SOLIDARIDAD COMO CLAVE DE LA SALUD GLOBAL


Es este contexto de pandemia se visibilizó a nivel mundial la necesidad de reforzar el rol del Estado, cuestionar la situación de la salud pública, y comprender y repensar el concepto de solidaridad como una salida natural de la medicina preventiva.

Por Florencia Rojas

La solidaridad es una palabra poco explorada que muchos usan para conmover y acercar personas, pero que en el fondo terminan siendo una apelación al individualismo que deberíamos estar rechazando por sus connotaciones corporativas. 

Muy por el contrario de estos oportunismos, la solidaridad dentro de la ética de la salud pública es una parte fundamental para provocar el mayor bien a la comunidad. “Cuando aparece una pandemia todo el sector corporativo internacional dedicado a un lucro excesivo queda de pie y no sabe qué hacer. El único que puede asumir la responsabilidad de conducir la voluntad del pueblo es el Estado”, dijo el ministro de salud de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak.

Es que, en la salud, Kreplak explicó que la solidaridad es un concepto fundante. La solidaridad es con otro y no con uno mismo. “Cuando uno piensa en la solidaridad corporativa es entre iguales, de compañeros de la misma rama, de los mismos sectores. Nosotros pensamos la solidaridad entre otros distintos. El sujeto no es uno, el sujeto es la comunidad”.

Por otro lado, para el médico generalista Mariano Lozza, especializado en atención primaria, la solidaridad se trasluce en las medidas preventivas de salud porque es ir al hueso del conflicto. La prevención debe estar en primer lugar y en la agenda política: ”Cuando no hay un tratamiento para una enfermedad como el Covid–19, no queda otra que prevenir”.

Sin embargo, “la prevención siempre pasa a segundo lugar porque políticamente no tiene rédito como comprar un tomógrafo o hacer una terapia intensiva porque se ve un resultado a corto plazo”, agrega Lozza. La prevención siempre es a largo plazo pero ahora “con las curvas del corona, se ve el resultado a corto plazo a diferencia de los otros países porque Argentina hizo una política preventiva en serio”.

Para el doctor Jorge Rachid, médico cirujano y sanitarista, la etapa del aislamiento social como medida obligatoria para la prevención del contagio, fue una decisión exclusiva por comprender principalmente el rol de la solidaridad en la salud, hacer estudios epidemiológicos y hacer un análisis político internacional del Covid-19 a nivel global: “Recrear la solidaridad social es tan importante como plantearse el escenario del mundo. No es lo mismo ejercer la solidaridad plena a hacerlo desde un marco de cultura egoísta”.

Para conocer el virus, el sanitarista dice que se caracterizó la agresividad del mapa endémico del germen y cómo era el daño clínico. El 80% lo cursa bien, el 15% con complicaciones y un 5% se encuentra en las áreas críticas. Conocer el rol de la industria farmacéutica y el geopolítico de la confrontación China – EEUU también aportaron datos para visibilizar “un correcto enfoque de la sala situacional en un control epidemiológico estricto del mapa mundial, regional y local de la incidencia del virus”.

Para los tres sanitaristas sin duda la experiencia de la salud en la población argentina y el mundo es siempre a través de la prevención con el Estado conduciendo. El Estado coordinando todas las acciones de la salud individuales, comunitarias de los servicios de la salud pública y privada porque “queda muy claro que la salud es muchísimo más que la atención de la enfermedad en los hospitales. Todos los países del mundo que han abandonado el derecho de la salud y un estado que lo garantice están muy dificultados”, aseguró el viceministro.

Lozza insistió con cambiar de raíz el sistema de violencia: “La facultad de medicina no te sensibiliza, intenta decirte que uno no se meta en el problema de la gente para no lastimarse uno. Y rememoró al sanitarista y ex ministro de salud de la provincia de Buenos Aires entre 1973 y 1983, Floreal Ferrara: “Floreal juntaba equipos para pensar cómo cambiar la realidad. Equipos sociales sensibilizados como en la experiencia de los ATAMDOS”.

El doctor destacó que el programa de Ferrara modificó todo el sistema de salud por su componente comunitario y solidario. Él hizo el reglamento con toda la comunidad de los barrios y trató de buscar recursos para “que las personas pudieran contar qué les pasaba con promotores más sensibles en el tema, y no con médicos que le diagnosticaran cosas únicamente. Floreal llegó a la conclusión que el tema estructural era la violencia”.

Por su parte, Rachid expresó que lo relevante de la pandemia fue que desnudó esa violencia, esa “crisis civilizatoria” que no hizo más que visibilizarla. “El mundo se había transformado en un mundo invivible que había concentrado su riqueza y avasallado soberanía con los fondos supranacionales” a través de alianzas estratégicas con los medios hegemónicos, instalando en la humanidad “la ideología neoliberal que cuestionaba desde el Estado hasta las cuestiones solidarias de los sistema de salud”.

La cura, dice el cirujano, también pasa por volver a las fuentes: el doctor Ramón Carrillo apuntalado por Floreal Ferrara. El de Carrillo, por decisión ejecutiva y descentralización operativa en función de protocolizaciones y de diseños estratégicos de complejidad en el marco de lo que Floreal definía con tanta precisión en la lucha y lo que es la lucha contra las determinaciones sociales de la salud como son los miedos, las pérdidas de trabajo, la imposibilidad de darles un futuro a nuestros hijos, quebrar un proyecto de vida. 

“Todo esto influye en el sistema inmunológico de las personas y constituye el eje de que solamente se puede solucionar con la comunidad organizada y las herramientas como el ATAMDOS: equipos de salud que apuntalen a los DDHH, y el rescate del modelo solidario biocéntrico que es lo que le hace falta al mundo ante tanto materialismo y macroeconomía que ahogaron a la humanidad hasta llevarla al borde mismo de la desaparición”, concluyó.

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