Que otros sean lo normal

Axel Fiks es uno de los cantantes de la new wave que hace furor desde 2017, al igual que Catriel y Paco Amoroso, y que rompe con la figura del hombre duro. La sensibilidad y lo dramático queda demostrado por encima de sus letras.

Por Sofía Herrera

Enamoramiento y cariño. Las cosas simples de la vida y los estados de ánimo. Ironía y ternura. Blanco y negro. Algunas canciones que son para escuchar entre mates y caminos de ruta, y otras que están para gedear con tus amigos por la noche. Al ritmo del soul o del trap. O tal vez del indie, con una pizca de jazz. Y hasta una especie de rock que se asoma de vez en cuando. A los 22 años, Axel Fiks hizo un recorrido variado, en cuanto al género musical. Un juego hechizante que logra siguiendo el ritmo urbano.

“No sé de donde saliste”, menciona en la canción “Niñx Amor”, un tema que publicó en noviembre de 2017. Pero lo que sí se sabe es de dónde salió el Axel musical. Aquel cantante que se deja expresar por lo que le gusta escuchar. Aquel que crea a partir de su inspiración diaria. A sus tres años de edad, ya se amigaba con la batería. Especialmente porque su tío era baterista. Hasta que probó con el teclado. Y después, con la guitarra eléctrica. En su casa, su madre escuchaba desde Guns ‘N Roses hasta el glam metal, como el de Poison. Así es como Fiks está acostumbrado, desde chico, a un ir y venir de mundos musicales.

Como una especie de montaña rusa, que a lo largo de distintos momentos atraviesa una variedad de sensaciones, por un momento hasta quiso probar por el lado de la metálica al estilo de Curco Vein, un bajista metalero, o bien de Skid Row. Pero como niño inquieto, continuó en la búsqueda de lo que más le gustaba. Su próximo destino fue el beatmaking y el dubstep. Hasta que en 2018 tuvo una placa de sonido, de esas que se conectan a la computadora y te permiten crear una base rítmica. Así es como llegó a componer sus canciones, luciendo el material que tenía merodeando en su cabeza.

“A veces ni sé lo que hago”, canta a lo largo de Interludio de Café. Una pequeña  frase que lo define a la perfección. Ir por un solo camino musical, nunca fue una opción. Así que ensamblar distintos estilos para él es lo mejor. Axel Fiks se dirige a un público que se predispone a dejar volar el oído. Por eso, hasta se animó a rapear por encima del contexto político argentino. “Kiciloff Flow” escribió en 2019 sin motivo alguno. Sin razones. Hasta cree que lo hizo sólo porque se llama igual que él. O más bien en forma de beef hacia Mauricio Macri.

Es algo así como si alguien pusiera a reproducir en aleatorio una lista de Spotify. Como la de “El top 50 de Argentina”, donde tenés de todo. En una entrevista para Moira Memma – #OktubreFM (89.1) – el cantautor dijo que le gusta mucho explorar los géneros musicales, y lo ejemplificó con un tema donde incorporó instrumentos como: piano, trompeta y violines. “Soy sensible y dramático y eso me sirve para hacer canciones”, dijo el artista. Y se sinceró: “El mundo del trap no es un mundo que me interese meterme de lleno, no me hallo ahí. Siento que mi voz encaja más en lo melódico y cantado que en lo rapeado“.

Si estoy bien no necesito escribir. Si estoy mal siento que tengo que sacar algo de adentro y la mejor manera es haciendo música.

Estas múltiples facetas, entre otras cosas, se deben a la progresión de acordes que prueba en su casa: “Tiro melodías con la voz arriba. Por lo general, primero hago la música y después la letra”, concluyó al aire. Aunque también compone con la viola, una producción acústica que lo deja viajar hacia el lado de la nostalgia. “Si estoy bien no necesito escribir. Si estoy mal siento que tengo que sacar algo de adentro y la mejor manera es haciendo música. Es una cagada porque estando bien podría haber cosas muy buenas que se la suban a la gente”, mencionó el argentino en una nota para El Grito del Sur.

Si bien adopta elementos del trap, pincela sus temas con bajos, golpes y piano, no se considera un trapero. Su apuesta va hacia el lado de la catarsis o de las letras absurdas, como aquella donde Nelson Muntz le pega a Bart Simpson. O donde comer papas fritas con cerveza infinitas es el mejor plan que una persona puede tener. Y es que según Axel, un poco de delirio no viene nada mal en este mundo.

Artista ecléctico. Así es él. Sin importarle los alineamientos y las estructuras de cada género, con un tono romántico, el artista sorprende con propuestas inusuales. Como cuando participó en el BZRP Music Sessions #3, desde el lado del beat, un gran éxito en 2019 con Paco Amoroso como figura trapera. Una producción, dentro de un universo homogéneo, que marcó un antes y un después en su naciente carrera.

En YouTube cuenta con más de veinte mil visitas en sus canciones, mientras que en Spotify más de 95 mil personas ya lo escucharon. Y si bien se unió como cantante, al mundo de la música, hace tres años, a medida que su carrera avanza, Axel se pone en distintos personajes. “Me gusta cuando surgen cosas nuevas, sonidos nuevos, letras que tocan tópicos que antes tal vez no se tocaban. Me gusta romper con la seriedad de la canción de amor y decir boludeces, no deja de estar bueno eso”, contó en el sitio web de Silencio.

Hay veces que, sobre los ritmos y las letras, se mantiene cálido y tibio como agua de fuente y muchas otras que deja expresar su lado más frío. Frío como agua de hielo. Donde los pensamientos profundos no salen a la luz. Pero lo suyo, por ahora, es expresar amor e ideas disparatadas, a través de un sin fin de melodías.