SIGUEN SU RUTA


Cualquier persona puede sufrir un ACV o se le puede prender fuego la casa o el negocio. Iban bien y ahora deben arrancar el motor de nuevo, hasta algunas veces solos. A los músicos les sucede algo parecido, pueden quedar en “Pampa y la vía” sin saber por qué o sabiendo que la relación con su ex banda no daba para más. Para algunos las relaciones se desgastan, como las parejas. Para otros es un tema de egocentrismo en la banda. El cantante, toma una difícil decisión, la de irse; hacer su carrera solista. El precio del éxito es caro, no hay dudas. Bajar de la cima duele, más aún cuando triunfaste. Desde telonero de bandas importantes, llenando estadios o tocando en el extranjero. De todas maneras siempre se tiene que volver a empezar.

“Nunca me la creí del todo, aunque pude haberme mareado alguna que otra vez, siempre trate de mantener un perfil bajo, no por una pose, sino porque es el lugar en donde me siento más cómodo”, relata Roy Quiroga, ex baterista de Ratones Paranoicos. Tocó el cielo con las manos teloneando a los Rolling Stones en cinco oportunidades, incluida su primera llegada al país. Grabó un MTV Unplugged en Estados Unidos, con Charly García y Pappo de invitados en su emblemático tema “Rock del Pedazo”. Además llenó estadios como Obras, All Boys o Ferro, que cualquier banda under sueña con llenar o tocar ahí.
Roy ahora se encuentra focalizado en dar clases de batería. Reconoce que es lo mejor que sabe hacer. También disfruta tocar con amigos. Si bien los Ratones Paranoicos se separaron hace varios años, junto con Sarcofago y Pablo Memi, ex integrantes, formaron su propia banda denominada “Circo Paranoico”. Dándose el lujo de tocar cuando quieren, donde quieren, junto a amigos como Fer Pita, ex cantante de Heroicos Sobrevivientes; o Gaba, ex cantante de Blues Motel. “Doy clases de batería y eso me pone muy orgulloso, viendo en mis alumnos el progreso, eso me pone muy feliz”, dice Roy.
“Los músicos tenemos una vida útil y un momento para brillar en nuestra carrera. Es difícil ya de grande llegar hacer todo lo que hiciste con tu primer banda”, cuenta Fabián “Fachi” Crea, ex bajista de Viejas Locas, reconocida por acompañar un estilo surgido en los noventa, cubría a quienes habían sido descartados por las políticas neoliberales. Junto al conocido Cristian “Pity” Álvarez se dieron el lujo de compartir escenario con emblemas del rock nacional como Pappo. Telonearon a los Rolling Stones y llenaron Obras en más de una oportunidad. Es conocida su humildad debido a que para la separación de esta banda les ofrecieron cerrar o despedirse con un River y estos rechazaron la oferta. Siempre vivieron en el mismo barrio y nunca se olvidaron de sus orígenes. Actualmente toca en Motor Loco, un proyecto que él mismo creó y el cual mantiene un perfil bajo, dándose el lujo de tocar para conocidos o un público por así decirlo más fiel. “Hoy me doy el lujo de tocar una vez por semana, llenar bares, pero sin un empujón comercial y más siendo un bajista como yo, porque las disqueras buscan a los líderes de la banda, no al bajo. Llegás a un techo y más de eso no podes aspirar. Es más, yo para vivir tengo un segundo trabajo que acompaña la música”, resalta con plena humildad Fachi.

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Viejas Locas volvió a los estadios un 14 de noviembre de 2009, el show más que por la música fue recordado por los disturbios surgidos en las inmediaciones del José Amalfitani, incluyendo un muerto. Tras varios años de deterioro en la salud de su cantante, El Pity, han provocado una inminente separación, con solamente un disco de estudio, “Contra la Pared” en 2011. “Hay que aguantar las giras y los malhumores de los compañeros, entonces llega el fin en pleno apogeo de nuestra carrera”, cuenta Fachi, algo muy parecido a la frase del “Pity”, quien cuenta que una banda es como una pareja, la seguís queriendo pero llega un momento que no da para más.
El éxito va y viene. Lo que queda son las experiencias. Muchos artistas han sufrido el calvario y la carga emocional que es ser “famoso” o “exitoso” en lo que realizan. Claro es el ejemplo del Club de los 27, Luca Prodan y muchos más encontraron su final debido a un excesivo consumo de drogas, buscando un refugio a un mundo totalmente diferente al que imaginaban antes de triunfar. No fueron los finales que se merecían. Es bueno rescatar los casos tratados anteriormente que no mueren en el éxito.

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