurrentes.

Con el correr del tiempo, la falta de contacto social, de actividad física y la relajación de obligaciones laborales modifican nuestros hábitos. Todos estos cambios provocan un desajuste en nuestro reloj biológico, el encargado de regular muchas de nuestras funciones. Desde el comienzo del aislamiento, estos problemas son más frecuentes y esto se ve reflejado en la cantidad de consultas que reciben tanto profesionales del sueño como psicólogos.

Según Giannina Bellone, quien trabaja en el Laboratorio de Cronofisiología en la UCA y en el Laboratorio de Cronobiología de la UNQ, estas modificaciones son comunes en esta situación: “Las personas tenemos en el cerebro una especie de reloj interno. Se llama reloj biológico y regula nuestros ritmos de sueño y vigilia. Pero en este contexto, al estar activos de noche, sufrimos consecuencias del sueño retrasado. Se desincroniza el reloj y podemos sufrir trastorno del ritmo circadiano, que se caracteriza por la desestructura del sueño. Los más común es despertarse tarde y no poder conciliar el sueño a la noche”,asegura Bellone.

Uno de los principales inconvenientes es no tener una rutina establecida. La gente tiende a ser inconstantes con la hora de despertarse y eso afecta la calidad de sueño o la sensación de reparación. El coordinador del Programa de Insomnio del Departamento de Psicoterapia de INECO, Pablo López, tiene su postura: “Es importante la estabilidad del horario y eso depende de nuestra disciplina. El ciclo sueño vigilia es uno solo y depende de la rutina que tengamos en el día. Sus modificaciones, dormir más o en horas de siestas extensas va a afectarnos. Si en este lapso cambiamos mucho la rutina eso va a ser que durmamos peor. Estos cambios afectan la calidad de sueño”.

Nada controla los horarios, no hay necesidad de tomar el subte ni el tren, pero existe la tentación de dormir un poco más, de ver la serie hasta las mil horas y eso es lo que provoca la exposición a las pantallas. Por eso, la becaria doctoral del CONICET, Bellone, considera que estas tienen un rol importante en la modificación del sueño: “La luz de la pantalla atenta contra la salud. Porque tienen una luz azul que hace que nos mantengamos despiertos. Por eso, se recomienda ir a dormir sin ellas, porque nuestro ciclo de sueño se ve alterado. Nos acostamos y nuestra cabeza da vuelta por la gran cantidad de información”.

Durante el día estamos expuestos a este proceso. En el celular, en la tablet, en la tele, las noticias sobre la covid-19 y la situación mundial no paran de llegar. Según estudios realizados en la ciudad de Wuhan, China, las personas que más sufrieron trastornos de sueño y estrés, habían estado expuestas un promedio de tres horas por día a noticias de coronavirus. En la publicación, los expertos estudiaron los efectos a mediano plazo de las personas con alto nivel de estrés con respecto al descanso y al desarrollo de trastornos de sueño.

Según Bellone, estos cambios que sufrimos, junto con el temor y la incertidumbre, provocan la aparición de insomnio y ansiedad durante el confinamiento. La situación es disruptiva, ya que esto rompe con lo que se espera. Como efecto, el estrés provoca que se duerma mal y no se pueda conciliar el sueño como es habitual.

En muchos casos, desde la mañana hasta la hora de dormir, el pijama es el uniforme de la cuarentena. Y como extra, algunos hasta trabajan desde la cama. La situación también nos predispone a que hagamos más actividades en nuestra habitación de lo que hacemos normalmente. A simple vista no parece afectar en nada al descanso, pero según López, tiene efectos negativos: “Esto afecta la posibilidad de dormir, por un organismo básico que es la asociación de contexto y las acciones que hacemos. Cuanto menos se asocia el contexto al sueño, menos posibilidad hay de conciliar el sueño a la noche. Le estamos dando información incongruente al cerebro. Todo ese proceso se da más naturalmente si sabe que ese lugar es para dormir”.

Pero en este contexto no todos tienen ese problema, por el contrario, algunos hasta duermen más horas. Al no tener obligaciones, la cama o el sillón se convierten en un imán. Y como consecuencia  provoca que las personas recuerden con más detalle lo que soñaron. En las últimas semanas, muchas consultas de este tipo llegaron a López: “ Este cambio hacia un sueño más prolongado, hace que al dormir más horas tenemos más fases rem y aparecen más imágenes oníricas. Cuanto más cerca te despertás de esa fase, más te acordás. Entonces es esperable que tengamos más recuerdos y vivamos la situación con mayor intensidad”. 

Con respecto al descanso, Bellone destaca la importancia de respetar las horas recomendadas: “Hay que tratar de tener una rutina y dormir mínimo siete horas, uno se ve tentado a desvelarse. Además, hacer actividad física y moverse. Estar todo el día con el pijama te da una sensación de que te podes dormir en cualquier momento, por eso es mejor cambiarse. Después para la salud mental es bueno informarse, mantenerse en contacto con los seres queridos, tener una alimentación saludable y respetar el horario de las cuatro comidas”.

Mientras la sociedad continúa aislada, y protegida del coronavirus, uno de los más grandes desafíos será modificar el reloj biológico y regresarlo a su estado original. Para eso existen herramientas:  exponerse a la luz natural, separar temporal y espacialmente el trabajo del ocio, el día de la noche, o los días de trabajo de los días libres. Con estos cambios, se logrará no sufrir la cuarentena y atravesarla de una forma más simple.

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